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​¿Siempre vas contra reloj?

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Por Milena González

@milenagonzalezh


Quiero empezar este post con una frase de Benjamin Franklin que me encanta y con la que estoy completamente de acuerdo: <<Si el tiempo es lo más valioso, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches>>

La clave del éxito de cualquier persona es la forma en la que administra su tiempo, lo que realmente importa no es la cantidad de actividades que hacemos sino terminar lo que empezamos, es decir los resultados más que las acciones y de esto se trata la gestión del tiempo, de tener la habilidad de dirigir el tiempo de forma eficaz respondiendo a nuestras prioridades en lugar de estar dando solución a situaciones que se han aplazado y demandas que van apareciendo en el camino porque cuando no trabajamos con base en nuestras prioridades terminamos agotándonos sin obtener ningún resultado verdaderamente significativo.

Seamos negros, blancos, chinos, o vivamos en cualquier parte del mundo, todos tenemos algo en común y es el hecho de que todos tenemos 24 horas y a todos se nos acaban y es por esto que debemos aprender a invertir efectivamente nuestro tiempo. Peter Drucker dijo que <<el tiempo es el recurso más escaso y el menos que se gestiona, nada más puede ser controlado>>.

Existen muchas técnicas para aprender a priorizar, a mí personalmente me gusta el sistema ABC propuesto por Marc Mancini el cual es sugerido por la mayoría de los expertos y gurús que hablan de la gestión efectiva del tiempo, dice el mismo Mancini que esta técnica es <<el abuelo>> en cuanto a método de establecimiento de prioridades. Se trata de asignarle a cada tarea un valor sea A, B, o C:

A: Ponemos A cuando nuestra tarea debemos hacerla si o si y pronto. Es sencillo, si sabemos que los resultados que obtendremos de esta actividad son significativos y que el hecho de no hacerlo podría generar consecuencias serias o desastrosas entonces nuestra tarea es A. A=Crítico o inmediato. Si en el momento en el que estamos etiquetando nuestras tareas nos encontramos con el hecho de que hay muchas actividades con la misma importancia y urgencia por ejemplo tareas de tipo A entonces podríamos colocar A1, A2, A3

B: Ponemos B cuando nuestra tarea debe hacerse pronto. Aunque las tareas de tipo B no ejercen la presión de las tareas de tipo A, no podemos pasar por alto que realizarlas no deja de ser importante. Pensemos que el aplazamiento continuo de las tareas tipo B terminan convirtiéndose en tareas de tipo A, una tarea fácil de hacer puede terminar convirtiéndose en una verdadera urgencia cuando se aplaza por mucho tiempo. B=Importante aunque un poco menos crítica.

C: Ponemos C cuando podemos postergar la tarea sin que se generen consecuencias significativas. Algunas tareas pueden permanecer siendo C por tiempo indefinido, como por ejemplo hacer una reserva para ir al teatro. Sin embargo otras tareas de tipo C podrían convertirse en tareas de tipo A o B si se aplazan por demasiado tiempo. Como por ejemplo comprar tinta para nuestra impresora porque notamos que las impresiones están viéndose un poco pixeladas, si aplazamos la compra de la tinta y terminamos a las 12 de la noche un informe que debe ser entregado al día siguiente a las 7 de la mañana y nos damos cuenta a última hora que hay cero tinta y no tenemos acceso a ningún lugar para poder hacerlo, entonces podría generar resultados bastantes desagradables. C=No es demasiado importante pero solo por el momento.