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El misterioso pasado que duerme bajo Stonehenge

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Más de 20.000 visitantes celebraron el solsticio de verano este año


Por Tomás F. Ruiz


En esta primera entrega exploraremos el misterioso pasado de este sitio histórico. Declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco, Stonehenge se ha ganado a pulso el reconocimiento como monumento más enigmático de toda la Prehistoria europea. Como todos los años, el pasado fin de semana se congregaron miles de personas en este misterioso enclave de Wiltshire para celebrar el comienzo del verano. El sol del domingo 21 de junio volvió a coronar el conocido como Templo del Sol europeo, emergiendo por el preciso punto de la estructura circular que indica el comienzo del día más largo del año. Más de 5.000 años después de su construcción, este puntual calendario megalítico, al que se le atribuyen también cultos druidas, sigue cumpliendo con precisión exacta su función cósmica.


Recientes investigaciones han revelado que esta asombrosa construcción megalítica hunde sus raíces en la noche de los tiempos y que fue diseñada por civilizaciones neolíticas cuya comprensión del universo sobrepasaba todas las expectativas que podían esperarse de su momento histórico.


Utilizando aparatos de alta tecnología y técnicas no invasivas del terreno, geólogos, arqueólogos y paleontólogos de la universidad de Birmingham (Reino Unido) han revelado la hasta ahora ignota historia que yace bajo Stonehenge. Nuevos e insospechados datos de desconocidas civilizaciones prehistóricas, aquellas que precedieron a los constructores de este ciclópeo calendario cósmico, han salido también a la luz gracias a un sondeo virtual de su subsuelo.


"The Stonehenge Hidden Landscape Project" (El paisaje escondido de Stonehenge) es el nombre con que se ha bautizado públicamente este ambicioso proyecto que lleva a cabo la universidad de Birmingham y en el que colabora el Instituto austríaco Ludwig Boltzmann. El objetivo principal del proyecto ha consistido en una exhaustiva prospección de todo el terreno que circunda el círculo lítico central de Stonehenge.


El sondeo virtual que ofrecen las novedosas técnicas que se están utilizando, permite reconocer el subsuelo en profundidad y con toda precisión, sin necesidad de realizar costosas excavaciones.


"Stonehenge nunca volverá a ser el mismo"


Tras las sorprendentes revelaciones que los aparatos de alta tecnología han sacado a la luz en Stonehenge, el profesor Wolfgang Neubauer, director del instituto austríaco Ludwig Boltzmann, no pudo contenerse por más tiempo y se dirigió a los medios con una declaración reveladora y contundente: "Tras este profundo  sondeo que hemos llevado a cabo, Stonehenge nunca volverá a ser el mismo".


Para Wolfgang Neubauer el desarrollo de las técnicas no invasivas utilizadas para investigar lo que hay debajo del monumento megalítico, es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo. "Utilizamos radares matrices con penetración en la tierra y magnetómetros de alta resolución, que nos permiten movernos por dentro del subsuelo como si utilizáramos rayos X, sin realizar ningún tipo de invasión física que pudiera alterar sustancialmente el medio. Estas técnicas son cada día más avanzadas y los datos que revelan asombrosos".


Con su programa de prospecciones, el instituto Ludwig Boltzmann ofrece la oportunidad de llevar a cabo investigaciones arqueológicas virtuales a una escala y precisión nunca antes soñada. "Si hay un paraje que merezca beneficiarse de estos avances mejor que cualquier otro, este es el de Stonehenge -insiste Wolfgang Neubauer-. Los terabytes de datos digitales recogidos y procesados ​a través de procedimientos computarizados como el Arch Pro, nos proporcionan la base necesaria para la localización precisa de restos arqueológicos enterrados en el subsuelo de Stonehenge y todavía no visibles. Después de décadas de investigación y por vez primera en la Arqueología, el análisis de todas estas funciones hace posible reconstruir la evolución de este enigmático monumento y su paisaje a través del tiempo."


 Descubiertos 17 nuevos círculos


Las técnicas de teledetección y los estudios geofísicos han revelado la presencia subterránea de hasta 17 nuevas tipologías en forma de montículos circulares, así como edificaciones desconocidas que han pasado a formar parte del mapa tridimensional que se está elaborando sobre el subsuelo de un área de 12 kilómetros cuadrados. Los sorprendentes resultados de esta investigación sobre el paraje subterráneo de Stonehenge se dieron a conocer a la comunidad científica mundial en el Festival de Ciencia Británico, que tuvo lugar en Birmingham el pasado mes de septiembre.


Gracias a todas estas nuevas tecnologías, se han escaneado en detalle decenas de túmulos funerarios. El más sorprendente de todos ha sido una larga cabaña de madera, localizada no muy lejos del círculo principal de Stonehenge, que podría haber sido utilizada para la inhumación. Entre otras ceremonias funerarias, los constructores de esta cabaña practicaban la ex-carnación de los cuerpos (descarnamiento) y es posible que también realizaran algún tipo de momificación ritual antes de enterrar el cadáver.


