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​Músico Baldo Verdú: "Estar en Inglaterra me ha hecho sentir más venezolano que nunca"

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Arelys Goncalves

Educado en un entorno de cultores populares de la región de Barlovento, al este de Caracas, creció entre golpes de tambor y una larga lista de otras herencias afrovenezolanas que le permitieron, incluso antes de empezar a caminar, acumular una riqueza musical que poco a poco se internó en sus venas.

Tal vez la influencia de su madre, que fue historiadora, y de sus tíos, comprometidos con el folclor venezolano, perfiló sus pasiones, alimentó sus inquietudes y delineó su peculiar y original estilo. A la par de la música tradicional, también quiso explorar otras corrientes y sin perder la conexión con sus orígenes, fue enamorándose del jazz, el funk y el rock and roll. Tal como él mismo asegura, el resultado ha sido el Baldo Verdú que es hoy, una amalgama de todos esos géneros, un "todero" musical cargado de energía y con una visión clara de sus metas. Vocalista, percusionista, guitarrista, productor, arreglista, escritor y director de su propia compañía discográfica, son algunos de los roles en los que ha aprendido a defenderse fuera de sus fronteras.

Sus inicios más sólidos fueron en sus años universitarios cuando compartía los acordes de guitarra con las aulas de periodismo. Él y su amigo de toda la vida, Harry Febres, se lanzaron a la aventura con "Fibonacci", una banda de rock alternativo con la que buscaban hacerle frente a la mala política en su país natal. Luego de editar el primer disco y graduarse de Comunicador Social, una mala jugada del destino le hizo convertir en realidad una idea que le rondaba en la cabeza desde la adolescencia como un sueño para su formación profesional, salir del país. Un robo a mano armada, de esos que ocurren con frecuencia en Venezuela, le impulsó a comprar el boleto rumbo a Europa más pronto de lo que esperaba.

Luego de algunos intentos en otras latitudes, finalmente en el 2012 encontró un lugar para plasmar su esencia. En dos años en la capital británica, Baldo Verdú se ha abierto camino en el mundo de la música y, luego de la creación de su banda "Tonto Malembe", no ha dejado de trabajar y crear piezas musicales para un público nuevo que lo ha recibido con entusiasmo. Con un año de vida, la agrupación ha participado en festivales como el Secret Garden Party, el Discovering Latin American Film Festival y el Remixed Festival y ha llegado a un círculo más amplio con el lanzamiento de su primer sencillo "Tú estás robando", una pieza de aguda crítica y con un intenso contenido político.

En pocas palabras, su concepto es una integración de géneros tan diversos como el rock, la psicodelia o el brasilero tropicália, pero con un sello y un sentir muy venezolano.



¿Cómo aterrizaste en Londres?

Primero fui a Holanda. Llegué en la misma situación de todo el mundo cuando emigra, pero con la intención de hacer música. En Ámsterdam conocí al músico venezolano Alex Figueira. Fue como amor a primera vista, desde el punto de vista creativo. Tenemos inquietudes bastante similares e hicimos algunas cosas juntos con su proyecto musical en portugués, Fumaça Preta. Estuve 9 meses allá, pero la movida musical no es muy interesante, es más bien fría, no como Londres en donde la gente es más calurosa. Allá llegué a tocar unas 30 veces, mientras que aquí lo hago 13 veces por semana y en siete proyectos musicales diferentes. Así que me mudé a Londres y creé la banda "Tonto Malembe".


¿Por qué el nombre "Tonto Malembe"?

Es una canción popular venezolana, un golpe de tambor con el que he estado involucrado desde niño y siempre me ha gustado ese nombre. "Baldo Verdú y su Tonto Malembe" está creado al estilo de los folcloristas de mi país.


¿Cómo surgió la banda?

Londres me hizo crearla. En el 2014 tocaba en una banda que se llamaba Los Calendarios. El grupo se disolvió y había un concierto esa misma semana. Entonces yo decidí crear Tonto Malembe, así, de la nada. Somos cinco integrantes. Joel Rojas Arriaga, baterista y percusionista caraqueño, Manfred Olbrich, guitarrista también venezolano, Keenan Bailey, bajista surafricano, y el músico inglés Marc Goymour, de la agrupación Animanz. Yo soy el vocalista, escribo la música, edito, conceptualizo y dirijo los videos.


¿Cómo ha sido la respuesta del público?

Buenísima. Fue una sorpresa completamente en comparación con los otros proyectos que realizo. No tiene ni un disco, solo tiene el sencillo "Tú estás robando" y el feedback de la gente ha sido bastante positivo. Es una banda completamente nueva, no llegamos a los 500 likes en Facebook y ya tenemos 10 mil visitas en Youtube con ese tema.


