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Histórico compromiso de la industria pesquera que limita la pesca en el Ártico

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Foto de Greenpeace.org


Redacción Express News

La organización Greenpeace emitió un comunicado en el que anuncia haber logrado el acuerdo que impulsa por primera vez a «la industria pesquera a establecer límites de manera voluntaria, a la pesca en el Ártico». Es decir que toda compañía que desee expandirse hacia aguas árticas vírgenes no podrá vender su bacalao a las principales marcas y minoristas de mariscos.


En la actualidad no existe un régimen legal específico que proteja las áreas del Ártico previamente cubiertas por hielo marino. El mayor desafío, señala la organización, es lograr que «la industria implemente correctamente este nuevo compromiso y garantice que sus productos no estén relacionados con la destrucción del Ártico».


Una de las integrantes de la campaña de océanos de Greenpeace, Frida Bengtsson, indicó que “McDonald’s, Espersen, Young’s Seafood, Iglo, Findus & Birds Eye y muchas compañías más han tomado medidas conjuntas con la industria pesquera para proteger una gran zona marina del Ártico. Ante la ausencia de una protección legal significativa en las aguas heladas del Mar de Barents, este es un paso sin precedentes».


Una investigación realizada por Greenpeace reveló en marzo cómo el derretimiento del hielo marino del Ártico hizo posible 

que grandes embarcaciones de pesca de arrastre actúen en áreas previamente cubiertas de hielo y de importancia ecológica.


El reporte también expuso el modo en que «compañías alimenticias globales y minoristas que compraban bacalao proveniente del Mar de Barents corrían riesgo de contar con suministros relacionados con la destrucción del Ártico».

Los Galápagos Árticos son el hogar de animales vulnerables como la ballena boreal, el oso polar y el tiburón de Groenlandia. Al menos el 70 % del bacalao del Atlántico que termina en los platos de todo el mundo proviene del Mar de Barents.


«Esta decisión voluntaria e impredecible por parte de la industria pesquera pone de relieve la falta de ambición política para proteger el Ártico. Ahora le toca al gobierno noruego controlar el accionar de las empresas y proteger al Ártico a largo plazo», añadió Bengtsson.