10 °C
Destacados

Talento ecuatoriano: Las letras de Rosa Pillajo

|

 


 “Quiero que el, poco o mucho, tiempo que me quede de vida poder disfrutarlo con los libros



Rosa Oliva Pillajo Sinailin, nació en Quito, Ecuador. En junio de 2014 presentó su primera novela ¨Historia de un desamor¨, con la que ha alcanzado gran reconocimiento en España y en el Reino Unido. Ahora, apenas un año después, nos presenta ¨Cicatrices¨, su segunda obra literaria.


 Por Anabel Leal


p12 4


 ¿Cuándo nació tu amor por la escritura?


Cuando tenía unos 8 años, pero solo escribía para mí. A los 9 años, hubo un concurso en la escuela, en Ecuador, y participé con un poema. Lo presenté, tal vez con faltas ortográficas, con mala letra… pero lo presenté. A los 15 días, el profesor llamó a mi madre y como yo era una niña inquieta ella me dijo “Qué habrás hecho” y yo misma me preguntaba “qué habré hecho”. Pero cuando fue a la escuela le dieron una cesta con víveres en recompensa por el poema. Ahí es cuando mi madre me animó a escribir más.


Desde muy pequeña ya hablaba de escribir un libro, yo nunca pensé que se haría realidad, quería, por supuesto, pero lo veía tan lejano... Le decía a mi madre “si alguna vez escribo un libro voy a poner el nombre de todos mis hermanos” y ella me decía que estaba loca. En “Historia de un desamor” tuve la oportunidad y lo hice.


¿Qué has estudiado hasta llegar aquí?


Lo cierto es que no tengo ningún tipo de formación en escritura, de ahí algunos de los errores que hay en las novelas. Simplemente, me inspiro y escribo. Cursé tres años de universidad en la carrera de Hostelería y Turismo, pero no he ejercido. Me fui a España dejándolo a medias y en Murcia, que es donde me instalé, estudié Auxiliar de enfermería.


¿Por qué te fuiste de Ecuador?


La verdad es que no tenía necesidad de salir, pero mi esposo, que veía como la gente sí se iba del país, decidió probar, y emigró a España. Al mes, me dijo que me fuera con él, ya que allí la hostelería es una gran industria y como a mí me gustaba, y me había formado para ello, me animé. Realmente me hacía mucha ilusión todo eso. Él estaba en Barcelona, pero yo fui directa a Torre-Pacheco (Murcia) a un Hotel, donde ¡sorpresa la mía! les gustó como trabajaba y me ofrecieron hacer un contrato de 3 meses, algo que por aquel entonces no era nada fácil. Entonces me pidieron la documentación y, claro, yo contentísima saqué el pasaporte. El problema llegó cuando me dijeron que necesitaban mi DNI. Yo no sabía ni qué era eso. Fue muy triste, desde ahí todo empezó a ir a peor. Era imposible hacer nada en hoteles y todas las ilusiones creadas con mi marido acabaron por romperse. Terminé trabajando en el campo.


¿Y cómo fue esa experiencia en el campo?


Una experiencia… horrible, al menos al principio, claro. El primer día que fuimos a trabajar, como a mí siempre me habían dicho que la primera impresión es la que cuenta, y ni mi esposo ni yo habíamos trabajado nunca en el campo, le puse la camisa y el pantalón bien planchado, los zapatos bien limpios… Incluso la comida que debíamos llevar estaba bien preparada en un tupper, con cubiertos… Cuando llegamos al bancal, sobre las 6 de la mañana, vimos como la gente salía corriendo del autobús, nosotros no entendíamos nada y nos quedamos atrás. Resultaba que corrían para coger los mejores capazos, ya que muchos de ellos estaban rotos y no tenían asas para agarrar. Todos llevaban botas, guantes, gorra….nosotros bien vestidos y con capazos sin orejas. Pero eso fue el primer día, el segundo día ya no me pilló de nuevas: chandal, pañuelo, uñas cortadas y del autobús no salí por la puerta ¡me lancé por la ventana!


¿Dónde vives ahora?


