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Cómo vivir las festividades fuera de tu país

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Por Nohora Smith



Cada hora que pasa la veo acercase con más velocidad. Desde hace algunos años que la Navidad ha retomado sentido a mi vida. Mis niños hacen que estas fechas sean de nuevo felices y con sueños de esperanza.


Cuando llegué a Inglaterra conocí el atardecer del verano, el caer de las hojas en el otoño y el frío penetrante y la nieve del invierno.



Mi primera Navidad fue una mezcla de tristeza, ansiedad, innovación, amor, muchas caras nuevas y soledad. He tenido suerte porque la familia de mi marido me ha acogido con mucho amor y con gran respeto. En algunas ocasiones me han sorprendido con detalles de dulzura y cariño que nunca pensé recibiría de extraños, que con el el tiempo se convirtieron en mi nueva familia.



Aun así, extraño con gran sentimiento mi familia colombiana y mis amigos. Las calles donde jugué mil veces, la tienda de la esquina, el pregonar del vendedor ambulante, las frutas siempre frescas y mil cosas más.


La vida que era otra vida. La vida a la que ya no regresaré nunca más aunque viva otra vez en Colombia. Esa vida ya se vivió, ya la disfrute y con gran nostalgia la recuerdo hoy. Sin embargo esta otra vida, mi vida nueva está llena de maravillas. Tres hijos, un compañero de lucha, nuevos retos y gracias a Dios algunos muy buenos amigos que no me dejan desfallecer nunca.



A veces quisiera tener más tiempo, que el día durara más, o por lo menos que me rindiera más a mí, ya que 24 horas no son suficientes.



Casi a diario recibo propuestas de fantásticos negocios con capacidad de producir dividendos en corto tiempo. Cuando en realidad lo que necesito es otra “Yo”, otra Nohora que se dedique a las tareas cotidianas y otra que se dedique a escribir, cocinar y tomar fotos.



Yo no soy una compañía que se dedica a vender ningún producto, yo soy mi propia empresa con la única intención de vender esperanza. Además de ofrecerles un poquito de lo que he aprendido desde que llegué y un poquito de mí misma, mi experiencia y mis propios sueños.



Escribo por pasión, cocino por amor y comparto con humildad lo poco que s{e. Tengo momentos de debilidad y en ciertas ocasiones lloro hasta quedar dormida. Pero aun así, me levanto cada mañana a besar a mis niños y comenzar el día.


No soy nadie extraordinario, solo soy yo, Nohora. La mujer al otro lado de este texto.


*Conoce más sobre Nohora Smith mycolombiancocina.com