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​Conoce la clave para ser un profesional extraordinario

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Por Milena González


Últimamente en cada conversación que he tenido con profesionales de diferentes áreas y leyendo las últimas noticias de innovación empresarial, encuentro que el tema de la gestión emocional empieza a interesarles cada vez más a los empresarios y emprendedores, parece ser que el conocimiento técnico y la experiencia están dejando de ser los protagonistas en el medio laboral y ahora más que hace unos años se habla de la importancia de gestionar nuestras emociones para ser exitosos.


Creo que por fin nos estamos concientizando del daño que nos ha hecho considerar las emociones como un tema poco importante e incluso en algunos casos tabú, la consigna era: <<emoción que aflora, emoción que se ignora y en el peor de los casos, emoción que se destruye>>.Creo que estábamos olvidando que el principal equipaje con el que venimos al mundo tiene precisamente un contenido emocional y nos concentramos más en lo racional. Nuestros padres y maestros nos enseñaron todo aquello que ellos consideraron importante, por ejemplo saber coger la cuchara para comer, lavarse los dientes, el significado de las palabras, aprender a sumar y restar pero no nos enseñaron qué hacer con nuestras emociones.


En lo que respecta a este tema todos suspenderíamos, hemos “aprendido” a lidiar con nuestros estados emocionales a los tropezones, a partir del ensayo-error o en el mejor de los casos imitando a otras personas que igual que cada uno de nosotros ha tenido que aprender por sí mismo. Es por ello que en la mayoría de las situaciones que vivimos nos encontramos a merced de nuestras emociones. Si algo nos asusta, nos enfada o nos entristece nuestro cuerpo responde temblando, sudando y solo sentimos que en nuestro interior una cantidad de emociones que a veces no sabemos ni descifrar, han tomado el control de nuestros pensamientos y comportamiento.


Cada uno de nosotros cuenta con una “dotación” emocional, un “pack” de respuestas automáticas a las expresiones de cariño de quienes nos rodean así como a sus expresiones de indiferencia. Por ejemplo, un recién nacido expresa lo que siente aún sin ser consciente de que lo que siente es alegría, miedo, tristeza, sorpresa o enojo, estas emociones básicas son innatas y universales, se expresan de la misma manera en cualquier país, cultura o grupo étnico, las emociones son nuestras, ellas dejan ver lo que sentimos en nuestro interior, sean útiles o absurdas hacen parte de nuestro día a día y en lugar de reprimirlas o negarlas nuestro verdadero reto es conocerlas, saber de dónde vienen y qué función tienen en nuestra vida. Saber que el enojo implica valor, el miedo implica mesura, precaución, la tristeza implica aceptación y la alegría implica despreocupación nos hace ver que nuestras emociones cumplen una función positiva y son saludables así pues estas pueden estar a nuestro servicio si las sabemos gestionar o ser nuestros más grandes oponentes si pretendemos reprimirlas.


Ayman Sawaf dice que <<aprender a leer y escribir emocionalmente es una de las mejores inversiones que los seres humanos pueden hacer por sí mismos, sus hijos, y el futuro>>

Y es que gestionar nuestras emociones tiene todo que ver con el hecho de aprender a vivir, de ser profesionales brillantes, de hecho este aspecto es el que marca la diferencia entre un profesional ordinario y uno extraordinario. Una profesional que gestiona sus emociones en aquel hombre y mujer comprometido con su misión personal, aquel que se implica en la construcción y realización de sus sueños, uno que no va por la vida reprimiendo lo que siente y en automático sino que se permite tiempo para hacer un alto y pensar, reflexionar, meditar y tomar decisiones que apuntan a lo que de verdad importa.


Así que dicho lo dicho mi invitación hoy es a que reflexiones en los siguientes 5 aspectos:


1.¿Cuáles son las emociones que te paralizan? Escríbelas

2.¿Cuál de estas emociones es la que más predomina en tu día a día?

3.¿Qué piensas, qué te dices y cuál síntoma físico experimentas en ese momento?

4.Ahora que ya conoces cuál(es) emoción(es) es la que te paraliza en el alcance de tus metas ¿qué acción vas tomar para avanzar hacia tus objetivos? Escríbelos y hazle seguimiento.

5.Haz estos mismos 4 pasos pero esta vez con las emociones que te impulsan a poner tu foco en lo que realmente te importa.