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Música

​Una de las orquestas argentinas más impresionantes de la época

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Por Carolina Jara

Especial para Express News


Para celebrar los 10 años de éxito imparable y sus más de 3 millones de espectadores. La Bomba de Tiempo planea un tour internacional que comienza en Londres, específicamente en The Forge, Camden este 19 y 20 de Febrero. A través de las palabras de Richard Nant, director musical de la orquesta junto con Alejandro Oliva, nos acercamos a este fenómeno explosivo que genera una de las fiestas más concurridas de Buenos Aires, Argentina.


¿Qué es La Bomba de Tiempo y qué puedes adelantar del show en The Forge, Camden?

La bomba de Tiempo es un grupo de percusión con 16 músicos en escena que hace al público vibrar al ritmo de las cinco familias de percusión durante las 2 horas de show. Somos una banda que genera una energía contagiosa y provoca la exploración de movimientos y sentidos. Todos nuestros conciertos son únicos e irrepetibles debido a un sistema de improvisación creado por Santiago Vázquez 10 años atrás. Originalmente, esta técnica fue aplicada a la música contemporánea al mando del jazzman estadounidense Butch Morris y años más tarde fue adaptada para conducir la dinámica de La Bomba. Este estilo único de comunicación entre el director y los percusionistas permite que el show sea 100% improvisado y que distintos sonidos vayan surgiendo a medida que la gente disfruta la experiencia. Visualmente es muy atractivo ver el ambiente lúdico del fenómeno dentro y fuera del escenario como también, la cantidad de músicos en escena dialogando mediante más de 100 señas corporales.



Turistas y locales quedan fascinados con sus shows. ¿Cómo fueron sus inicios y a que se debe el éxito que lograron estos últimos años?


Empezamos tocando en la sala más chica del Centro Cultural Konex en Buenos Aires. Recuerdo que en el primer show había solo 80 espectadores y al poco tiempo, empezó a venir más gente, el boca a boca fue funcionando mejor y hoy en día, nos convertimos en la banda de percusión más grande de Argentina logrando atraer más de 2500 personas cada lunes a la noche. Producimos un show distinto que tiene una gran incidencia social; ofrecemos un espacio de reunión, un show único donde la gente se relaja, sociabiliza, toma algo mientras se conecta “on and off” con la banda.

La bomba se transformó en una institución que traspasa clases, edades y profesiones. De hecho, no hay turista que haya visitado Buenos Aires y no nos hayan visto. La influencia que hemos tenido en la movida cultural de Buenos Aires es increíble y vamos por más.



Se escuchan muchas influencias rítmicas en cada espectáculo. ¿Crees que La Bomba tiene un estilo propio? ¿De qué ramas musicales vienen los percusionistas?


Todos los músicos son de Primera A y tienen un bagaje musical distinto. Cada uno de nosotros tenemos varios años de estudio y experiencia, tocamos al menos dos instrumentos e incluso algunos cantan en otras bandas. De hecho, todos tenemos proyectos aparte de La Bomba, por ejemplo en mi caso, soy trompetista y vengo de un origen más tradicional; tengo un grupo de jazz con el que hemos tocado varias veces en New York y en otras ciudades del mundo.

Con esto me refiero a que cada músico aporta su experiencia, orígenes y energía. Algunos vienen del folklore argentino, otros del candombe y hay algunos que se dedican a la música más afrolatina. Por eso creo que esa eclosión de estilos musicales es una de las características principales que logran la liberación del espectador durante el show.


¿Han tocado con otros artistas reconocidos?


Tocamos con artistas como Calle 13, Jorge Drexler, Café Tacuba, Jarabe de Palo, Ruben Rada entre muchos otros. El hecho que no tengamos un solo estilo musical arraigado al show y que cada uno de los percusionistas venga de distintas formaciones musicales genera una acuarela de sonidos que todo músico quiere experimentar.



Mucha gente los va a ver todos los lunes en Buenos Aires ¿Cómo explicas este fenómeno?


Nunca organizamos ni esquematizamos los shows. Simplemente seguimos la vibración de los tambores y lo que vamos sintiendo en ese preciso momento. Hay mucha libertad y juego en el escenario, no hay canciones que empiezan ni terminan sino que la música fluye sin restricciones ni estilos.


El tambor tiene un poder ancestral sobre el hombre y eso es lo que produce que la banda entre como en una especie de trance. Imagínate que el audio no está intervenido, es un show con sonidos puros, fidedigno a como sonaría acústicamente.


Sin dudas, le ponemos mucho corazón y dedicación a cada show lo cual genera una cuestión energética que constantemente viene y va entre el director, los músicos, el público, el lugar y la música.