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Estuve jugando Palitos Chinos con Abraham Cruzvillegas

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FotoTime Out



Silvia Rothlisberger

@silviarothlis


Mientras jugábamos a lanzar palitos de colores al aire y escuchábamos canciones de Mercedes Sosa, Abraham Cruzvillegas, el artista mexicano que trabaja con el azar y el juego, nos fue contando sobre esa escultura que nos acompañó durante la velada y que hasta este mes estuvo expuesta durante seis meses en la Tate de Londres.


El espacio era un lote gigante frío y gris que alguna vez fue la sala de turbinas de una central eléctrica y hoy es la sala de exhibición de la galería de arte moderno más visitada del mundo, la Turbine Hall de la Tate Modern.


Era testigo del juego un gran laberinto de andamios que hacían parte de la monumental escultura Lote Baldío o en inglés Empty Lot. El laberinto de andamios erguían dos gigantes figuras triangulares apuntando al este y al occidente, como un compás. Y aunque desde abajo no se podía ver, subiendo un nivel se podía apreciar el contenido de los dos triángulos gigantes: una red de pequeños triángulos llenos de tierra.


La principal regla del juego, no de Palitos Chinos sino de la obra Lote Baldío, era que nada sería plantado en la tierra.

Tierra que provenía de diferentes parques de Londres. Abraham Cruzvillegas tuvo desde un principio la certeza o por lo menos la esperanza de que crecería algo.


Seis meses después, se pudo presenciar el nacimiento de plantas en varias materas. La esperanza de Cruzvillegas dio resultado y en la Tate se generó vida nueva. No fue un jardín paradisiaco, si no más bien una muestra de lo obstinada que es la vida brotando hasta en los lugares mas inhóspitos.


«Esta fue la primera vez que una obra de la Turbine Hall es diferente seis meses después del día en que se inauguró. No se presentó al publico terminada, sino como algo que cambiaría» explica Mark Godfrey, el curador de la obra.


Por eso para Cruzvillegas la obra era un acto político ya que este desplazamiento improductivo de tierra sería un acto subversivo contra el capitalismo pues no estaría produciendo nada. Aunque si se proveyeron las condiciones mínimas para que creciera algo: las materas fueron iluminadas y regadas con agua durante los seis meses.


Aquella noche en que jugamos Palitos Chinos, Cruzvillegas vestía pantalones de bota ancha, tirantas y en la muñeca lucía un grande reloj negro que parecía de otra época.


Y nos seguía contando sobre Lote Baldío


Este proyecto fue inspirado por la autoconstrucción, término que proviene de la experiencia de sus padres, quienes emigraron del campo en México a principios de los 60 al Distrito Federal y construyeron su casa y comunidad sobre tierra volcánica. La casa en que Cruzvillegas creció estaba siempre en obra gris, «en un permanente estado de no estar terminada». Mientras crecía acompañaba a sus padres en la lucha por servicios básicos como educación, luz, agua y un mercado.


Imagen tomada de dulwichonview.org.uk


Su arte es, en palabras de Cruzvillegas, «un reflejo consiente de quien soy, de donde vengo y para qué». Lote Baldío expresa el constante aprendizaje sobre los materiales, la gente y él mismo.


Otra referencia para esta obra son las pequeñas islas rectangulares creadas por los Aztecas para agricultura llamadas Chinampas. En ellas crecían maíz, frijoles, chiles, tomates, papas; de acuerdo a la época del año. Esto fue lo que cruzó por la mente de Cruzvillegas cuando decidió construir un terreno flotante dividido en bandejas de tierra en la Turbine Hall.

Otra inspiración que no está relacionada con el arte, son las prácticas de jardinería de guerrilla que se dan en el Reino Unido. Incluso, uno que otro visitante sucumbió a la tentación de bombardear la tierra con semillas, acto al que Cruzvillegas no invitó pero desde un principio contempló la posibilidad que ocurriría.


Cruzvillegas encontró curioso que en la matera donde se echó tierra del parque del palacio Buckingham germinó una rosa.

Cuando la obra estaba siendo desmontada, empezaron por colgar unas cortinas negras alrededor de la Turbine Hall. En el nivel de abajo, los andamios empezaron a ser desarmados y en unos días estos andamios volverán a ser armados ya no para ser parte de una obra de arte si no de una obra de construcción en Londres. La ciudad, según Cruzvillegas, en «permanente construcción».


Explica Cruzvillegas en entrevista con Godfrey que al asomarse por los balcones de la Tate veía grúas por todos lados, incluso en la Tate que también está lleno de andamios pues está en proceso de expandirse. Así que los andamios dentro de la Turbine Hall reflejaron el permanente estado de regeneración de Londres.


La primera semana de abril fueron desarmando la escultura dentro de la Tate, a la vez que en la fachada, mirando al río Támesis y a la catedral de San Paul, van bajando las letras negras que formaban la palabra Cruzvillegas. Su nombre será reemplazado por el del artista francés Philippe Parreno quien es el siguiente en asumir el reto de la Turbine Hall.


El juego de Palitos Chinos o Mikado es para Cruzvillegas una Actividad Improductiva que facilitó una velada de charla, 

música y descubrimiento en una noche invernal de febrero. Hoy es abril y estamos en primavera, Lote Baldío ya no está en la Tate.