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​¿Son tan importantes las diferencias entre el hombre y la mujer?

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¿Cuántas veces hemos escuchado expresiones tales como: “las mujeres hablan mucho” “los hombres siempre quieren sexo” “ellas viven en el pasado” “ellos viven en el trabajo y en el estadio de fútbol”?; en fin, frases coloquiales que pueden tener alguna verdad y sobre las cuales me he dado a la tarea de indagar un poco al respecto para confirmar la verdadera importancia de estas diferencias; a continuación les comparto algunas consideraciones que he encontrado.


Pues bien, son ya bastantes los autores que han tratado y estudiado las diferencias en el comportamiento entre hombres y mujeres, existen libros como: “Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus”, “Cómo mejorar su matrimonio sin hablar al respecto”, libros que recomiendo ampliamente para aquellos que deseen mejorar su relación con el sexo opuesto, en estos libros se definen diversidades conductuales, en especial hacia el interior de las familias, que nos permiten comprender muchos de los conflictos que genera la simbiosis masculina-femenina. Los hombres y mujeres nos distinguimos en la forma de sentir, pensar y actuar, las féminas por naturaleza están dotadas de características maternales que un hombre jamás gozará, el hombre por su parte, puede poner la mente en blanco, mientras que la mujer siempre tiene en su mente multitud de pensamientos, el hombre es como el sol, en el aspecto sexual —nunca se apaga—, en cambio, la mujer es como la luna, cíclica. Como pueden ver, interesantes y controvertidas diferencias para el entendimiento, comprensión y aceptación de nuestro opuesto sexual y la debida conjunción entre lo masculino y lo femenino.


Estas diferencias gozan ya de una explicación no sólo desde el punto de vista psíquico sino fisiológico, gracias a los estudios como los que ha realizado la Dra. Brizendine, sobre el cerebro femenino y que expone en su libro con el mismo nombre "El cerebro Femenino”, en éste, ella establece que existen diferencias en el cerebro entre hombres y mujeres y asegura según sus investigaciones, que el cerebro se desarrolla de formas diferentes. La doctora, concluye: “Las mujeres tienen 11% más de neuronas en la zona del cerebro dedicada a las emociones y a la memoria y debido a ello cuentan con neuronas espejo, son mejores al observar las emociones de otros”.


Sin lugar a dudas somos diferentes, las mujeres poseemos mayores capacidades para comunicarnos, sensibilizarnos y comprender el mundo; claro está, que los hombres están más capacitados para concentrarse, buscar experiencias nuevas, además son exploradores y competitivos, sin ellos difícilmente descubriríamos el mundo y sin ellas dejaríamos de comprenderlo, estaríamos en constante confrontación. Es precisamente la simbiosis entre ambos lo que genera el equilibrio, el antagonismo y la oposición genera la estabilidad y un mundo mejor.


De ahí que debemos propender por alimentar la diferencia, respetar, valorar y aceptar la diversidad ya que en sus entrañas se encuentra la satisfacción mutua. En muchas ocasiones siento un gran escozor cuando escucho y observo muchas mujeres -feministas radicales- denigrar sobre la esencia femenina, como por ejemplo “que la mujer no es indispensable para ejercer la maternidad” o que “los hombres la pueden ejercer de igual forma que una mujer”. También me indigna ver muchas empresas que imponen un sistema laboral masculino, un trato para la mujer vejatorio, sin ningún deseo de facilitar la conciliación familiar, con salarios inferiores al de los hombres en la misma función, etc., son muchas las realidades sociales y familiares que actualmente desprestigian y ridiculizan la feminidad. Tanto hombres como mujeres requerimos propender por la identidad femenina, indispensable para la sanidad física y psíquica de nuestra vida.


Por favor dejemos de imponer la denominada “igualdad”, recordemos que somos seres diferentes, inclinémonos más por el equilibrio de sexos, la identidad femenina y el diseño de una sociedad recíproca. Las mujeres debemos tomar partido en la construcción de la sociedad, aportando nuestros valores femeninos tan carentes en la vida actual y los hombres necesitan respetar y obligarse a entender esta naturaleza para conseguir una convivencia saludable.


Definitivamente somos una misma especie con un manual diferente y creo que así debe ser; ¿se imaginan un mundo solo masculino o solo femenino? El mundo de ellos sería un lugar de guerra constante ¡claro esta! En fin, difícilmente sobreviviríamos puesto que ambos sexos somos necesarios y aceptar la diferencia es la clave para la satisfacción mutua, la armonía y la prosperidad.

¡Te invito a compartir tus experiencias, comentarios y opiniones sobre el tema!


*Luz Quiceno es Escritora y Diplomada en BNE


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