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Especiales

¿Eres adicto al caos?

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Luz Quiceno

@luzentucamino26



 El caos se define en el diccionario como desorden y confusión, si lo aplicamos al asunto, se trata entonces de personas que necesitan vivir en el conflicto, apuro, desgracia, contradicción y/o angustia. Lo anterior hace que el cerebro humano reciba estas situaciones como amenazas y segregue una sustancia como la adrenalina, cuyo propósito es hacer actuar al ser con rapidez ante situaciones de peligro, es un estimulante; no obstante, cuando pasan los efectos, la persona cae en una “depresión”; generando de este modo la necesidad de volver a sentirse estimulado, justo lo que provoca adicción. Lo mencionado es lo que lleva a un individuo a atraer o buscar dificultades que generen caos en su vida, por supuesto, de forma inconsciente.


Una persona adicta al caos puede ser aquella que siempre va apurada, llega tarde a todas partes, queda mal con sus compromisos, por lo general le faltan horas del día. Asimismo, la persona que continuamente está endeudada, ya sea con el banco, los amigos, algún tipo de negocio, etc., a éste individuo le sobran días para llegar a fin de mes, siendo el prototipo de alguien incapaz de decir “No”, cuando le ofrecen algo. También aquí encontramos a seres que viven buscando disputa o discusión con los demás, están en constante actitud de defensa y en activa posición de ataque, dependiendo del interlocutor; pudiendo pasar de la agresión verbal a la física.


Otra muestra de adictos al caos son los seres que encuentran en la enfermedad, los pensamientos trágicos o las fantasías, un modo de vivir excitados. Son personas que pueden presentar incluso todas estas conductas juntas, algunos lo materializan llegando a extremos como accidentarse con constancia, inventando historias sobre los demás, incluso siendo un “sufridor gratuito”; es decir, aquellos individuos que cargan con los problemas de los demás como si fueran propios, en especial cuando ellos no tienen uno. Esto último se parece a una historia que contaban los abuelos sobre las mujeres que contrataban en algunos entierros de personas para que fueran a llorar un muerto que no conocían; el hecho era asociado como una muestra de “buen entierro”. Lo cual es una muestra del premio que la sociedad daba y continúa dando (de otras maneras) al sufrimiento, favoreciendo el victimismo en ciertas personas.


La adicción al caos es una deformación conductual que conduce por lo general a la desgracia. Para superarla es necesario que la persona la reconozca y la enfrente; en primera medida bastará con que ordene su vida, es tan simple como que en el baño no puede haber una cama, ni en la cocina el sanitario, es sentido común, por ejemplo, para aquellos que le faltan horas del día, necesitarán llevar y cumplir una agenda, son seres que cuando empieza el día no saben qué hacer; para los que se endeudan, pues organizar la economía, haciendo las cuentas con lápiz y papel; apuntando todo lo que se gastan en un comienzo para saber en qué se lo gastan, luego, distribuyendo su dinero y pagando las deudas, así sea de a poco. En general, requieren de compromiso consigo mismo y dejar la actitud pueril que los caracteriza, claro, habrán otros que presenten patologías y requieran ayuda profesional.


Existe una película que es la que me ha inspirado para escribir este artículo, en la que se muestra un comportamiento típico de este tipo de personas, la cual se titula “Al límite de la verdad”. La recomiendo ampliamente en especial si les ha inquietado el tema.



*Luz Quiceno es escritora y Certificada en BNE www.luz-entucaminointerior.com

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