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Cómo entender la tragedia griega

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Por Iván Guevara


El mes de Julio del 2015 ha sido quizás el más turbulento en la historia de la Unión Europea y sin duda el escenario de la crisis más grave que haya sacudido hasta ahora a la unión monetaria y al Euro como moneda común. Todo esto se debe a la crisis desatada por el desastre económico de Grecia.


Pero ¿cómo llegó Grecia a este punto tan grave donde el país entero parecía hundirse en cuestión de horas y sin remedio en una bancarrota segura y total? Las causas vienen de atrás, y lastimosamente hay que decir que en buena parte el artífice de este drama ha sido el propio pueblo griego y la política de endeudamiento de los gobiernos que eligió y reeligió en las últimas dos décadas.


Este drama sin embargo, solo se empezó a revelar para la época de octubre del 2009 cuando en medio de la crisis financiera que recién empezaba a azotar al mundo entero, Grecia hizo un anuncio reconociendo que por años había dejado de reportar las cifras reales de su déficit fiscal que no eran consistentes con las cifras declaradas las cuales correspondían solo a una porción del déficit real. Todo esto inmediatamente activó las alarmas en los mercados financieros internacionales sobre la solidez de las finanzas griegas y de manera intempestiva todas las puertas del crédito le fueron cerradas a Grecia.


Hacia la primavera del 2012 Grecia parecía descender peligrosamente hacia la bancarrota con el agravante de generar una nueva ola de crisis financiera. Fue entonces cuando el Fondo Monetario Internacional junto con el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, - un trío hoy en día conocidos por los medios como la “troika”-, emitieron el primero de los que serían los dos paquetes de rescate para Grecia que a precios de hoy correspondían a cifras cercanas a los $264 billones de dólares. Como suele suceder con este tipo de paquetes de rescate, el dinero se concedió a cambio de severas condiciones de austeridad, incluyendo las típicas medidas anti-populares de recortes profundos en el gasto público e incremento sustancial de los impuestos. El gobierno griego también tenía que mejorar sus prácticas de gestión para evitar la evasión fiscal y generar un mejor clima de confianza para la inversión.


Y entonces, ¿qué pasó? Los paquetes de rescate aprobados por la “troika” se suponía le iban a dar un respiro a Grecia para que pudiera disponer de un poco más de tiempo para estabilizar sus finanzas y de paso neutralizar cualquier duda sobre la viabilidad hacia futuro de la Unión Europea. La ayuda sin duda ayudó en su momento, pero los problemas de deuda y déficit de Grecia nunca pudieron erradicarse. Fue como aplicar un remedio casero a una enfermedad terminal. Lo que sucedió a continuación no fue ninguna sorpresa para economistas y expertos alrededor del mundo. Una cuarta parte de la economía griega dejó de crecer y el desempleo sobrepasó el 25%. El dinero que Grecia recibió por los paquetes de rescate se utilizó en su gran mayoría para pagar deudas en lugar de activar la economía. La deuda del gobierno continuó creciendo a tasas alarmantes que los griegos nunca podrán pagar a menos que haya un proceso serio de recuperación económica que no se ve por ningún lado en medio de las medidas de austeridad.


Un buen grupo de economistas y muchos griegos también, culpan precisamente a las medidas de austeridad impuestas por la troika como la causa de todos los males que aquejan a Grecia. Se dice que dichas medidas eran impracticables y lo que hicieron fue agravar los problemas. Bajo esta bandera fue que el partido de izquierda en cabeza de Alexis Tsipras llegó al poder bajo el principio según el cual, el paquete de rescate tenía que ser renegociado porque había degenerado en una “crisis humanitaria”. El referendo reiteró esta posición de manera rotunda.


Sin embargo, del otro lado de la moneda se encuentran los acreedores de Grecia, especialmente Alemania, cuya paciencia se ha agotado y quienes culpan al gobierno en Atenas por su desastroso manejo de la economía y su pésimo cumplimiento de las condiciones que acordaron cuando los paquetes de rescate se acordaron. Lo cierto es que esos acreedores lo que ahora dicen es que Grecia disfrutó y se gastó todos los recursos sin reparar en que esa prosperidad al debe y a costa del dinero de otros tenía un límite.


La deuda actual de Grecia es casi del doble de la producción económica total del país entero y sus mayores acreedores no parecen mostrar mayor disposición en otorgar periodos de gracia adicionales.


