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La nostalgia del emigrante ¿la has sentido?

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La nostalgia del emigrante: el síndrome de los que dejaron el terruño por un futuro mejor


Por: César Pastor Gamarra

Imaginemos que tuviera que poner en un lado de una balanza la posibilidad de forjarse un gran futuro con una buena estabilidad económica y desarrollo profesional y del otro la nostalgia y un permanente sentimiento de soledad por estar lejos de su tierra y de los suyos. ¿Difícil verdad? Ciertamente lo es. Denominado como el ''síndrome de Ulises''’ ( en honor al mítico héroe griego que luchó por años para volver a su hogar) o síndrome del emigrante, hablamos de una enfermedad existente para los psicólogos. Se trata de un síndrome que podemos padecer todas las personas que emigramos, sin embargo, para algunas es manejable y algo fácil de superar, si somos menos vulnerables, mientras que para otros puede llegar a ser depresivo, destructivo y en los peores casos, con desenlaces fatales.


A través del tiempo

Corría el siglo XVII cuando ya se utilizaba el término ‘’nostalgia de la inmigración’’, el primero en hacerlo fue el médico suizo Johann Höfer luego de realizar un estudio con un grupo de soldados que lejos de casa todo el día presentaban episodios de depresión, insomnio, falta de apetito, ansiedad y en los casos más extremos fiebre. La conclusión de Hofer fue tan directa como lógica: la lejanía del hogar provocaba estos síntomas, los mismos que desaparecían siempre que los soldados regresaban a casa.

Para nadie es un secreto que la inmigración ha existido desde el principio de los tiempos y que cada fenómeno migratorio se produce con un objetivo de mejora y en busca de un crecimiento no solo económico. El beneficio que supone el emigrar abarca muchos aspectos y se enfoca como la solución a un problema, y en ese sentido, la premisa podría ser muy simple: se emigra porque se piensa que se va a lograr una mejora. La otra cara de la moneda puede ser muy dura y en ascenso y empieza desde que se toma la decisión de dejar el hogar y a los seres queridos.

Según explican los psicólogos toda persona que llega a un nuevo destino siente la presión de tener que adaptarse lo más rápido posible a su nuevo ambiente. Refieren los expertos que cada inmigrante carga consigo una ''mochila psicológica'' que puede ser muy pesada para los inmigrantes más vulnerables. Se produce un estrés inevitable y surge la ansiedad de querer hacerlo todo rápido, hasta aquí el tema puede ser controlable, el problema empieza a degenerar cuando la ansiedad y el nerviosismo se hacen crónicos. Cuando ya se ha tomado la decisión, el camino que ha de recorrer el inmigrante es largo y empieza con el shock cultural que se produce al arribar a la nueva casa, pasando por las etapas de emoción y entusiasmo hasta llegar a la adaptación o el rechazo al nuevo destino.

A pesar de que se considera que el ''síndrome de Ulises'' no es un trastorno de la mente sino un cuadro de estrés agudo en situaciones límite, si una persona es vulnerable su carga será muy pesada y al estrés, somatización, depresión, ansiedad, insomnio y hasta fiebre, se sumarán los sentimientos de culpa por dejar el hogar así como una angustiante sensación de soledad. En ese caso, se debe acudir a un terapeuta antes de que estos síntomas avancen hasta llegar a desórdenes mentales, cuadros depresivos y ansiosos que pueden incluso llegar hasta la esquizofrenia que según estudios realizados por la prestigiosa revista American Journal of Psychiatry puede tener como una de sus causas principales una experiencia de inmigración ya sea personal o familiar. Con esto queda claro que la nostalgia del emigrante puede afectar no solo a la persona que deja la casa, sino a los familiares que se quedan en ella.

El caso Navas

Actualmente jugador del Manchester City, el conocido mediocampista español Jesús Navas no fue ajeno a los problemas generados por la nostalgia de la inmigración. El año 2006 el futbolista nacido en Sevilla rechazó una tentadora oferta para jugar en el cuadro del Chelsea, Navas quien integró también la selección española campeona del mundo, en ese entonces alegó nostalgia y una extrema añoranza hacía su tierra. En el ámbito deportivo español siempre se comentaba que el deportista constantemente hablaba de su profunda nostalgia y una melancolía que lo llevó hasta el extremo de dejar la selección de su país, no sin antes faltar a pre-temporadas y compromisos de entrenamiento.

Hoy en día Navas ya se ha adaptado a Inglaterra donde juega desde el 2013 y para este año se rumorea su vuelta a casa para jugar por su club de toda la vida, el Sevilla. Se da por hecho que el jugador andaluz superó su problema pero solo lo pudo lograr acudiendo a terapia profesional.


¿Cómo podemos combatir la nostalgia?

El cuadro psicológico que atraviesa un inmigrante con nostalgia tiene relación directa con lo que dejó al partir. El cambio ha sido radical y quizá una de las decisiones más importantes de su vida, entonces ¿Cómo no extrañar? ¿Cómo dejar de pensar en lo quedó atrás? Siempre hay que tener en cuenta acudir a un profesional cuando el problema amenaza volverse crónico, sin embargo, se pueden seguir algunos consejos de los especialistas para hacer más llevadero el proceso de adaptación e intentar no sucumbir ante la nostalgia.

Desde el momento en que se piensa en partir se debe involucrar a la familia y amigos en la preparación del viaje. Si es posible hay que realizar una despedida con los allegados.

Procurar no pensar en lo que se pierde sino en lo que uno puede obtener en un nuevo lugar.

También se debe ser flexible y asumir que los inicios pueden no ser fáciles.

Se debe hablar con personas que ya han pasado ese proceso para tener una referencia.

Lo mejor es prepararse en la nueva lengua desde antes, pero una vez llegado al nuevo destino hay que procurar acudir a un curso de idiomas, ahí también se podrán hacer nuevas amistades.

Al hablar con la familia desde tan lejos hay que decirles lo positivo de tu nueva vida evitando hablar de la tristeza y tu soledad.

Haz una lista con las cosas que dejaste atrás, debe haber algunas que te alegras de haber dejado y de la misma forma escribe sobre las cosas buenas que estás viviendo ahora.

Realiza de tanto en tanto cosas que hacías antes en casa: ver películas en tu lengua materna, cocina algo de tu país y visita a amigos compatriotas, eso siempre te hará sentir mejor.

Si vuelves a casa cada cierto tiempo es bueno, pero no lo hagas en extremo, eso puede ser contraproducente.

Recuerda que emigrar es un acto de valentía para mejorar y no olvides que tú vales mucho en cualquier parte del mundo donde te encuentres.