Por cuestiones del libro, ando moviéndome de un lado a otro. Ahora mismo, llevo en Londres 8 meses pero nuestra historia aquí comenzó por mi hija mayor (19). Ella siempre quiso ser azafata, especialmente para volver a Ecuador, y viajar de Ecuador a España y viceversa. Me pareció un sueño bonito y no quería que se viera frustrado por no saber inglés, así que envié a mi hija aquí. A los 6 meses, vino mi esposo y al año, mi pequeña (13).


 Y centrándonos en la escritura… cuando llega el momento de escribir ¿qué te inspira?


El amor. Yo soy muy enamoradiza. No necesariamente el amor de pareja. Me inspira todo tipo de amor, entre familiares, amigos… A veces recuerdo amores pasados y me pongo a escribir, otras, simplemente, los casos que veo en Facebook me animan a hacerlo.


¿Cómo es tu rutina de escritora?


Tengo un horario, todos los días escribo dos horas. Suele ser entre las 4 y las 6 de la tarde, aunque no necesariamente. En ese tiempo escribo en torno a 3 páginas, pero de las 3 páginas, una vez releídas al final se queda en una buena.


Háblame un poco de tus novelas “Historia de un desamor” y “Cicatrices


“Historia de un desamor” va sobre los amores antiguos, los verdaderos, cuando se conquistaba con cartas, pequeños detalles…en el libro queda recogida toda esa felicidad y alegría de los grandes amores, pero también hay tragedia y, por supuesto, desamor. El 8 de junio de 2014 presenté “Historia de un desamor” y no esperaba la gran acogida que tuvo, al ser la novela de una persona novata. Me gusta la escritura pero yo sé que no tengo la calidad de los profesionales, así que fue una grata sorpresa. Recibí un gran apoyo en Murcia e, incluso, de mis compatriotas ecuatorianos. Todos ayudaron a que se vendiera muy bien. No es el primer libro de ventas, es cierto, pero yo me siento muy satisfecha.


p13 cicatrices


Por su parte, “Cicatrices” habla de Samanta una chica mexicana que emigra a España, donde conoce a Anthony, un joven ecuatoriano. Ella siempre había sido una mujer trabajadora, estudiosa y entregada con su familia. Él, sin embargo, era poco más que un casanova. Pronto sus caminos se separaron pero para reencontrarlos 3 años después y vivir una turbulenta historia de amor.


¿Cómo surgió la idea?


Para escribir “Cicatrices” me inspire en las historias que leo en el Facebook, donde las parejas publican sus lamentos, se critican, insultan y lloran. Pensé “por qué no escribir sobre eso”. Hay quienes me preguntan si es la continuación de “Historia de un desamor” pero para nada, tampoco está inspirado en mi vida, simplemente surgió.


¿Cuánto tiempo has tardado en escribirlos?


Con “Historia de un desamor” empecé en el año 2001, pero yo era “vagoneta”. Si me daba la inspiración escribía, sino tampoco hacía por ponerme. También ocurría que yo lloraba con la novela al leer el borrador y decía “sí me gusta, pero”. Siempre había un pero. Cerca estuve de no publicarlo porque si bien el 90% de la historia es ficción, sí hay un 10% de realidad y se me hacía un poco doloroso o llegaba a considerar que era una falta de respeto, ya que no era solo mi historia, había nombrado a mis hermanos. Mi hermano mayor fue quien finalmente me animó, dijo que era un juego y que le hacía ilusión que hubiera un poco de ellos en la obra.


Entonces tu familia ¿te ha apoyado siempre?


No, no, querer escribir en mi época y en mi país era una locura. Para mi madre fue un gran susto porque yo hablaba de amor desde muy pequeña. Si tal vez hubiera hablado sobre la bandera, sobre mi escudo o mi presidente quizá habría dicho “qué inteligente mi hija” pero yo hablaba del amor. Quizá si mi familia me hubiera apoyado habría estudiado alguna carrera orientada a escribir.


Queda claro que tu género favorito es el romántico pero ¿te arriesgarías a probar algo nuevo para tu próxima novela?


