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América Latina

En los zapatos de… un ‘cleaner’

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Por María Fuentes


Javier Paz es un colombiano de 49 años. Con 33 años dejo su país para irse a trabajar a España, donde residió durante más de una década. Primero estuvo en Madrid trabajando en mensajería y en la construcción durante 2 años hasta que finalmente se instaló con su familia en Valencia los 10 años siguientes. Allí vivieron una vida muy agradable que en ningún momento pensaron en abandonar, hasta que la crisis les hizo dejar España para venir a Londres.


Desde el 2011 trabaja como ‘cleaner’ en la capital británica. Se refiere a ella como “una ciudad muy cosmopolita, pero muy dura para empezar de cero, comenzando por el choque del idioma, pero como todo, uno se va amoldando a la vida, al trabajo y a los horarios”. En el trabajo no le ha ido mal, desde que llegó trabaja en dos empresas, en una durante la semana y en otra el fin de semana. Destaca que el cambio de vida frente a la que tenía en España es muy diferente, “en España tienes una vida normal, en el sentido de que tienes un horario y te vas a casa, en cambio aquí todo es trabajo, trabajo y trabajo. Sales de un trabajo y te vas a otro, y realmente tu vida de hogar, de familia, se queda a un lado”.


Un día a día en la vida de Javier consiste en levantarse a las 4:00 de la mañana ya que su jornada laboral en la universidad empieza a las 5:00 a.m. Se refiere a él como un trabajo duro en el sentido en que tiene que correr bastante de 5:00 a 9:00, hora en la que entran los estudiantes y tienen que estar los salones listos. Trabaja con una compañera y mientras uno pasa la aspiradora o quita el polvo, el otro tira la basura o limpia las mesas, así les da tiempo de tenerlo todo listo para las 9:00 am. A partir de ahí tiene que realizar otras tareas como limpiar las escaleras o los pasillos, hasta las 12:30, hora en que termina su jornada laboral.


Los fines de semana trabaja en Chinatown, en la zona de los restaurantes. La jornada empieza a las 5:00 de la mañana y lo que tendrían que ser tres horas se convierten en cuatro debido a la gran cantidad de labores, “practicamente trabajas solo, es un área donde llevan todas las basuras de todos los restaurantes y hay que organizar la zona para que mis compañeros de los carros de basura vengan y puedan sacar los contenedores. Toca desalojar, limpiar, lavar el sitio, desinfectarlo y organizar el área para luego por la tarde hacer los mismo durante dos horas más”.


En referencia a las condiciones laborales de la universidad, Javier las califica como buenas, destacando un horario digno y una sala donde pueden hacer sus descansos y comidas. Aunque destaca que aún “falta conseguir muchas cosas más como el tema de las vacaciones, conseguir unas vacaciones para poder viajar a nuestro país ya que es muy complicado lograr cuatro semanas”. El trato con los profesores y alumnos lo describe como muy bueno ya que son gente que aprecia el trabajo de los cleaners. Antes no se podía decir lo mismo del trato con los superiores: “ahora hemos recibido un apoyo del sindicato y se respeta un poco más al trabajador, antes había complicaciones con los managers, falta de respeto, gritos y ciertos abusos que hacían que el trabajo no fuera fácil”.


No puede decir lo mismo de su otro trabajo en Chinatown donde las condiciones son pésimas: “el área donde toca trabajar es muy peligrosa en el sentido de que encontramos jeringuillas contaminadas, cristales rotos con los que te puedes cortar, ratas…”.


Sus planes a futuro giran alrededor de Londres, Colombia y Estados Unidos: “Me gustaría seguir viviendo en Londres unos dos años y tratar de ir a Colombia el año que viene para montar un negocio con mi hermana. Regresar a Londres para lograr obtener mi nacionalidad en Inglaterra y viajar a Estados Unidos porque mi hija quiere viajar allí y yo quiero darle ese gusto”, concluye.


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