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Saber escoger tus relaciones para ser exitoso no es ninguna broma

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Por Milena González


@milenagonzalezh


Leía una breve historia narrada por John Maxwell que acaparó toda mi atención. Hace referencia a un niño de cuatro años a quien le dio una rabieta. La madre enfadada porque su pequeño no le obedecía le dijo: “Hijo, ¡ve a esa silla y siéntate, ahora mismo!” El pequeño molesto y encorvado mientras caminaba hacia la silla, se sentó y con un tono bastante decidido le dijo: “Mamá, estoy sentado en la silla por fuera, pero estoy de pie por dentro” 


Esta cortita y graciosa historia toca un punto del que quiero hablar hoy y es precisamente respecto a lo que en esencia somos cada uno de nosotros. ¿Tenemos la convicción y claridad de ese niño frente al hecho de saber quiénes somos y cómo nos sentimos por dentro? A mí me encanta la valentía de este pequeño para decirle a su madre cómo se ve él realmente pese a estar sentado en esa silla.


Cada uno de nosotros sin duda vivió una de las etapas que algunos podremos recordar con alegría y otros con un poco más de nostalgia, me refiero a esa época de niños y adolescentes cuando deseábamos pertenecer y ser aceptados por un grupo. La mayoría podríamos recordar el esfuerzo que hacíamos para encajar de la mejor forma, ya fuera porque decidíamos usar la misma clase de zapatos que el resto de chicos o chicas, escuchar la misma música, peinarnos con el look de moda, etc. Seguro comprendes de qué estoy hablando. Cada uno vivió esa presión de pares de diferente forma pero lo cierto es que siempre tratábamos de suplir las expectativas y demandas de los demás, algunas veces estábamos de acuerdo con ellos y otras no tanto pero sea como haya sido, su influencia ha dejado huella en nuestras vidas. Esta es una etapa normal y necesaria para cada uno, adaptarse a un grupo con sus normas, reglas, ideas nos entrena para vivir en sociedad, el problema está cuando ya siendo adultos seguimos actuando de la misma manera, dejando de ser nosotros para actuar como “otros”, es decir cuando lo que eres, tu esencia, aquello que te hace único lo pones a merced de lo que los otros consideran debes ser. Así pues podemos ver a algunos que viven insatisfechos siendo como son, muchos desean ser otra persona, no conocen sus fortalezas solo resaltan sus debilidades, están como el niño de la historia, sentados por fuera porque es lo “correcto” lo que la sociedad demanda, pero a diferencia de él no saben cómo están por dentro, no disciernen de manera clara cuando son ellos y cuando son otros, simplemente bailan al son que les toquen y a veces la melodía suele ser dirigida por las emociones del día. Traigo esto a colación porque cuando hablo de la importancia de conocernos a nosotros mismos para gestionar efectivamente nuestros talentos y ser profesionales con propósito creo que no me equivoco si digo lo importante que es relacionarnos con personas que nos inspiren y no con personas que nos aspiren.



Tu viaje al éxito no lo haces solo, tienes personas a tu alrededor que están viendo lo que haces y es un verdadero reto profesional escoger con quienes quieres compartir tus días, dice Elsa Punset experta en Inteligencia Emocional, que una persona tiene un 15% más de posibilidades de ser feliz si está directamente conectada a una persona feliz, las emociones se contagian y el negativismo también, las personas que te rodean influyen en tu talento. Una buena forma de saber si las personas con las que compartes tu tiempo te influyen negativa o positivamente es haciéndote dos preguntas:



  1. ¿Cómo te hace sentir frente a tu forma de ser: mejor o peor contigo mismo?

  2. ¿Sientes que es una persona que te inspira o te aspira? Si te inspira creerá que cuentas con el talento y talante para alcanzar lo que te has propuesto y te motivará a hacerlo posible, si te aspira entonces será esa voz constante que te habla todo el tiempo del negativismo de su corazón y de lo imposible que ve tu proyecto.


Y para finalizar quiero dejarte un pensamiento de Mark Twain que comparto en mi libro Reto Profesional “aléjate de las personas que intenten minimizar tus ambiciones. Las pequeñas personas siempre hacen eso, pero las que son verdaderamente grandes te hacen sentir que tú también puedes ser grande”.