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Reino Unido

​Home Office penalizará a las universidades cuando estudiantes permanezcan más tiempo del autorizado en sus visas

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Por Ulysses Maldonado

Bajo la posible reforma, las solicitudes de visado de los extranjeros que deseen estudiar en una institución con pocos residentes con visado caducado será rápidamente evaluado en el reconocimiento de buenos registros de la universidad. Pero controles más estrictos y más lentos se llevarían a cabo sobre los solicitantes que deseen visados para cursos en las universidades con un alto número de residentes con su visado caducado.

El objetivo de la idea que está siendo preparado por la Secretaria Theresa May es ofrecer a las universidades un incentivo para garantizar que sus estudiantes extranjeros cumplan con los términos de sus visas.

Una posible consecuencia es una mayor proporción de denegaciones de los postulantes a las universidades que han tenido anteriormente un alto número de residentes con visado caducado. Las universidades colocadas en la lista "lenta" también podrían perder estudiantes potenciales cuando los solicitantes opten por aplicar a las instituciones para que los visados concedidos sean más rápidos y fácilmente concedidos.

La Señora May dijo que seguirán adelante con los esfuerzos para cortar con estudiantes y estancias excesivamente largas y esto no gustará a los líderes universitarios, quienes se oponen a las restricciones en relación con la migración de estudiantes.

Será también riesgo de que surja una nueva controversia con el canciller George Osborne, quien en semanas pasadas dijo al comité de tesorería de los Comunes que los números de estudiantes se espera que crezcan en 65.000 en los próximos años.

Rechazó las sugerencias de que la Home office sea más dura en las pruebas de inglés y podría imponerse a postgraduados en la Gran Bretaña, diciendo que "no se trata de la política del gobierno".

Sin embargo, algunas fuentes dicen que la Señora May considera que hay demasiados estudiantes que no quieren dejar Gran Bretaña después de sus estudios, y sigue decidida a garantizar que las universidades asuman una mayor responsabilidad en el problema.

Bajo las normas actuales, a las universidades se les concedió una licencia de "patrocinar", esto lo que les permite es enrolar estudiantes extranjeros si éstos demuestran que están debidamente calificados y estudian aquí una sola vez.

Una licencia puede ser retirada, pero las autoridades creen que una penalización más " al graduado" se debería aplicar en el sistema de penalización para las entidades que aportan un número considerable de residentes con visado caducado en el país.

Con el “go slow”, plan de visa, se trataría de lograr esto mediante el retraso de la tramitación de las solicitudes de visado presentadas por ciudadanos no comunitarios que buscan lugares en esas universidades.

Los solicitantes también tendrán que enfrentar un escrutinio más duro. Se espera que el impacto negativo sobre la contratación alentaría la mala realización de instituciones para evaluar la probabilidad de los solicitantes que rebasen el plazo establecido en sus visados lo hagan con más cuidado.

La Home office sigue una advertencia hecha por la Señora May en la conferencia del Partido Conservador en octubre que dejó manifiesto que los estudiantes extranjeros "demasiados de ellos no están regresando a casa tan pronto como se termina su visa". Y añadió: "No me importa lo que los cabilderos de la universidad dicen: las normas deben ser aplicadas. Los estudiantes, sí pero residentes con visado caducado, no. Y las universidades deben hacer que esto se cumpla y suceda".

La ministra del Interior dio una indicación adicional de una actitud más severa hacia las universidades en un discurso a la reforma ‘think tank’ el pasado mes.

Dijo entonces que deseaba "llevar la rendición de cuentas en el sistema de inmigración... por recompensar a aquellos que cumplen con las reglas, por ejemplo, con un procesamiento más rápido, menor coste y la inspección menos onerosa" y "reprimir a quienes abusan del sistema...limitando su capacidad para beneficiarse de la inmigración en el futuro".

Las cifras publicadas por la Oficina Nacional de Estadística el mes pasado mostraron que más de 93.000 estudiantes de países no miembros de la UE llegaron en Gran Bretaña el año pasado comparados con los que partieron de regreso.

Las estadísticas de años anteriores han mostrado una brecha similar entre las llegadas y salidas.