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Reino Unido

Anglo-latino Corbyn es el nuevo líder del laborismo

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Por Isaac Bigio




Con casi el 60% de los votos de los 422,000 votos en las elecciones internas del laborismo se impuso ampliamente Jeremy Corbyn, quien será el primer líder de dicho partido que habla castellano y tiene 3 hijos latinoamericanos.



Corbyn sobrepasó los 250,000 votos triplicando a sus rivales. Hoy él empujará al laborismo hacia la izquierda y una política más radical contra el gobierno y la alcaldía toris.



La escala de la victoria del más izquierdista líder que haya tenido el laborismo en una generación es descomunal. Andy Burnham, el ‘izquierdista’ moderado obtuvo el 19%, Yvotte Cooper del centro partidario un 17% y la representante del blairismo Liz Kendall quedó ligeramente por debajo del 5%.




Terremoto en el laborismo



En el partido de Blair fue electo alguien quien apoya que se le juzgue a él por crímenes de guerra, que quiere que Argentina vuelva a las Malvinas, que se replieguen las tropas de ocupación británicas desde el Medio Oriente a Irlanda del Norte, que Reino Unido elimine todas sus armas nucleares, que se restrinjan los poderes de la reina y que se erradique su cámara de los lores, y que se re-nacionalicen las empresas estratégicas.


El que fuera el mayor imperio monárquico de la historia atraviesa un gran entrecruce.


Por un lado, Elizabeth II, símbolo del ‘establishment’ mundial, viene celebrando haberse convertido en el jefe de Estado que más tiempo haya gobernado a esa nación.


Por otra parte, el laborismo, el único partido que puede sustituir a los conservadores del gobierno, tiene unas elecciones internas donde su candidato más anti-sistema triunfó con una amplia ventaja.



Él es Jeremy Corbyn, quien pide recortar poderes de la reina y eliminar su cámara de los lores donde solo ella ha designado a dedo a todos sus miembros. Él sostiene que toda la cámara alta debe ser electa popularmente.



También se opone a todas las guerras y recortes sociales de Su Majestad.



Es la versión británica de lo que es Pablo Iglesias en España o Alexis Tsipras en Grecia, con la diferencia que él viene capturando al partido Social demócrata tradicional en vez de irrumpir contra éste.



Mientras que el ex primer ministro laborista Tony Blair es asesor del Derechista presidente colombiano Manuel Santos, Corbyn es un gran amigo de todos los gobiernos izquierdistas de América Latina.



Él es el primer dirigente británico de importancia que acepta que Argentina tenga derechos sobre las Malvinas. Propone una fórmula en la cual dicha república andina comparta la administración de esas islas y de sus recursos energéticos. Esta es una posición diametralmente opuesta a la del actual primer ministro David Cameron para quien los derechos imperiales sobre este archipiélago son intocables, en tanto que su Partido Conservador pudo durar 17 años en el poder(en 1979-1997) gracias a la victoria que Margaret Thatcher logró en su guerra contra Argentina.



Corbyn se ha convertido en el primer jefe de la oposición de su majestad que habla castellano, que se ha casado con una refugiada del golpe de Pinochet y cuyos tres hijos son andinos.



Internas laboristas



El Reino Unido nunca ha tenido un terremoto geofísico pero Corbyn viene produciendo uno de tipo socio-político.



El 7 de mayo David Cameron ganó las elecciones generales mejorando el porcentaje de votos del conservadurismo. Tras haber logrado una mayoría parlamentaria absoluta y minimizar a sus aliados demo-liberales, Cameron se dio el lujo de crear un primer gobierno 100% derechista, algo que ha ocasionado en rechazo que dentro del laborismo crezca un candidato 100% izquierdista.



En dichos comicios el laborismo perdió bancas y también casi todos sus parlamentarios por Escocia, su baluarte y cuna de sus dos últimos primeros ministros (Tony Blair y Gordon Brown). Apenas se conoció de su derrota el líder laborista Ed Milliband dimitió abriendo un proceso para nominar a su sucesor.



La derecha del laborismo cambió la forma de elegir a su nuevo líder haciendo que ahora rija por primera vez el principio de cada adherente un voto. Así ésta buscaba eliminar el poder de los sindicatos, los cuales habían crearon al laborismo como su expresión política y seguían reservándose una alta proporción en la designación de cada nuevo jefe partidario.



En el proceso de nominaciones para encabezar el laborismo cada aspirante necesitaba el aval de 35 parlamentarios laboristas. Tres candidatos habían logrado superar ampliamente dicho margen. Estos son Andy Burnham, Yvette Cooper y Liz Kendall,quienes representan, respectivamente, las alas ‘izquierdista moderada’, ‘centrista’ y ‘derechista’ del partido.



Estos 3 competidores son parte del ‘gabinete en la sombra’ que funciona como el gobierno en espera del laborismo. Estos tres se abstuvieron cuando Cameron llamó a recortar más beneficios sociales a los desocupados y enfermos, aunque Burnham luego anunció que realmente él estaba en contra y Kendall pide aún más ‘disciplina fiscal’ pues cree que la única manera de competir con los conservadores es demostrando que el laborismo también puede hacer duros ajustes.



