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El drama de los refugiados

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Por Isaac Bigio


En 2014-15 dos millones de desplazados vienen fugando hacia la Unión Europea escapándose de las guerras que las potencias occidentales han desencadenado.  Un terrible drama conmueve al mundo: el del éxodo masivo de refugiados hacia la Unión Europea (UE)y el de la forma en la cual éstos son tan maltratados. Desde enero 2014 hasta la fecha ya son más de un millón y medio de solicitantes de asilo en la UE y es posible que haya otro medio millón más para esta navidad. La UE está en crisis pues sus diferentes miembros no pueden acordar un plan o sistema de cuotas comunes para absorber tantos desplazados y porque, además, se está empezando a cuestionar los acuerdos de libre tránsito y residencia para todas las personas dentro de toda la UE. Las condiciones inhumanas, los cercos y los campos de detención en los cuales estos refugiados son apiñados como si fueran delincuentes vienen socavando a la imagen de la UE, quien se ufana de ser el paradigma global de la democracia, la multiculturalidad y los derechos humanos.


Maltratos


La inmensa mayoría de los refugiados que quieren entrar a la UE provienen


de países que han sido azotados por guerras patrocinadas por potencias europeas, en especial de Siria. Si la OTAN no se hubiese involucrado en impulsar varios de estos conflictos bélicos no se hubiese desencadenado tal estampida humana. A un cuarto de siglo dela demolición del muro de Berlín la UE comandada por esta capital alemana viene auspiciando nuevos muros entre este bloque continental y otros países externos por donde quieren entrar los refugiados. Bulgaria y Grecia ya han erigido vallas militarizadas en sus respectivas fronteras frente a Turquía. Hungría ha cerrado su frontera con Serbia construyendo murallas de alambres, púas y garitas fuertemente armadas que miden 4 metros de alto y se extienden por 175 kilómetros de largo. España ha alambrado sus asentamientos de Ceuta y Melilla enclavados en Marruecos al norte del África y ha aprobado una ley que les permita deportarlos inmediatamente a quienes quieran cruzar sus vallas. Hungría, que tiene 3,322 solicitantes de asilo por cada millón de sus habitantes (por lejos la tasa más alta dentro de la UE), es uno de los que peor les trata. A los refugiados se les recluye en campos donde son tratados realmente como detenidos sin acceso a salir de sus muros. Los gobiernos de la derecha nacionalista de Hungría y Polonia hablan de defender la cristiandad frente al arribo masivo de gente que es mayoritariamente musulmana. Esto es algo que contradice a las enseñanzas de Jesús quien trató a todos los seres humanos como iguales, al hecho que los mahometanos también veneran a Cristo y a los valores democráticos que estas repúblicas y la UE dicen encarnar. Es, además, una forma de racismo y antisemitismo, pues el grueso de los solicitantes de asilo habla o reza en la principal lengua semita: el árabe.  La Polonia gobernada por los herederos del movimiento ‘Solidaridad’ muestra cuán lejos están de la solidaridad con los que más sufren. La desesperación de esta gente es tal que no dudan arriesgar sus vidas y millares de inmigrantes han muerto tratando de llegar a la UE. A inicios de septiembre el mundo fue conmovido por la imagen de Aylán, un niño sirio de 3 años, quien yacía sin vida y boca abajo sobre una playa de la isla griega Kos. Su madre y su hermanito de 5 años también se ahogaron, pero no su padre quien sobrevivió pero quien nunca superará dicho trauma.  Con la familia de Aylán ya eran 2,600 refugiados los que perecían viajando en mar hacia Europa, una cifra mayor a los dos mil que en las mismas circunstancias se ahogaron en el 2014.



Europa Hace medio milenio


Europa apenas era la segunda península en población dentro del continente asiático y también una región menos avanzada en relación a varias civilizaciones desde la china hasta la islámica. Sin embargo, lo que revirtió esa situación fueron las colonias que sus embarcaciones pudieron establecer en las Américas y en todo el mundo. Gran parte de la riqueza europea se logró cazando africanos de color a quienes se les amontonaba en transatlánticos donde viajaban como bestias de carga. Ahora vemos un fenómeno casi inverso: el de negros y asiáticos que viajan voluntariamente hacia Europa pero amontonados como sardinas en botes que buscan burlar la vigilancia de los buques de guerra de una Europa que no quiere recibirlos. Ello es una forma de malagradecimiento histórico pues los europeos usualmente han tenido carta libre para emigrar a otros continentes. De Europa proviene originalmente la mayoría de la población de EEUU, Canadá, Argentina, Uruguay, Australia y Nueva Zelandiay gran parte de la de Brasil, Chile, Costa Rica, Sudáfrica e Israel. En las Américas hay más gente con sangre europea que indígenas nativos.


 


Escapando de las guerras y de la miseria


La mayor parte de los refugiados proviene de países que están o han estado inmersos en cruentas guerras. Las camadas más importantes que cruzan el Mediterráneo provienen, en ese orden, de Siria, África y Afganistán. Muchos de ellos al llegar a Serbia provenientes de Turquía, Grecia y Macedonia han atraído adecenas de miles de albaneses y kosovares, quienes son la mayor nación musulmana de Europa y quienes padecen los efectos de la primera guerra post-guerra fría impulsada por Alemania, EEUU y la UE. Antes de llegar al Mediterráneo decenas de miles de inmigrantes han debido protagonizar marchas por miles de kilómetros de tierra atravesando otros países.  Los casos más saltantes son los de Afganistán y el cuerno de África, región que padece regularmente de varias plagas: sequías, hambrunas, masacres y guerras.


