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Cuando los envíos de remesas son un indicador de cambios

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Por Javier Pérez Romero*


Los cambios en los flujos migratorios, especialmente los producidos a comienzos del siglo XXI,  han hecho que España pase de ser un país receptor de remesas, a convertirse en un emisor de las mismas. Estos movimientos de población que configuran cambios en el panorama demográfico de los países, están influidos por muchos factores, siendo uno de los más importantes la coyuntura económica tanto del país emisor de población como del receptor de estos inmigrantes.


La mayoría de las personas que salen de sus países buscan incorporarse al mercado laboral. Encontrar un puesto de trabajo que permita mejorar su situación profesional y económica es el objetivo para, así, poder prosperar y, bien ayudar a sus familiares, bien invertir en una residencia o negocio en el país de origen que les permita volver algún día con la tranquilidad de contar con un medio de vida.


Podría decirse que el índice de población inmigrante que reside en un país es una de las variables que sirve para tomar el pulso a la economía del mismo. Un reflejo de esto lo encontramos en España hasta que se produjo la crisis financiera mundial y el estallido de la burbuja inmobiliaria a escala local a finales de la pasada década. La bonanza económica y los índices de creación de empleo del país hicieron que muchas personas se sintieran atraídas por España y buscaran allí las oportunidades que no encontraban en su lugar de origen.


La economía española se benefició de esa mano de obra inmigrante, que contribuyó al impulso económico del país y a que este lograra unas tasas de crecimiento nunca vistas. Pero con la llegada de la crisis, las oportunidades de futuro se vieron truncadas casi de repente. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria acarreó unos datos de desempleo alarmantes, sobre todo en el sector de la construcción, sustentado en gran medida por trabajadores inmigrantes.


Ante la falta de expectativas, muchos inmigrantes decidieron volver a sus países. A la vez que caían las cifras de inmigrantes, lo hacían los envíos de remesas. Entonces España empezó a descender en el ranking de potencias mundiales de envío de remesas, donde había llegado a situarse entre los primeros cinco puestos de la lista.


Consideradas por algunos como una de las mayores pruebas de solidaridad internacional, las remesas juegan un papel clave dentro de los movimientos migratorios, ya que en gran parte de las ocasiones son la vía que permite que se pongan en marcha nuevas oportunidades de desarrollo social y económico en las comunidades y países receptores. Hasta tal punto estas transferencias son importantes que en algunos casos representan un alto porcentaje del PIB de un país.


Cambio de tendencia


La difícil situación económica vivida en España parece haber remitido y el país parece estar dejando atrás la recesión. Al menos eso es lo se deduce de los últimos datos ofrecidos por organismos nacionales e internacionales, que indican que se está produciendo un cambio de tendencia en la economía, y por tanto, también en la situación de la población inmigrante.


Entre esos datos destaca el aportado recientemente por el Banco de España en su informe anual sobre Balanza de Pagos, que indica que el volumen de envíos de remesas desde España aumentó un 7,5% en 2014, cifra que se sitúa en los niveles previos a 2012. A esto se suman otros factores como las buenas expectativas del Gobierno y la Unión Europea en relación a la marcha de la economía española, el índice de creación de empleo o el incremento del número de afiliados extranjeros a la Seguridad Social que se está experimentando en los últimos meses, con tasas de crecimiento interanual del 2,83%, según el Ministerio de Economía. Y, por supuesto, otro indicador de que estamos ante un punto de inflexión es la desaceleración en la salida de inmigrantes que desean regresar a sus países desde España. En 2014, las estadísticas del INE confirman que la salida de población inmigrante cayó un 21% con respecto a 2013.


Todos estos factores que constatan la mejoría en la situación que vive la población inmigrante en España hacen que contemplemos el futuro con esperanza, ya que constituyen la prueba que faltaba para confirmar la recuperación de la economía española.


*Javier Pérez Romero es Director general de Small World FS España