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Descubre el impacto de la migración en la salud mental

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Profesor Achotegui advierte sobre el síndrome de Ulises en los inmigrantes: "No se trata de haber tenido un mal día, sino una vida terriblemente dura"


Arelys Goncalves

El Southwark Council, en Londres, fue la sede de la conferencia "The Impact of Migration on Mental Health" un evento promovido por la organización no gubernamental El Teléfono de la Esperanza UK para analizar el impacto que en las últimas décadas ha tenido el proceso migratorio en la salud mental. La conferencia, dictada por el psiquiatra y profesor español Joseba Achotegui, se basó en sus investigaciones sobre los efectos producidos por el estrés, la angustia y el miedo en la población de inmigrantes en condiciones extremas. Adicionalmente, el evento, que reunió a especialistas y organizaciones oficiales y comunitarias que facilitan ayuda psicológica y psicosocial a los inmigrantes, sirvió para reiterar la importancia de potenciar los proyectos sociales en materia de salud mental e integración.

Las cifras presentadas por el psiquiatra y psicoterapeuta Achotegui fueron alarmantes. Existen unos 230 millones de inmigrantes en el mundo, muchos de ellos expuestos a serias y dolorosas circunstancias que ponen en riesgo sus vidas y que generan altos niveles de estrés y sufrimiento, como es el caso de emigrantes provenientes de regiones en conflicto o pobreza extrema. Según explicó, en los últimos 40 años la emigración ha sufrido un cambio radical y se ha convertido en una traumática odisea para quienes abandonan sus países de origen en busca de un futuro próspero o por lo menos más seguro para sus familias.

En concreto, según su investigación, las características más relevantes de las migraciones en el siglo XXI se resumen, en primer lugar, en la fragmentación de la familia por la separación. Tal como explicó Achotegui, en décadas anteriores era difícil pero posible emigrar con la familia, ahora se ha convertido en un sueño arduo de lograr, especialmente en países en los que se prohíbe abiertamente. Otro de los aspectos es la exclusión social que cada vez se vuelve más profunda y reduce las oportunidades para los inmigrantes. La última de las características, para él la más fuerte, se refiere a la criminalización del inmigrante mediante leyes que lo penalizan como si se tratara de un delincuente.


El duelo migratorio

Para el también Secretario General de la Sección de Psiquiatría Transcultural de la Asociación Mundial de Psiquiatría y profesor Titular de la Universidad de Barcelona, en los casos más favorables, la adaptación y la superación de las dificultades permite una vida más tranquila y equilibrada. Lamentablemente, ésta no es la regla general, según advirtió. Por el contrario, en numerosos casos los efectos psicológicos se convierten en reales pesadillas cuando no hay estabilidad ni seguridad y los niveles de soledad, frustración y miedo a los que debe hacer frente quien emigra son muy fuertes y desencadenan en un estrés severo. "No se trata de haber tenido un mal día, sino una vida terriblemente dura", puntualizó.


Las heridas de la emigración y el síndrome de Ulises

En casos extremos, cada uno de estos factores puede desencadenar en el síndrome de Ulises, descubierto por Achotegui e inspirado en el poema griego "La Odisea", de Homero, en el que se habla del mítico héroe, Ulises.

Estudiado por Achotegui, este síndrome del emigrante con estrés crónico y múltiple lo ha descrito como un cuadro de estrés, duelo y dificultad muy intenso que viven los inmigrantes, fundamentalmente los que se encuentran solos, sin poder traer a la familia, sin derechos sociales y con miedo. "Todo este contexto me recordó un poco la Odisea, porque Ulises también hace un viaje muy difícil, con peligros, adversidades, soledad y la verdad es que estamos viendo situaciones muy parecidas a las que se describen allí".

Tal como comentó a Express News, para Achotegui, las personas que viven esta situación se sienten tristes, preocupadas y presentan dificultades para dormir y fuertes dolores de cabeza. Pese a esta sintomatología, el psiquiatra considera que es importante entender que no es una enfermedad mental, "es un estrés muy intenso, una situación de la vida muy dura y hay que ayudarles pero teniendo cuidado en no convertirlos en enfermos, en estigmatizarlos o victimizarlos, porque creo que eso no los ayuda".

En su opinión, la mayor causante de este estrés, por encima de las barreras culturales, de la distancia y del idioma, es la ausencia de derechos, "si estas personas pudieran estar con sus familias y tuvieran derechos, tendrían más posibilidades de salir adelante, pero lo que está pasando ahora es terrible".

Desde 1980 se ha dedicado a investigar los efectos de la emigración y ha evidenciado la degradación de las condiciones que enfrentan los inmigrantes. "En estas circunstancias, los efectos son muy fuertes tanto para quienes se van como para quienes se quedan en el país de origen. Los niños viven con abuelos o tíos y, en muchos casos, sufren maltratos, abusos, los explotan y es así como ellos también sufren por estar indefensos y sin sus seres queridos", resaltó.


La integración es clave

Según explicó, la ayuda que ellos ofrecen es con miras a la integración y a la disminución del aislamiento. "No podemos cambiar las leyes pero podemos ayudarlos a que no estén tan aislados. Es importante que en la sociedad de acogida haya asociaciones, grupos mixtos que les permitan compartir, crear proyectos; eso es muy básico para la salud del inmigrante", aseguró.

Como no están enfermos, el apoyo que Achotegui recomienda para los inmigrantes y refugiados es de carácter psicosocial, con actividades de relajación y de ejercicios, por ejemplo. "Hay muchas maneras de ayudar a una persona que se encuentra mal, no se trata de una enfermedad mental ni de depresión sino esencialmente de un caso de profundo estrés".

Sugiere a quienes presentan los síntomas de este síndrome que soliciten ayuda en asociaciones, que consulten con organizaciones que sepan del tema, además que entiendan que si están solos, aislados, sin recursos y asustados, es normal que se sientan mal, "no piensen que se han vuelto locos, busquen ayuda", concluyó.


¿A quién recurrir?

El Teléfono de la esperanza UK (TEUK) puede ayudar a quienes necesiten orientación y apoyo en esta materia. Su presidenta, Nancy Liscano, explicó a Express News que la organización se ha dedicado a que médicos y psicólogos reconozcan el síndrome de Ulises, descubierto por Achotegui. "Nosotros realizamos actividades recreativas y de integración para ayudarlos. Son actividades que también se realizan en ONG inglesas", dijo.

Para Liscano, conferencias como está sirven para la capacitación de los miembros de los servicios de salud emocional. "Es importante reconocer el duelo o la situación de vulnerabilidad que sufre el emigrante y darle el apoyo correspondiente, no medicarlo y diagnosticarlo de manera errónea", advirtió. La representante del TEUK explicó que pretende divulgar el aporte científico de esta investigación y preparar a los profesionales en el área. "La idea también es ofrecer la información a las autoridades locales para que tomen medidas en salud mental y las organizaciones puedan tener los recursos para cumplir con sus funciones".


En los próximos días, TEUK prepara otros eventos similares de apoyo psicológico como el curso de Autonomía efectiva, el taller Vivir en valores, Aprender a ayudar y clases de yoga. Detalles de estas y otras actividades y consultas generales en www.telefonodelaesperanza.org.uk o al 020 7733 0471.