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​Ai Weiwei no puede jugar con Lego

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Por Mar Molina

La empresa danesa Lego denegó hace unos días la venta de un arsenal de sus piezas a Ai Weiwei. El reconocido artista chino quería ejecutar una nueva obra artística con las piezas de construcción de Lego pero no consiguió su objetivo. La compañía argumentó que “no puede ceder el uso de sus juguetes en proyectos o contextos con un marcado programa político”. Esta negativa no ha sentado particularmente bien al artista que mantiene una tensa relación con el gobierno chino a quien ha acusado, de forma reiterada, de prohibir la libertad de expresión y de su negligencia con las víctimas del terremoto de Sichuan en el 2008.

Ai Weiwei se ha vuelto a sentir “censurado” pero esta vez por Lego. En sus declaraciones públicas ha manifestado que “Lego es una pieza muy influyente en la cultura de la economía globalizada y sostiene unos valores un tanto cuestionables”. Según Ai Weiwei la negación de Lego a vender su producto a un artista “es un acto de censura y de discriminación”.

La queja de Aui Weiwei ha tenido una respuesta masiva en todo el mundo ya que se ha creado una corriente de solidaridad para ofrecerle de forma particular piezas y ladrillitos de Lego. Aunque no todo el mundo ha sido condescendiente y le ha cedido sus juguetes.- “Well, he can t have my Lego”- anunciaba el escritor Jonathan Jones en su artículo en The Guardian.

Jones argumentaba que se extrañaba que alguien que ha experimentado la opresión en un régimen autoritario, que estuvo en condena penitenciaria 81 días sin tener cargos en su contra y ha documentado numerosos casos reales de tortura y persecución ciudadana por parte de un estado con grandes deficiencias democráticas, sea capaz de confundir “una mala gestión por parte de los relaciones publicas de Lego con la censura real”.

Jonathan Jones considera que el artista chino ha ido demasiado lejos con sus declaraciones insinuando que Lego forma parte de esas “multinacionales capitalistas que controlan el mundo”. El escritor inglés alega en su artículo que “Lego no prohíbe nada. No impide ni cuestiona el arte de AiWeiwei y que los únicos valores que promueve son los de la creatividad y la libertad en el juego”.

El artículo de Jones acaba casi como acabaríamos todos cuando nos cuestionan nuestro juguete o muñeco favorito. Incrédulos que alguien no sea capaz de ver las cualidades casi extra naturales de nuestro tesoro; “Seguro que Ai Weiwei puede ver la diferencia entre el mejor juguete del mundo y una fuerza o conspiración opresora”.

Pero es que quizás, Jones, no ha valorado suficiente el disgusto que le puede haber causado no jugar con ese fabuloso juguete a Ai Weiwei.