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Sigmund Freud y el psicoanálisis

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Por Anabel Leal


Esta semana se cumplen 76 años del fallecimiento de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis. Y en Express News queremos aprovechar tan señalado aniversario para aproximarnos a esta teoría psicológica que concede una importancia decisiva a la permanencia en el subconsciente de los impulsos instintivos reprimidos por la conciencia. Es de destacar que Freud no pretendía crear una teoría psicológica completa, pero llegó a elaborar un sistema que explicaba la psicología del hombre en su totalidad. Hoy en día el psicoanálisis es una de las terapias más efectivas para el tratamiento de la depresión.


Sigmund Freud se licenció en Medicina en 1881, tras 8 años de estudios, pero no fue hasta 1896 cuando nació su famosa teoría del psicoanálisis, a partir de la cual se han desarrollado posteriormente diversas escuelas de psicología profunda o de orientación dinámica y analítica. En palabras de la historiadora Élisabeth Roudinesco “Freud proporcionó la definición más precisa del marco psicoanalítico, al subrayar que sus "pilares" teóricos eran el inconsciente, el complejo de Edipo, la resistencia, la represión y la sexualidad“.


Los sueños


La interpretación de los sueños en el tratamiento psicoanalítico supone un punto clave de la teoría de Freud, ya que entiende que el sueño expresa, de forma latente, el conflicto psíquico. Es decir, Freud descubrió que las emociones enterradas en el subconsciente suben a la superficie consciente durante los sueños, y que recordar fragmentos de los sueños puede ayudar a destapar emociones y recuerdos reprimidos. La conclusión general del neurólogo fue que los sueños son realizaciones disfrazadas de deseos reprimidos.  Actualmente, para los terapeutas la interpretación de los mismos es una ardua tarea debido a que es difícil vencer las "resistencias" que le llevan al paciente a censurar su trauma, como forma de defensa.


El Ello, el Yo y el Superyó


Además, para Freud, la mente está compuesta de tres instancias: el Ello, el Yo y el Superyo. El Ello es la instancia que alberga las pulsiones instintivas regidas por el principio de placer y que aflora en forma directa en manifestaciones antisociales. Es decir, se refiere a la parte más profunda, primitiva, desorganizada e innata de la personalidad. El Ello  se presenta de forma pura  en nuestro inconsciente y está presente desde el nacimiento. Representa nuestros impulsos, deseos y necesidades más elementales y primitivas del ser. Está constituido por impulsos tan básicos como la tendencia natural a satisfacer el hambre, la sed y la sexualidad (pulsiones de vida). Igualmente sería responsable de las conductas agresivas y destructivas (pulsiones de la muerte).


El superyó es la voz de la conciencia moral, producto de la internalización  de las normas y valores morales y éticos adquiridos y aprendidos por la cultura. Consta de dos subsistemas: la crítica y el reproche. Por su parte, el Yo tiene una función reguladora, mediadora,  entre el Ello, el Superyó y la realidad, es decir, se encarga de organizar los impulsos de la persona, de modo tal que estos no entren en contradicción con sus valores morales. Tiene como fin cumplir de manera realista los deseos y demandas del Ello, pero conciliándose con las exigencias del Superyó.


El complejo de Edipo es un concepto que surge de las teorías clásicas de Sigmund Freud. Este término psicoanalítico tiene su origen en una obra de la antigua Grecia, donde Edipo, hijo del rey de Tebas, acaba por matar a su padre y ocupar su puesto, casándose con la reina Yocasta, su madre. Freud se sirvió de esta obra para explicar una de las primeras etapas del desarrollo psicosexual del niño, que ocurre entre los tres y los cinco años de edad, en la cual se produce una modificación de su conducta, de tal modo que idealiza a la madre, aflorando hacia ella un sentimiento de amor, y mostrándose acaparador con ella, en competición con cualquier otro varón que le quite su atención y rivalice con su cariño, normalmente el padre, quien se convierte en objeto de sentimientos de alejamiento y odio.


*Fuente: webconsultas.com