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Voto hispano, decisivo en elecciones presidenciales norteamericanas

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Analizar el perfil de los candidatos a las Primarias de Estados Unidos, las diferencias en la forma de hacer campaña en España y Estados Unidos, el voto hispano y la mujer en la política, fueron los temas abordados en un evento del Instituto Franklin, durante la celebración de una mesa redonda titulada “Campañas electorales en Estados Unidos y España”, en la sede de Casamérica.

El objetivo fue explorar y debatir sobre las similitudes y diferencias existentes entre España y Estados Unidos en lo referente a campañas electorales. José Antonio Gurpegui, catedrático de Estudios Norteamericanos del Instituto Franklin-UAH afirmó que se requiere del 52% del voto hispano para ser elegido Presidente de los Estados Unidos de América. El número de hispanos, en condiciones de votar, previsto para el 2016, asciende a 16 millones. El año 2012 arrojó cifras tales como 13.700.000 hispanos registrados, siendo los que acudieron a las urnas, un total de 11.200.000. Bajo su propia opinión, el candidato más sólido es el senador americano, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, quien por su pujanza y gran apoyo republicano, va marcando un aceptable mejor perfil en las encuestas. Sin embargo, del candidato Donald Trump, dijo que, “este millonario y presentador de televisión sabe a ciencia cierta no va a ser escogido, pero tiene dinero y quiere gastarlo”. Se irá desinflando como un suflé.”


Para el ponente, Javier Rupérez, embajador de España y presidente de Rupérez International, falta mucho tiempo por delante, con lo que cualquier sorpresa puede acontecer. Trump maneja a la perfección la parte antipolítica, convirtiéndose en un candidato populista con retórica racista que lanza mensajes anti intelectuales sin propuestas concretas. “Es un regalo del diablo para el americano medio y que requiere atención mediática con insultos”, apostilló Rupérez.

Por su parte, Daniel Ureña, socio y director general de MAS Consulting hizo repaso, en varios puntos, de las diferencias entre ambos países a la hora de hacer campaña. De esta manera, destacó la actual americanización en España de ciertos candidatos; la duración de las campañas electorales de 15 meses en Estados Unidos y 15 días en el país europeo; la financiación privada americana frente a la financiación pública española; la total libertad para anunciar en USA y la extremada existencia de prohibiciones y limitaciones en España, con lo que la Ley debiera adaptarse a los nuevos tiempos en el ámbito de los sondeos, según Ureña. El peso específico de la primera dama en Estados Unidos frente a un presidente de Gobierno español con un papel de parte de una familia, muy discreta y de escasa relevancia mediática.

En su intervención, a la hora de contestar la pregunta “qué nos puede aportar las campañas americanas a las españolas”, Daniel Ureña explicó que España debiera adaptarse a la cultura del debate y un sistema de primarias americano, muy sano. Sin obviar la transparencia en la financiación de una campaña en EE.UU., junto con una mayor implicación de la sociedad civil en la política.

Cristina Crespo, directora de Proyectos del Instituto Franklin-UAH,
el evento surge del creciente interés que existe en España por las campañas electorales en Estados Unidos, debido en gran parte al impacto mediático que generan y a su influencia en la forma actual de hacer campaña de distintos político españoles.