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Miscelánea

Las diferentes formas de leer un compromiso

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Por Marcela Vargas


Cuando una persona justifica su infidelidad y la ve como una experiencia para aprender y oxigenar la relación, estamos en serios problemas. Siempre he creído que la honestidad es la base de toda relación ya sea de pareja, amistad o laboral y me sorprende cuando a los demás no les importa si estás en una relación y tratan de seducirte.


Con el paso de los años he aprendido que el ‘modus operandi’ de muchos hombres mujeriegos es ser sinceros y aunque trato y trato de entenderlo, aún no sé cuál es el sexappeal que despierta en las mujeres saber que el tipo está casado o tiene novia, pero sucede y algunas caen como si él dijera “tengo una yate, playa privada y una avioneta a tu disposición”.


Lo peor es que existen mujeres que justifican al tipo que les echa el “cuento” y que reconoce que está comprometido, he escuchado a muchas que dicen: “ahh él es tan lindo y tan sincero conmigo, me dijo que tenía pareja para que yo tuviera las cosas claras, tan tierno, cómo se preocupa por mis sentimientos”… error no se preocupa por los tuyos, se preocupa por los de él, porque no quiere tener líos en su casa; por eso quiere definir reglas claras que le permitan llevar una doble moral sin que nadie lo note y no correr el riesgo de terminar en una sala de urgencias por una pelea con su pareja o donde una bruja deshaciendo trabajos que le hicieron para atarlo.


Caso diferente pasa con nosotras que cuando estamos con alguien, después de haber pasado mucho tiempo solas, por una extraña circunstancia es como si tuviéramos un cartel que dijera: “aquí cerveza gratis”, pues empiezan a caer tipos como arroz y la verdad es que ¡ya para qué!, nosotras no somos como ellos que nos aprovechamos de nuestro estado civil para sacarle ventaja…


Sin embargo, a ellos no les importa si estamos con alguien y siempre salen con su frasecita cliché: “yo no soy celoso”, “él no tiene por qué enterarse” o en el caso más loco, “yo te puedo enseñar cosas nuevas para que innoves en tu relación”, ¡JA!… y quién les dijo que queremos innovar con ayuda de terceros, si solitas pudimos estar con la persona con la que ya tenemos una relación, solitas podemos mantenerla… porque eso de utilizar otras ayudas suena muy Neruda y su poemita aquel: “hasta cuando te engaño, no te engaño, en el fondo llevo a cabo un plan para amarte mejor”.


Si realmente nos aman y realmente amamos a nuestra pareja, pues no busquemos lo que no se nos ha perdido… y si un tipo nos dice que nos quiere, pero ya tiene pareja y tendríamos que manejar las cosas de manera discreta, pues amémonos más a nosotras mismas y no les sigamos el juego porque en el fondo siempre las que terminamos vueltas papilla somos nosotras y ellos orgullosos, sacando pecho, porque agregaron una más a su lista.