Sin embargo, había un cuarto aspirante que no lograba reunir los 35 avales parlamentarios que se necesitaban para poder candidatear. Esta era


Jeremy Corbyn, quien desde 32 años ha sido siempre el parlamentario que representa al norte de Islington (uno de los distritos más pobres de Londres) y quien junto a solo otros 8 diputados conforma el diminuto grupo de parlamentarios ‘socialistas’del laborismo.



Cuando apenas faltaban unos minutos para el cierre final del plazo Corbyn


Consiguió traspasar raspadamente la valla para poder inscribirse. Ello, gracias a que varios parlamentarios pro-Blair le endosaron buscando dividir el voto a favor de Burnham o para mostrar unas elecciones amplias pluralistas.




Sismo



Corbyn era un parlamentario completamente marginal de su partido, contra el cual votó 500 veces en la cámara de los comunes, y nadie (ni él mismo ni el grueso de la izquierda que ha abandonado el laborismo) pensaban que él iba a estar si quiera en el segundo lugar.



No obstante, apenas Corbyn logró inscribir su candidatura empezó a masificarse.



Para varios ex líderes vivos del laborismo, como Brown, Blair y Kinnock, si su partido opta por Corbyn haría que éste se volviese incapaz de ganar una elección pues espantaría a las clases medias, aseguraría que los tories volviesen a ganar las elecciones generales del 2020 y terminaría dividiendo al partido (como ocurrió a inicios de los ochentas).



Corbyn, por su parte, sostiene que solo rechazando al ajuste su partido podría volver a entusiasmar al tercio del electorado que no fue a votar por considerar que todos los partidos eran similares, hacer que la vieja base laborista pueda entusiasmarse y lograr recuperar a muchos votantes laboristas que emigraron hacia los verdes, los independentistas de Escocia y Gales y al populista anti-europeo UKIP.




Corbyn crece



Corbyn atrae a obreros prometiendo elevar significativamente el salario mínimo, la jubilación y el acceso a las viviendas sociales; a desocupados, madres solteras y discapacitados rechazando todos los recortes que Blair, Brown y Cameron han hecho a sus beneficios sociales; a gran parte de la población que está cansada de pagar altas tarifas por gas, luz, agua, telefonía y transporte siendo el primer líder importante en esta generación en demandar la renacionalización de esos servicios; y a las minorías étnicas (la mitad de la población londinense)siendo el candidato que más ha sintonizado con la ola de simpatía hacia los refugiados que vienen a Europa.




Corbyn promete restablecer la gratuidad de la enseñanza universitaria, algo que abolió Blair y que hace que hoy cada universitario pague alrededor de 15,000dólares anuales.



Su posición sobre la Unión Europea también ha concitado entusiasmo dentro de una mayoría de la población británica que desconfía de ésta. Cabalgando sobre ese sentimiento en mayo 2014 el xenofóbico UKIP ganó en Inglaterra las elecciones al euro-parlamento. Mientras todos los líderes liberales y laboristas han sido incondicionalmente pro-UE, Corbyn no se compromete a votar sí o no por la permanencia de su país en este bloque continental en el referendo de mayo 2017.Él dice que hay que renegociar con la UE los derechos sociales y laborales y que la UE deje de seguir ‘atenazando a Grecia’.



Cuando el UKIP fue atrayendo a muchos votantes laboristas Milliband y Cooper adoptaron un mensaje duro contra los inmigrantes. No obstante, ellos no lograron atraer a muchos votantes tradicionales laboristas quienes prefirieron no ir a votarles.



En cambio, Corbyn atrae gran parte de la base tradicional laborista que ahora ve que este partido puede volver a sus raíces.



Corbyn también se alimenta del sentimiento de las mayorías cansadas de todas las guerras que Blair inició.


Algo que también explica el fenómeno Corbyn es lo que antes ocurrió en Escocia.


En este país del tercio norte de la isla británica el Partido Nacionalista Escocés (SNP)en mayo logró ganar el 95% de sus parlamentarios gracias a que se colocó a la izquierda del laborismo demandando acabar con los ajustes de los conservadores y los submarinos atómicos estacionados en sus costas.



Si el laborismo vuelve a ganar en Escocia se acabaría el peligro de una


Posible división británica, algo que alimenta Cameron.



Corbyn quiere que el Reino Unido defienda a los católicos del norte de Irlanda y quisiera que toda esa isla se reunifique bajo una sola república.



Su programa económico ha sido endosado por algunos premios Nobel quienes sugieren que los ajustes restringen a mercado interno y por ende a la producción, por lo que hay que revertirlos fomentando el gasto social y el consumo. Esta posición contrasta con todo el consenso británico que sigue a las recetas neo-liberales iniciadas por Margaret Thatcher.



Si bien Corbyn consiguió una delantera substancial en las internas laboristas no está garantizada su elección o que él logre mantenerse como el jefe de su partido hasta los siguientes comicios generales del 2020. Todo el aparato de Blair y sus aliados podrá buscar socavarle, darle un golpe o escindir al partido.



No obstante, su emergencia ha despertado un amplio movimiento social, el cual ha de tener un efecto contagio dentro de Europa y dentro de la Mancomunidad Británica de Naciones en la cual están 53 países y más de un tercio de los 35 Estados americanos.



(*)Dedico esta nota a Raúl Wiener, amigo desde hace casi 4 décadas, quien fue uno de los más grandes periodistas que ha tenido el Perú en el siglo XX