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Denuncian mutaciones en flora y fauna de Fukushima

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Foto Greenpeace.org.


Redacción

La ONG ambientalista Greenpeace se pronunció ante las mutaciones en flora y fauna de Fukushima. "El programa de descontaminación masiva del gobierno casi no impactará en la reducción de la amenaza ecológica producida por la enorme cantidad de radiación desde el desastre nuclear de Fukushima. A esta altura, más de 9 millones de metros cúbicos de residuos nucleares se encuentran dispersos en al menos 113.000 localizaciones a través de la prefectura de Fukushima ", señaló Kendra Ulrich, integrante de la Campaña Nuclear de Greenpeace Japón.


Durante cinco años especialistas en radiación de la organización realizaron estudios en las zonas afectadas de la región de Fukushima en los que se basaron para el informe final. Investigaciones científicas independientes también fueron tenidas en cuenta. “El trabajo expone las ideas erróneas sobre riesgos de descontaminación y peligros para los ecosistemas que utilizaron tanto la Agencia Internacional de Energía Atómica como el Gobierno del presidente japonés Abe”, asegura Greenpeace en su portal web. Agregan que investigaciones sobre impactos ambientales de la catástrofe nuclear de Chernobyl, ocurrida en 1986, pueden servir como indicadores del potencial futuro de contaminación de las zonas afectadas en Japón.


Lo estudios arrojan cuáles impactos ambientales ya se están haciendo evidentes:

  • Concentraciones altas de radiación en nuevas hojas de plantas y, al menos en el caso del cedro, en el polen;
  • Aumentos aparentes en las mutaciones de crecimiento de los árboles de abeto con el incremento de los niveles de radiación;
  • Mutaciones hereditarias en poblaciones de mariposas y gusanos, con ADN dañado en zonas altamente contaminadas, así como reducción de la fertilidad en la golondrina común;
  • Disminución de cantidad de ejemplares en 57 especies de aves a niveles más altos de radiación;
  • Altos niveles de contaminación por cesio en peces de agua dulce de importancia comercial;
  • Contaminación radiológica de uno de los ecosistemas más importantes: los estuarios costeros.

Ulrich agrega que "el gobierno de Abe está perpetuando un mito que sostiene que a cinco años del inicio del accidente nuclear la situación vuelve a la normalidad. Por desgracia para las víctimas, esto significa que se les dice que es seguro volver a entornos en los que los niveles de radiación a menudo son todavía demasiado altos”.


La necesidad de usar energías renovables es algo que pide a gritos el mundo, además de ser una de las soluciones más seguras y limpias para Japón. As 100 mil personas afectadas en Fukushima nunca regresaron a sus hogares y otras no podrán hacerlo. Ulrich resaltó que “el gobierno japonés debe poner a sus ciudadanos en primer lugar. Esos ciudadanos que en su mayoría rechazan el reinicio de los reactores nucleares”.


Desde marzo de 2011 Greenpeace realizó 25 investigaciones radiológicas en Fukushima. Durante 2015, el estudio se centró en la contaminación de las montañas boscosas en el distrito Iitate, al noreste de la central nuclear de Fukushima Daiichi. Todas las investigaciones, incluidas aquellas independientes, demostraron la movilidad de la radiactividad de las cuencas de montaña contaminadas que puede entrar en los ecosistemas costeros.


Actualmente, la organización continúa con la investigación, esta vez analizan la contaminación por radiación de los sedimentos oceánicos y estuarios de río a los largo de la costa de Fukushima.


El barco Greenpeace Rainbow Warrior da apoyo a un buque de investigación japonés que recorre las aguas. El desastre de Fukushima es la fuga oceánica de radiactividad más grande de la historia.