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Un pasado que comienza en el futuro

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Enrique D. Zattara


www.elojodelacultura.com


“Praia do Futuro” empieza y termina en moto. Y quizás en esas dos prolongadas, morosas escenas que abren y cierran la película, esté una de sus claves. La pantalla se ilumina con dos motos corriendo sobre un paisaje casi surrealista de amplias dunas blancas y cielo azul donde como en un cuadro de Ives  Tanguy se alzan las torres gigantescas de un parque  de generadores eólicos. El plano es muy largo y sesgado a media altura, como desde la mirada de un pájaro. La luz exalta hasta el paroxismo los colores puros. Casi dos horas después, en un paralelismo sin duda intencionado y significativo, son también dos motos las que cierran el film: avanzan interminablemente en medio de un paisaje evanescente, gris y neblinoso. La cámara las sigue desde atrás, colocada por debajo de la línea del horizonte, como desde la mirada de un perro. La primera escena transcurre en el nordeste brasileño, en el imperio de la luz, de la transparencia, en la inminencia de una playa nombrada Futuro (un futuro paradójicamente cuestionado en la trama); la segunda, en una anónima carretera de la húmeda y opaca Alemania.


El director Karim Aniouz, con antecedentes en filmes como “El abismo plateado”, cuenta en esta coproducción germano-brasileña (la primera en la historia, según nos informa la prensa de la productora) una historia de amor homosexual que se genera –en otra paradoja- a través de una tragedia. Konrad, aventurero corredor de motos “enduro”, pierde a su colega más amado en una peligrosa playa de Fortaleza, en el norte brasileño. Donato, un guardavidas que no ha podido a pesar de su destreza salvar la vida del ahogado, se enreda con la de su compañero en una aventura homosexual que casi inesperadamente termina en el amor. El joven brasileño acude luego a visitar a Konrad en Berlín y ya no regresa a su tierra. Años después, Ayrton, el niño que adoraba a Donato hasta el punto de identificarlo con un superhéroe de historieta, ya convertido en un joven, llega a Berlín en busca del hermano que nunca ha vuelto para recriminarle su abandono. Esa es, en resumen y sin dar más detalles de la trama, la anécdota que desarrolla “Praia do Futuro”.


Pero la anécdota no es más que una excusa para hablar de algunos temas de mayor calado existencial: sobre todo, el extrañamiento que produce el exilio (voluntario, pero exilio al fin); el intento de penetrar en la personalidad de alguien que opta radicalmente por convertirse en otro (tanto es así, que en el principio del segundo capítulo de este film dividido en cuatro partes, nos cuesta reconocer al principio la identidad de Donato en su nueva vida); la lucha interior y los miedos que se enfrentan siempre  que la vida exige una ruptura en persecución del deseo. "He adoptado algo de la lección de coraje que nos dejó Fassbinder. El miedo que nos paraliza, contrapuesto al coraje que necesitamos para vencerlo y mirar hacia adelante", explicó Ainouz sobre su filme. Y la referencia al trasgresor y marginal director alemán no es sin duda casual: hay también un guiño a su filmografía en la utilización constante de largas escenas de regodeo esteticista pero al mismo tiempo perturbador, particularmente alrededor de la relación homoerótica de los personajes. Aunque, todo hay que decirlo, medie una distancia considerable en los resultados entre Fassbinder y el regidor brasileño.


La producción jugó sin duda fuerte apostando al tirón de los protagonistas: Wagna Moura (Donato) es hoy por hoy el actor brasileño más cotizado e internacional, partícipe entre otras de “Tropa de élite” y “Elysium”; mientras que el alemán Clemens Shick (Konrad) no le va a la zaga en prestigio, con películas como “Casino Royale”. Jesuita Barboza cumple también su papel adecuadamente como el pequeño y rebelde Ayrton.  La película, que dura 106 minutos, fue seleccionada para la Berlinale 2014. Hay que destacar la excelente elección de la banda sonora, que alterna diferentes géneros, destacando entre otros Héroes de David Bowie y Motociclista Fantasma de Suicide. Fue presentada recientemente a la crítica londinense, el pasado 19 de agosto, con el auspicio de la Embajada de Brasil; y aunque no será –por el momento- estrenada en cines, sí  acaba de ser lanzada comercialmente en DVD a partir del 24 de agosto.