Bueno mi próxima novela ya está iniciada y habla de amor pero para la cuarta novela quiero meter un poco a mi país. Quizá escribir sobre el presidente porque dicen que hay unos cambios estupendos y eso a mí me gusta. Yo veo mi país en las fotos y se ve hermoso, así que cómo no le voy apoyar. Yo no sé si es bueno o es malo pues no le conozco, pero mi país se ve bonito, así que se me ha ocurrido escribir sobre él, su vida, su crecimiento hasta la presidencia…pero debo pensar si ello podría traerme problemas.


 ¿Tienes pensado volver a Ecuador?


Sí, pero todavía no. Mis ideales como madre son que se profesionalicen mis hijas y una vez tengan ellas su carrera, sus estudios, ya sí volver.


¿Dónde quieres crecer entonces?


Como escritora me gustaría crecer a nivel europeo, pero no sé si aquí, en Reino Unido, o quizá en España… porque he tenido la oportunidad de conocer escritores muy buenos como Miguel Galindo, gracias al cual existe “Historia de un desamor”, por cierto.


¿Y a qué otros escritores admiras?


Me encantan las novelas de Mari Carmen Pérez Vera y mirando más al pasado… me gusta Gabriel García Márquez sobre todo porque se inspira en la política, la revolución… y eso es lo que quiero ahora encomendarme a mí misma.


¿Qué libro te estás leyendo actualmente?


Ahora mismo no hay ninguna novela que me acompañe en la mañana y en la tarde. Como mucho, algún libro de inglés para mejorar el idioma. También, no hace mucho que me volví a leer “Cicatrices” porque quiero rectificar en los errores para la siguiente novela. Trato de leerme y rectificarme a mí misma.


¿Te animarías a escribir en inglés?


¡Ay sí! Sí me gustaría. Lo que daría por ya saber bien inglés y escribirlo, pero bueno… tengo pensado traducir las dos novelas al inglés. Lo cierto es que no sé si serían bien aceptados por el público inglés porque aquí la gente es más liberal. Quizá “Cicatrices” para nosotros es una historia diferente, dolorosa, pero para ellos puede resultar hasta normal, aunque también creo que en algún momento a todas las mujeres les pasa algo de “Cicatrices”.


¿Se puede vivir solo con el trabajo de escritora?


No, aún no. Bueno… se podría, sí se podría, pero el problema en mi caso es que con “historia de un desamor” yo decidí volcarme en ayudar a las personas. Quise hacer un programa de fondos con lo obtenido para los niños latinoamericanos en España pero luego pensé “por qué España… si el niño criado en España mal que mal tiene para vivir y en mi país hay gente que verdaderamente no tiene nada”. Entonces me decidí a ayudar a la gente de allí y es lo que quiero seguir haciendo con “Cicatrices”. Quiero hacer la navidad para los niños de Ecuador, darles su bolsa de caramelos… porque yo recuerdo que, aunque era poco, a mí me hacía mucha ilusión. También tengo muy presente el recuerdo de una vecina mía a la que le dieron una muñeca sin brazo y recuerdo su sonrisa… ella era muy, muy, muy feliz. Con el tiempo su madre le hizo un brazo de trapo y ella andaba de arriba para abajo con su muñeca.


¿Has tenido que renunciar a algo por escribir?


Bueno dejé mi trabajo en Murcia, en unos almacenes, por escribir y por estabilizarme con mi familia. Mientras trabajaba el 90% del tiempo lo pasaba pensando en escribir, ideando nuevas historias… Allí, mis compañeras me dijeron que pidiera una excedencia pero no quise, y no me arrepiento, porque pedir una excedencia me haría regresar. Y no quería regresar. No porque me hubieran tratado mal, ni mucho menos, pero quiero que el, poco o mucho, tiempo que me quede de vida poder disfrutarlo con los libros.


Por último, ¿cuáles son tus planes de futuro a corto y a largo plazo?


A corto plazo terminar mi tercera novela y poder seguir proporcionando a mis hijas unos estudios y una formación. Y a largo plazo tampoco tengo grandísimos planes, solo seguir escribiendo. No lo quiero dejar porque me llena, me gusta.