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Reino Unido

Panorama político: El fenómeno Corbyn

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Por Isaac Bigio


Por primera vez en la historia más de 620,000 británicos se han registrado para elegir de manera directa al líder de uno de los dos partidos que constantemente se alternan en el poder.


El proceso electoral dentro del laborismo ya ha comenzado. El último día para emitir votos es el 10 y el 12 de Septiembre cuando se debe proclamar quien será su nuevo jefe nacional, vice-jefe nacional y candidato a la alcaldía de Londres.


Este fenómeno inédito se da de la mano con otro fenómenos aún más inusual. El candidato que por lejos más aventaja en las encuestas del laborismo es el primer izquierdista que podría acabar conducir un partido británico en más de 4 décadas.


Se trata de Jeremy Corbyn. Él pertenece al grupo de campaña socialista, el cual solo cuenta con 9 de los 232 parlamentarios del laborismo. Desde que en 1980-83 Michael


Foot liderase al laborismo esta es la primera vez que un diputado que demanda más nacionalizaciones y el desarme nuclear unilateral encabeza una interna de dicho partido.


El nuevo laborismo y Ed Milliband


De 1983 a 1992 Neil Kinnock empezó a mover al laborismo hacia la derecha expulsando a su ala más radical (Militante que comandaba el municipio de Liverpool)y preparando el terreno para que Blair le releve en el cargo y para que en1997-2010 el ‘Nuevo Laborismo’ gobernase acoplándose a varias recetas del Thatcherismo.


La derrota de Brown en 2010 dio paso a un nuevo líder joven (Ed Milliband) quien movió al laborismo ligeramente hacia la izquierda pero sin distanciarse del modelo económico liberal de Blair-Brown y buscando competir con el UKIP adaptándose a varias de sus políticas anti-inmigrantes.


Con ese tipo de posiciones Milliband parecía que iba a ser el nuevo primer ministro. Hasta el mismo día de las elecciones generales de mayo 2015 los pronósticos estimaban que se iba a producir un empate técnico entre él y Cameron, el cual, gracias al apoyo que le daría Escocia, haría que Milliband llegase al 10 de Downing Street.


Sin embargo, Cameron supo jugar sus cartas y apelar al nacionalismo inglés llamando al voto contra un gobierno influido por los separatistas del SNP, por lo que a último minuto logró el endose capas oscilantes.


Milliband logró varias victorias en varios distritos de Inglaterra pero perdió Escocia, el país que ha sido el mayor bastión de dicho partido. Apenas logró uno de los 59 parlamentarios que le corresponden a Escocia.


La derrota


La pérdida de Escocia no solo hizo que el laborismo no pudiese reelegir una cuarentena de sus parlamentarios sino que dio paso a que los conservadores le enrostraran a Milliband su incapacidad de poder gobernar solo y, ante el miedo que el Reino Unido sea administrado por un prisionero de los independentistas socialdemócratas del SNP, los tories pudieron imponerse.


Tras la derrota de Milliband el laborismo entró en crisis. Se presentaron 4candidatos. Andy Burnham aparecía como el inicial favorito, aquel que mantendría cierta continuidad con Ed Milliband, en tanto que las dos candidatas mujeres Yvette Cooper y Liz Kendall buscaban dar una cara femenina y juvenil a un retorno a las posiciones de Blair.


En ese escenario irrumpió la candidatura de Corbyn. Él inicialmente no tenía el respaldo suficiente de parlamentarios para poder disputar en la lid interna pero algunos miembros del centro y la derecha de su partido avalaron su inscripción buscando que él pudiese demostrar una amplitud del laborismo, la cual les ayudaría a mostrar un sector que frenara la deserción hacia opciones a su izquierda como los verdes, los nacionalistas escoceses y galeses, Respect y laLista Socialista y Sindical (TUSC).


Sin embargo, la candidatura de Corbyn rápidamente empezó a despegar llegando a superar más del 50% de las preferencias en algunos sondeos.


La pugna por el alma laborista


El argumento principal que esgrimen Cooper y Kendall es que si el laborismo se paga mucho a la izquierda perderá el apoyo de la Inglaterra media y hará que los conservadores se mantengan en el poder toda una generación.