Los partidos xenofóbicos europeos tratan de crecer en esta crisis oponiéndose a los inmigrantes en aras de mantener la pureza racial, religiosa o nacional de sus respectivos países. Sin embargo, toda esa gente huye de guerras alentadas por las potencias europeas. EEUU y Reino Unido – que son los países que más han bombardeado Afganistán, Irak, Siria y Libia – son los que menos refugiados quieren aceptar. Un


argumento que tanto ellos como Israel emplean para restringir el derecho de los que quieren pedir santuario en sus territorios es que dentro de ellos puede haber fundamentalistas islámicos. Sin embargo, Washington y sus aliados financiaron, armaron y entrenaron a Al Qaeda cuando ésta recién se creó a fines de los setentas para combatir a los soviéticos y la izquierda en Afganistán. Tel –Aviv inicialmente alentó a Hamas contra Arafat y los palestinos seculares o socialistas.


Los discípulos de Bin-Laden han crecido cuando EEUU ha armado a los insurgentes contra los ‘socialistas’ panarabistas de Irak, Libia y Siria, gobernantes seculares que antes pararon su crecimiento. La forma en la cual los refugiados sirios son maltratados en su huida hacia Europa es algo que también sirve a la propaganda del fundamentalismo islámico.



Siria


Hasta antes del conflicto sirio todas las guerras que se daban en el


‘Tercer Mundo’ producían millones de refugiados pero que se quedaban en países vecinos de la misma región. La guerra de Siria ha impulsado una avalancha humana sin precedentes desde el ‘mundo subdesarrollado’ hacia la UE. A ella se han integrado refugiados de numerosos países asiáticos y africanos. La tragedia siria es también otro producto del intervencionismo euro-norteamericano. En el 2011 la OTAN financió y armó a la oposición siria para que derrocara a Assad, el último de los gobiernos ‘socialistas’ panarabistas que quedaban en la región tras que el iraquí Hussein y el


libio Gadafi fueran aniquilados con intervenciones militares. No obstante, Irán y sus aliados regionales junto a Rusia salieron directamente en defensa de un régimen atacado por Occidente. Esto hizo que la guerra civil siria se complicase con la intervención de otros Estados de la región (Turquía, Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Jordania, etc.).En medio de este clima Al Qaeda en Siria sacó provecho y su ala más dura acabó dividiéndose creando el Estado Islámico. La guerra siria es ya una disputa de 5 fracciones: gobierno, insurgentes pro-EEUU, kurdos que han conseguido


su autonomía en el noreste, Al Qaeda tradicional y el Estado Islámico (quién es el que ya más territorios sirios controla).La población civil se encuentra en el blanco de tantos fuegos y ya hay varios reportes de que diversas fracciones han empleado contra ellos gases letales prohibidos por los acuerdos de Ginebra. Hoy Siria se ha convertido en uno de los pocos países del mundo donde la mayoría de sus habitantes ya no viven en los mismos pueblos de hace un cuatrienio. Casi un cuarto de


los18 millones de sirios han emigrado a otros países, la mayoría a sus 4


vecinos islámicos: Turquía, Líbano, Jordania e Irak. Su quinto vecino es Israel, el único que no acepta un solo refugiado sirio. Pese a que su primer ministro Netanyahu es un archi-enemigo de Assad él ha rechazado el pedido de la oposición israelí de dar santuario a los sirios, incluyendo a los cristianos o drusos que suelen ser víctimas del terrorismo fundamentalista islámico. Eso desmedra la imagen que Israel pretende mostrar (como la única democracia del Medio Oriente) pero los halcones del sionismo saben que su territorio fue históricamente parte de la Gran Siria y no quieren que fluyan más árabes allí pues los hebreos están muy cerca de dejar de ser la leve mayoría de los habitantes en las zonas que detenta u ocupa Israel.


Los cientos de miles de sirios que van hacia Europa son una mínima fracción de los refugiados de dicho país.


Américas


EEUU, que es el país que más ha bombardeado al Medio Oriente y que tiene más capacidad para absorber inmigrantes, apenas ha aprobado una cuota de pocos millares para los refugiados sirios. La inmigración siria ha sido muy beneficiosa para las Américas. Una decena de jefes de Estado o de gobierno en Latinoamérica han sido descendientes de inmigrantes de la Gran Siria. Venezuela es la única república que ha ofrecido 20,000 plazas para los refugiados sirios, mientras que hay otros países, incluyendo el Perú gobernado por los Humala, que no ofrecen mayores santuarios a las víctimas de una de las peores guerras del siglo XXI. Hoy en el mundo ya son 60 millones de refugiados y esta cifra ha de tender a crecer si es que no se corta la enorme brecha social que hay entre los países ricos y pobres del mundo y también las guerras auspiciadas por las grandes potencias. Estas guerras no solo crean muerte y destrucción en el ‘Tercer Mundo’ sino que exportan al ‘Primer Mundo’ mareas de desplazados y nuevas acciones ‘terroristas’ que claman venganza.