A comienzos de julio la crisis se agravó y luego de una par de semanas marcadas por la agonía humanitaria que la crisis económica ha desencadenado en Grecia, luego de muchas pujas y tensiones el día 13 de julio Grecia y sus acreedores europeos anunciaron en Bruselas un acuerdo con el propósito de resolver la crisis de deuda que azota al país y sobretodo, para salvaguardar la supervivencia de la zona Europea. ¿Esto qué quiere decir? Que Grecia nuevamente va a tener que acordar, y si desea sobrevivir, aceptar los requerimientos de un nuevo paquete de rescate antes del día 20 de Agosto que es cuando el país deberá pagar 3.2 billones de Euros que debe en bonos del Banco Europeo Central.


La situación es una verdadera tragedia para Grecia. De una parte la troika se dividió y el Fondo Monetario Internacional ahora dice que salvo que los acreedores Europeos de Grecia acepten castigar una parte significativa de la deuda griega, ellos amenazan con retirar su apoyo a cualquier fórmula adicional de rescate para Grecia. Para el Fondo Monetario, la realidad es que esa deuda es simplemente impagable. Los acreedores Europeos por su parte, con Alemania a la cabeza, dicen que ellos no están dispuestos a renegociar esa deuda que ya ha sido renegociada una y otra vez en el pasado. Sin la troika de acuerdo, no es viable que haya un nuevo paquete de rescate.


En el entretanto el primer ministro griego Alexis Tsipras, no tuvo más remedio que aceptar en principio el acuerdo anunciado el 13 de Julio, en el que como era de esperarse, vienen las antipopulares medidas de austeridad. Es un predicamento difícil para el señor Tsipras pues tanto su elección como el referendo griego de manera rotunda expresaron un clarísimo “no” a un acuerdo con medidas de austeridad que agravaran la tragedia social que vive el país. Pero de otra parte, si no se aceptaba este plan (o cualquier otro plan) los bancos griegos en menos de tres días habrían cerrado sus puertas de manera indefinida y el país entero habría estado condenado al hambre y prácticamente a la exterminación. Al final. La movida le costó al gobierno griego la renuncia de su ministro de finanzas Yanis Varoufakis, y para muchos lo único que le puede esperar a Grecia de aquí en adelante es la “esclavitud por deudas”.


Sin embargo, esta tragedia no es aislada al país griego. Al asunto tiene complejas ramificaciones políticas. Si se deja caer a Grecia y termina saliendo de la Unión Europea, el tema puede convertirse en el primer escalón en la caída definitiva de toda la Unión Europea. Esto es porque Grecia no es el único país de la Unión con problemas de déficit fiscal y mal manejo de la deuda, en fila están Portugal, Italia y España, a pesar de que estos últimos han tomado recientemente medidas serias para aislarse del efecto contagiante de la crisis griega.


La posibilidad de que Grecia termine declarando la moratoria y no-pago de sus deuda as latente y factible. Tal evento precipitaría su salida de la Unión Europea. La mayoría de los expertos coinciden en pronosticar que una eventual salida de Grecia desencadenaría una catástrofe financiera mayor a la que ocasionó la caída de Lehman Brothers a finales del 2008. Otros opinan que una eventual salida de Grecia -“Grexit”-, no sería necesariamente una catástrofe para Europa. La razón que esgrimen es que Europa ya ha tomado medidas de salvaguarda para evitar el efecto contagiante de la crisis griega, y al final, Grecia es solo una parte muy pequeña de la economía Europea. Algunos llegan a opinar que la zona Europea estaría mejor sin Grecia que parece ser un país que constantemente requiere que sus vecinos le presten dinero que luego no puede pagar. Lo cierto es que desde el punto de vista político, la mayoría de los líderes europeos prefieren defender la unidad de la región como el imperativo no solo económico sino sobretodo político que debe prevalecer en las agendas de todos.


El legado de esta tragedia griega es complejo y doloroso, pues al final la crisis humanitaria consecuencia de los malos gobiernos le toca cargarla a la población griega. Hay toda una generación de griegos jóvenes cuyo futuro puede estar seriamente comprometido con todo esto.


La moraleja de esta triste historia de mal manejo fiscal, y de ligereza en la administración de las deudas, se resume mejor con el viejo adagio popular según el cual “paga lo que debes y sabes lo que tienes”. Los países Latinoamericanos lo saben muy bien, y este es un muy buen espejo de lo mal que pueden terminar las cosas. Contrariamente a lo que muchos creen, los estados también se quiebran.