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Reino Unido

En los zapatos de una peluquera en Londres

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Por María Fuentes


De Armenia, Colombia, pasando por España, hasta llegar a Londres. Olga hizo las maletas en el 2001 y se embarcó en una nueva aventura, en un primer momento Estados Unidos era su destino pero al final puso rumbo a España. “Decidí salir de Colombia porque cuando uno está allá el rol es que todo el mundo quiere ir al extranjero, supuestamente se gana más dinero y así podía mandar dinero a mis hijos para sus estudios”. Empezó esta aventura sola, dejando a sus hijos con los abuelos, la pequeña tenía 5 años, el mediano 8 y el mayor 13. Tres meses en Madrid y 13 años en Lérida dónde a los tres años de estar viviendo se llevó a sus hijos y así empezar una nueva vida.


Lleva 35 años trabajando en el sector de la peluquería, “desde siempre he sabido que quería ser peluquera, mi madre ha sido peluquera, mi hermana mayor y luego yo, es algo que viene de familia. Es lo que siempre me ha gustado”. En su primer año y medio en España estuvo trabajando en una peluquería hasta que montó su propio negocio.


Durante años mantuvo su peluquería, trabajo duro y la saco adelante, hasta que tuvo que cerrarla. La principal clientela era gente latina y al empezar la crisis la gente empezó a irse y el negocio se volvió insostenible: “con el pago del alquiler, los impuestos, la seguridad social, cada vez menos clientes, etc, al final tuve que dejar la peluquería” y así se embarcó en una nueva aventura, Londres.


A punto de cumplir un año en la capital británica, describe el país como “un país de oportunidades muy buenas que hay que aprovechar”. Lleva trabajando en la misma peluquería desde que llegó y el idioma, aunque ha sido un cambio brusco, no le ha impedido poder comunicarse con los clientes: “aún no sé bien, voy entendiendo cosas y aprendiendo poco a poco pero al final te acabas entendiendo con el cliente”.


La dinámica de trabajo, de día a día, es muy diferente a España ya que la forma de trabajar en las peluquerías es diferente. “Soy independiente, trabajo en una peluquería pero soy independiente. Pago un puesto semanal y puedo hacer el horario que quiera, entrar o salir a ciertas horas, quedarme hasta la hora que yo vea, es un sistema muy bueno porque no le trabajo a nadie, trabajo para mí misma”. El sistema de España no le gustaba ya que las peluquerías no te alquilan un puesto: “hay un horario fijo en el cual trabajas mucho y pagan muy mal. Me gustaba trabajar en España porque tenía mi propia peluquería”. Destaca la continuidad que tiene en el trabajo, que puede trabajar los días que quiera según sus necesidades.


El inconveniente que ve es lo cara que es la vida en Londres, tanto transporte como vivienda, y ante la llegada de tanta gente que está buscando una oportunidad de empezar de cero, hay gente que se aprovecha: “me iban a alquilar una habitación y la persona con la que estaba en contacto estuvimos hablamos hasta el día antes pero el día que tenía que entrar en la casa desapareció, me dejó con las maletas hechas y casi me quedo en la calle. La gente se aprovecha y también es muy complicado porque piden mucho dinero”.


Sus planes de futuro son en Colombia, “no sé cuánto duraré aquí porque el anhelo mío es volver a Colombia y abrir mi propia peluquería, por el momento no puedo pero si me gustaría en un futuro”.