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Especiales

En los zapatos de una ‘sales assistant’

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Por Anabel Leal


Anabeleal@hotmail.com


Doblar camisetas, colgar perchas, coger una talla más, o una menos, atender al cliente, ocuparse de los probadores, o las cajas, sacar los stock... este es el día a día de una dependienta en Londres ¡y del mundo entero! Pero, ¿y si preguntamos directamente a una de ellas o, mejor, ¡dos!? Seguro que las diferencias salen a flote y no todo es según lo vemos tras el escaparate.


Elena y Ana de Ondarza son dos hermanas gemelas que vinieron a Londres, hace apenas 3 meses, con unos de los objetivos más comunes entre los jóvenes españoles: perfeccionar el inglés y hallar una oferta laboral. Ellas son un ejemplo más de la fuga de cerebros que están sufriendo países como España o Italia, consecuencia de la crisis económica en la que están sumidos. El desempleo entre menores de 25 años en su país se hace casi insostenible y aún con una carrera bajo el brazo las hermanas debieron empreder este viaje solo de ida.


Los primeros días en Londres se los pasaron, como tantos otros en su situación, dejando CVs en tiendas, restaurantes, bares, cafeterías, hoteles… Además, búsqueda de piso, cita para el NIN, problemas para abrir cuentas en los bancos… pero mejorando cualquier tipo de previsión no se había cumplido una semana en la capital británica cuando ambas consiguieron un trabajo de dependienta ¡y en la misma tienda! Eso sí, tras conquistar a varios de los manager en la entrevista previa a la contratación. La alegría contagiosa de las gemelas, así como una visión positiva de esta experiencia les entusiasmó. También pudo ser, tan solo, que sus currículums eran los dos últimos currículums y, por lo tanto, los primeros que cogieron y es que ya se sabe “mejor llegar a tiempo que rondar un año”, se sonríen las gemelas.


Ni Ana, graduada en Relaciones Internacionales, ni Elena, con el doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual, tenían ningún tipo de experiencia en el trabajo de dependienta, así que el rápido aprendizaje se exigía más que necesario. Las funciones de una ‘sales assistant’ en Londres se dividen en varias tareas que se van alternando dependiendo del día “puede tocarte hacer el ‘front’, que consiste en mantener ordenada la mesa más cercana a la puerta, ya que esta es la que ve el cliente en primer lugar,  o el delivery, por ejemplo, que es poner el precio y la alarma a todos los productos”, explica Ana. También, les puede tocar encargarse de las tills (cajas), los ‘fitting room’ (probadores) o hacer el ‘running’, es decir, colocar las prendas que los clientes no han querido en su lugar correspondiente.


Las tradiciones inglesas en el trabajo están bien presentes, antes de entrar toca té y si hablamos de puntualidad lo correcto es llegar 15 minutos antes. Aquí el puntual  no es quien llega a su hora, sino el que llega siempre antes. Esto que puede resultarnos tan peculiar no tiene ni comparación con el poder con el que en Londres cuentan los ‘costumers. El cliente siempre tiene la razón. Pueden entrar con comida, con animales, sentarse sin intención de comprar nada ¡incluso tumbarse!, descolocar la ropa deliberadamente... Y todo sin ningún tipo de consecuencia negativa. Además, Elena comenta que pueden pedirte que te pruebes la ropa para ver como sienta y que les asesores largo y tendido sobre cualquier prenda o conjunto de ropa. No hay "pero" que valga, ¡ah! Y no olvides ser ‘polite (educado), el trato al cliente puede costarte el puesto.


Cabe destacar que lo único que no tienen permitido los ‘costumers es hacer uso de los baños, ya que son acceso exclusivo a los del ‘staff. "Yo aún no le he visto pero mis compañeros me han contado que en varias ocasiones han tenido que limpiar los probadores porque la gente ha hecho allí sus necesidades" cuenta jocosa Elena. "Puede que no sea el trabajo de nuestras vidas y Londres sólo sea un lugar de paso, pero ya que estamos mejor reírnos y disfrutar del momento que amargarnos por lo que pudo ser y no fue" concluyen las gemelas.