¿Cuál es el contenido de las canciones?

Tonto Malembe lo creé con la pretensión de contrastar con las bandas latinoamericanas contestatarias o de protesta de la izquierda latinoamericana selectiva para la que unos dictadores son buenos pero otros no. Esta es una banda contestataria pero en contra de esa connotación de izquierda, en contra del totalitarismo y de las dictaduras, pero en términos cínicos, sarcásticos. Tiene ápices de protesta porque la situación venezolana me afecta directamente, pero con una connotación burlesca. Yo pienso que a los políticos hay que bajarlos del pedestal, no puedes endiosarlos, están allí para hacer un trabajo, si no lo hiciste bien, te vas y así es que deberían ser las cosas.


¿Solo te inspiras en lo político?

El tema político es un asunto circunstancial que me afecta muchísimo porque mi familia está allá, mis amigos, mucha gente que conozco están allá y sufren y padecen lo que está ocurriendo. Sin embargo, la idea de Tonto Malembe es hacer música para gozar. Hay un tema que se llama "Caracas / Crack ass" que no es como "Tú estás robando", tiene más bien la connotación nostálgica de la ciudad que pudo haber sido y nunca fue. "Dancing away" es otra de las canciones que tenemos y es para bailar.


¿Cómo ha sido el cambio del ambiente caraqueño por el londinense?

Londres es una ciudad bastante difícil pero hace que te encuentres a ti mismo, que te enfrentes a lo que eres y a encontrar tu vocación profesional. Si sobrevives en Londres, probablemente puedes vivir en cualquier ciudad del mundo. Yo le agradezco a Londres la oportunidad de poder dedicarme a la música pero el talante para ser músico aquí y no morir en el intento se lo agradezco a Latinoamérica y específicamente a Venezuela. La situación allá es tan difícil que te conviertes en una persona capaz de hacer varias cosas a la vez, te transformas en un "todero". Eso me permite defenderme.


¿Cómo aprovechas esa versatilidad?

En total toco en siete bandas, tres son mis proyectos y el resto son otras bandas en las que participo. De los proyectos mi favorito es el dúo "Baby Factory" que está más relacionado con el rock and roll. Es un proyecto de tres años que tengo con mi novia, Bárbara Combellas. Estamos por lanzar el tercer disco. Entre otras cosas, también organizo el evento "Zaperoco".


¿De qué trata "Zaperoco"?

Era un evento que hacía en Venezuela con gente de la universidad, se llamaba "Miércoles de música alternativa". Asistían músicos y cineastas, eran artistas emergentes, básicamente. Aquí se llama Zaperoco y ya van dos ediciones. Le ha ido bastante bien. Este evento se realiza en Londres una vez al mes y tiene la idea de reunir diferentes manifestaciones artísticas en un mismo lugar.


¿Te quedas en Londres o piensas ir a otro lugar?

Londres es el epicentro para desarrollar mi carrera musical. Los planes son editar aquí dos discos entre este año y el próximo, uno de Tonto Malembe y otro de Baby Factory. Tengo una gira en Holanda, Alemania y República Checa. Así que lo que viene es bastante interesante. Está el lanzamiento del cortometraje “López Contreras en el SEBIN”, una continuación de "Tú estás robando". También está previsto el lanzamiento del tema de ese videoclip el 27 de febrero y el 11 de abril será la presentación del tercer sencillo.


¿Qué extrañas de Venezuela?

Mi familia, mi gente, mis amigos, los afectos. Mis lugares favoritos tienen que ver con su gente. A mí no me interesa el clima, por eso puedo vivir en Londres. Extraño la comida, allí si saco mi bandera. No tengo ese nacionalismo exacerbado pero en cuanto a la comida, sí.


¿Cómo te sientes viviendo lejos de tu país?

Estar aquí en Inglaterra me ha hecho sentir más venezolano que nunca, y soy una persona totalmente divorciada de preceptos nacionalistas y de orgullo patrio, pero mis valores son venezolanos. Es una característica de pertenencia que te hace ser de una manera particular. Yo me fui de Venezuela por la situación política, la inseguridad, porque tenía pretensiones de explorar otros caminos en términos de la música, a probar suerte. Y aquí todo lo que hago, tanto en "Tonto Malembe", en la disquera Kareliona Records y en los demás proyectos, es para tratar de rescatar lo bueno que tenemos como venezolanos. En estos momentos tan difíciles en los que se habla tanto de Venezuela, más por cosas negativas que positivas, hay que sumar fuerzas y tratar de poner el país en el mapa, en términos de la cultura, sobre todo porque ahora lo necesitamos muchísimo.