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Reconoce lo que tu hijo quiere cuando se chupa el dedo

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Por Wilfredo Oseguera


woseguera@hotmail.com


Desde antes de nacer los bebés se chupan el dedo, hasta el punto de que algunos nacen con un callo en el dedito y es que el fuerte instinto de chupar de tu hijo, que es garantía de supervivencia le permite alimentarse desde que nace al igual que le incita a explorar los objetos con la boca, y desarrollan su órgano más sensible para el tacto, proporcionándoles momentos de relajación, consuelo y placer, tan necesarios cuando uno se está acostumbrando a tantas novedades y cuando experimenta sensaciones que no siempre son agradables.


El afán por succionar, fuera de la alimentación, es una necesidad que en mayor o menor medida todos los bebés tienen que satisfacer. Que lo hagan chupándose el dedo o con el chupete depende en parte del niño y en parte de sus padres.


Del puño al dedo pulgar


No hay nada malo en que tu hijo, en sus primeros meses, se chupe las manos o los dedos. Es un impulso natural en todos los bebés y tiene sus motivos: así te indica que quiere comer o que se está relajando. Antes de hacer algo, descubre por qué lo hace:


Hambre


 En su primer mes tu hijo tendrá los puños casi siempre cerrados. Se chupará los nudillos o el dorso de la mano y a menudo será porque tiene hambre.


Exploración


El recién nacido succiona por reflejo cuando algo suave roza su boca, como su mano, pero a los 2 o 3 meses este acto es distinto: empieza a descubrir sus manos, el comienzo de descubrirse a sí mismo, y a coordinar para llevárselas a la boca. Ya no es un reflejo, tiene interés por ellas y las explora de igual manera con los pies en la boca.


Placer


Los bebés descubren pronto el placer que proporciona chupar. Y cuando lo hacen es porque lo necesitan. El hecho de que al fin se decanten por el dedo pulgar de la mano es sólo cuestión de comodidad.


Cuándo es un problema


Desde los 6 meses, coincidiendo con la salida de los dientes, la succión del pulgar va disminuyendo y a los 2 o 3 años tendría que haber desaparecido. Pero algunos lo mantienen hasta los 5, 6 o incluso 8 años.


¿Cómo quitarle el hábito?



  1. Procura que el hábito no se desarrolle. Para ello tienes que permitirle satisfacer, con el dedo o con el chupete, su fuerte instinto de chupar en los primeros meses.

  2. Aplica la ignorancia sistemática: no hables del tema, no le critiques ni le elogies y no le mires cuando se chupe el dedo. Si eres constante, su hábito disminuirá poco a poco. Abrázale cuando deje de chupárselo y dile "estás más bonito así".

  3. Traza un plan: hazle consciente de su hábito ponle ante el espejo y limítale los lugares y horas en que puede chuparse el dedo. Acuerda incentivos por su esfuerzo poner su huella dactilar en el calendario cada día que vea la tele sin chupar.