Esa posición repite a Blair quien movió al laborismo hacia la derecha sosteniendo que solo así le quitaría votantes a los tories y podría estabilizarse en el poder.


Si bien inicialmente Blair logró hundir a los tories en varias crisis y a que ‘estos tuviesen 4 líderes que nunca llegaron al poder, las políticas neo-thatcherianasde Blair y Brown desanimaron a votantes tradicionales laboristas.


Cuando dos jóvenes moderados de centro como Cameron y Johnson movieron al conservadurismo hacia una agenda no tan dura y más ‘humanitaria’ le quitaron piso al laborismo.


Si hoy el laborismo vuelve hacia la derecha con posiciones tipo Blair y Brown será incapaz de apasionar a sus votantes tradicionales sindicales, muchos de los cuales prefirieron abstenerse porque veían que el partido de la rosa poco se diferenciaba de los conservadores o liberales.


Con esa clase de posiciones el laborismo no podría recuperar Escocia, país que en Mayo votó en más de un 50% por el SNP quien pedía acabar con la austeridad y los submarinos nucleares.


Burnham aparece como el puente entre la derecha y la izquierda laborista, como aquel que podría salvar la unidad partidaria.


Empero, Corbyn se ha disparado porque refleja un fenómeno similar al que hizo que el SNP arrasase en Escocia. Gran parte del pueblo británica rechaza los recortes y las medidas de austeridad de los conservadores y quiere una alternativa que frene ello.


Corbyn expresa esa tendencia de rechazo a los recortes de beneficios a los niños, ancianos y enfermos y un retorno al viejo estado de bienestar social que la Thatcher desarticuló en los ochentas.


Él ha demostrado su gran capacidad de atraer a jóvenes y trabajadores desilusionados con el nuevo laborismo. Él podría ser el único que logre que el laborismo recupere Escocia y, por esa vía, se evite la ruptura del Reino Unido.


Su programa social, si bien podría hacer que muchos sectores de centro emigren hacia el conservadurismo o los liberales, podría quitarle base social al UKIP, quien es fuerte en Inglaterra pero es casi inexistente en una Escocia dominada por un partido anti-austeridad.


Todos contra Corbyn


Para llegar a ser líder del laborismo se requiere lograr el 50% más uno de los votos.


En las papeletas se debe marcar, al igual que en las elecciones municipales de Londres, por el candidato de su mayor preferencia seguido de sus siguientes preferencias.


Corbyn podría ganar como la primera preferencia pero lo que viene pasando es que los otros tres candidatos quisieran que él no logre la segunda preferencia.


La posibilidad que Corbyn lidere al laborismo ha hecho que Blair acuse a sus apoyadores de estar mal del corazón. Brown y Kinnock, además de la gran mayoría de los miembros del gabinete laborista en la sombra también están en contra suya.


La prensa conservadora que inicialmente levantaba a Corbyn para debilitar al laborismo ahora saca como conclusión que si el izquierdista llega a liderar a la oposición ésta se radicalizaría y promovería huelgas y demostraciones contralas políticas tories.


El laborismo que gobernó desde la centro-derecha en 1997-2010 difícilmente aceptaría someterse a un liderazgo radical. La mayoría de la bancada parlamentaria torpedearía a Corbyn ya sea antes que llegase a ser su líder o, en caso de que llegara a ser electo, durante su mandato. Lo más probable es que gran parte del aparato laborista buscase un golpe contra Corbyn o una nueva división, como la que en los ochentas produjo el partido socialdemócrata que luego se fusionó con los liberales para crear el actual partido liberal demócrata.


Ante la posibilidad de verse vetado Corbyn apela a la unidad partidaria y a colocar en su gabinete de oposición a varias figuras de la derecha partidaria.


En caso que Corbyn no ganase las internas se habría generado un nuevo movimiento de izquierda masivo dentro del laborismo, el cual, a su vez, buscará crecer y prepararse para una eventual nueva interna, así como para presionar al partido de la rosa a una actitud más militante y pro-sindical.