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Perfiles

"Con las canciones se puede cambiar el mundo”: Marta Gómez

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Por Fernando Torres


Cuando se asiste a conciertos de cantantes que vienen de Latinoamérica, el público comienza a investigar por Internet sobre estos artistas. Y es precisamente en las redes sociales en donde se encuentra más información sobre quién es el artista, qué estilo canta y a partir de ahí, comienzan a disfrutar de sus canciones mucho antes de que se suba a la tarima a cantar sus tonadas, inclusive comprando las canciones favoritas bajándolas desde la Internet.

Cuando fue anunciado el concierto de Marta Gómez en Londres por Latino Life, se pudo ver la reacción del público en las redes sociales. Esa expectativa por el concierto, que crea una atmósfera caracterizada por el deseo de conocer a la artista en vivo.

Hay dos entrevistas antes del concierto realizadas en el Miranda House, en donde se puede ver claramente todo su esplendor como artista, su sencillez y su ternura; hablando con su voz clara y suave, su timbre característico que hace recordar el canto de los turpiales. El público que la conoce ha dicho que “su música guarda la esencia de nuestros aires colombianos y los fusiona a la perfección con nuevos ritmos y con la lírica de sus letras que siempre tienen un mensaje y un cuestionamiento frente al amor y a la patria”, nos comentaba Sandra Solano de Bogotá. “sus letras y su música están impregnadas de la cultura colombiana, sin embargo es la gente del común y me atrevo a pensar que los artistas, sociólogos o gestores sociales y culturales son los que más se identifica con su forma de pensar”, agrega.

Al conversar con Marta Gómez, salta a la vista ese calor humano que tienen pocos artistas comprometidos con la sociedad. “Es una mujer completa, inteligente, comprometida con su país desde la distancia, gestora de ideas de esperanza. Profesionalmente su voz y sus composiciones son el resultado de un arduo estudio. Ojalá todas las cantantes más destacadas de nuestro país, tuvieran así fuera un 10% del talento y de la humanidad de esta mujer. Realmente es una artista muy completa que no se vende al comercio porque su interés real es el arte y el ser la conciencia de muchos en Colombia y en el mundo”, añadió Sandra Solano.

Marta Gómez estuvo siempre rodeada de música desde niña, cuando comenzó con el coro del Liceo Banalcazar de Cali, bajo la dirección de la profesora Florenza Rengifo quien fue su guía y su maestra, logrando cantar juntas en matrimonios, en misas, en operas, canciones de navidad; música del Pacifico colombiano; con Florenza aprendió a cantar música andina, española, cubana, sambas argentinas.

Cuando llega a Bogotá continúa su actividad musical luego terminar las jornadas del colegio en las mañanas y poder cantar por las tardes música a capela. Perteneció a un grupo de rock además que tuvo otras experiencias musicales. Termina sus estudios de bachillerato y viaja por una beca a Boston para estudiar en Berklee College of Music durante cuatro años. Allá se llena de experiencia cantando en bares, clubes de jazz, en las calles de Boston, en festivales.

En Boston compuso la mayoría de sus canciones, logrando reconocimientos y muchos aplausos. “Cada reconocimiento lo recibo con mucha humildad y respeto” dijo refiriéndose al preguntarle sobre Best Latin Children’s Album que ganó en los Latin Grammy Awards 2014.

En Londres, el concierto de Marta se dio con dos invitados especiales: el proclamado cantautor venezolano Jose Delgado y el cantante colombiano -ganador en varias ocasiones del prestigioso Latin UK Awards- Camilo Menjura. Una vez en la tarima, Marta Gómez despliega su hermosa voz acaramelada para hablarnos del amor de la esperanza, que es común denominador en su dinámica social en un mundo de contradicciones e injusticias. Su voz brilla en medio de los que no tienen voz, para guiarlos, abriendo caminos donde nunca los hubo para el hombre de a pie. “Cantar junto a Marta Gómez fue un honor inmenso, una emoción casi incontenible. Marta es una persona hermosa, inspiradora y muy cálida y esa energía junto con mi emoción y admiración hizo que la experiencia de haber cantado con ella sea uno de los momentos musicales más especiales de este año”, decía Camilo Menjura, quien con su delicada voz y la de Marta Gómez lograron una delicadeza sonora plus que parfait.

Estar junto a José Delgado y a Marta compartiendo el escenario fue también un momento memorable en el que se sentía respeto, admiración y apoyo mutuo y constante. Creo que la alegría que sentimos al cantar nos hizo conectar en alguna otra dimensión sin darnos cuenta”, agregó Camilo.

“Nunca había cantado con ellos en ningún concierto, solo desde mi habitación con la música a todo volumen. José y Marta si habían cantado y grabado juntos, yo era el nuevo en el escenario con ellos. Días antes de que Marta viniera a Londres yo le mandé un mensaje presentándome y confesando mi felicidad de poder abrir su concierto, ya que me encanta su música y sigo sus logros desde hace mucho tiempo. También me atreví a preguntar si habría la posibilidad de cantar algo juntos, y Marta me respondió que sí, momento en el cual salté de la dicha! Me vi con ella un día antes de la presentación, hablamos un rato y miramos qué canción podríamos hacer a dos voces, ella propuso “Hoy”, la pasamos un par de veces y listo, me fui a casa a cantarla una y otra vez. Marta también mencionó que podríamos hacer junto con José algunos versos de “Para la guerra nada” una de sus canciones que se ha vuelto un ícono internacional para todos los que anhelamos la paz. Preparé una de mis estrofas favoritas y luego los tres la cantamos antes del concierto. Ya en el momento de cantarla en la noche, la combinación de nervios, felicidad y emoción hizo que saliera con todo!”, narró Menjura. La banda sostuvo una gran calidad musical y profesional, con un sonido muy propio, original el cual fue apoyado por el excelente trabajo del Ingeniero de Sonido y todo el equipo de producción.

Luego del excelente concierto, el público tuvo la oportunidad de conversar con Marta Gómez y todos los músicos, logrando que la noche terminara con sello de oro.