Los 17 nuevos monumentos funerarios, con apariencia circular y posiblemente de carácter litúrgico, datan de una época en la que Stonehenge estaba considerado un referente ineludible por todas las culturas de su entorno.


El proyecto también ha revelado información sobre otros mausoleos ya desenterrados, como son los Durrington Walls (Muros de Durrington, conocidos en el Reino Unido con el apodo de el "súper-circulo"), localizados muy cerca de Stonehenge y cuya circunferencia -con más de medio kilómetro de diámetro-, los convierte en el monumento megalítico circular más grande de toda Gran Bretaña.


Durrington Walls


Los resultados del escaneo subterráneo han revelado que el monumento hoy denominado Los muros de Durrington (al que también se le conoce como Woodhenge o "círculo de madera") tenía una forma más o menos circular y estaba formado por aproximadamente medio centenar de postes de madera o monolitos. Algunos de estos soportes, enterrados por los sedimentos a varios metros bajo tierra, han sido detectados milenios después gracias al sondeo virtual del terreno. La tecnología de vanguardia utilizada en el proyecto ha dado otra dimensión a esta vasta y enigmática estructura que yace junto al pueblo de Durrington (suroeste de Inglaterra). Las pruebas con carbono 14 han revelado que esta construcción es contemporánea con las primeras fases de Stonehenge.


"Ahora podemos afirmar que el edificio disponía de tres filas circulares de postes que soportaban una techumbre muy espaciosa -asegura el profesor Wolfgang Neubauer-. Su extensión rondaba los 300 metros cuadrados y era ligeramente trapezoidal, lo que lo relaciona que otras construcciones aparecidas en el mismo período en todo el continente europeo".


El sondeo también detectó la aparición de nuevos tipos de monumentos. Llamó especialmente la atención de los arqueólogos un número inusual de fosas comunes prehistóricas, algunas de las cuales parecen haber sido orientadas de forma que revelan un patrón cósmico.


Junto a todo esto, la detección de túmulos funerarios provenientes de  la Edad del Hierro, la del Bronce y hasta relativamente recientes asentamientos romanos, ha revelado importantes y decisivos detalles arqueológicos nunca advertidos anteriormente.


"Hemos cambiado la forma de entender Stonehenge"


El profesor Vicent Gaffney, catedrático de Arqueología del Paisaje y Geomática de la Universidad de Birmingham, es el director principal del proyecto. "Este proyecto es único a nivel mundial y tiene como objetivo revelar los paisajes hasta ahora ocultos bajo Stonehenge. Las nuevas tecnologías han transformado la visión que teníamos de Stonehenge y han ofrecido nuevas hipótesis sobre cuál era el paisaje de su entorno y cuál el propósito final de sus constructores. Ahora estamos más cerca de averiguar qué estructuras guiaron a los arquitectos de Stonehenge".


"Stonehenge es el más emblemático de todos nuestros monumentos prehistóricos -asegura Vicent Gaffney- y ocupa uno de los paisajes arqueológicos más ricos y apreciados del mundo… Hasta ahora, gran parte de este paisaje seguía siendo terra ignota. Ahora sabemos que la zona alrededor de Stonehenge está llena de restos arqueológicos inéditos. La aplicación de estas nuevas tecnologías va a transformar el punto de vista que los arqueólogos teníamos para interpretar uno de los paisajes más inquietantes del planeta".


 Todas estas construcciones con orientaciones cósmicas insólitas, así como restos de objetos que nunca antes habían sido vistos por los arqueólogos, dormían hasta ahora su sueño eterno bajo el suelo de Stonehenge. La información está siendo clasificada, analizada e interpretada por el equipo de científicos que colaboran en el ambicioso proyecto. El resultado final será un mapa digital único que mostrará aspectos hasta ahora inéditos de Stonehenge y de su entorno.


El Cursus


Se conoce con este nombre al largo circuito que recorre el terreno colindante con Stonehenge y sobre cuyo trazado está localizado el monumento. "Hasta este momento, sólo se tenían vagas referencias de este Cursus -continúa Gaffney-. Ahora tenemos prácticamente localizado todo su perímetro. La prospección reveló también la existencia de dos hoyos adicionales en el interior del circuito y una enorme zanja circular, que en un principio nos hizo pensar que podía tratarse de un estadio romano para carreras de cuádrigas".


El Cursus se alinea en dirección Este-Oeste. Los hoyos se encuentran en cada uno de los extremos del circuito. Esta localización especial hizo pensar a los arqueólogos en una función cardinal, señalando el anochecer y el amanecer.


Se cree que la alineación de este circuito prehistórico está estrechamente relacionada con la orientación cósmica de Stonehenge. De cualquier forma, las prospecciones han demostrado que el hoy famoso monumento megalítico fue construido, al menos, entre tres y cinco siglos más tarde que el Cursus. Esta fisura en el tiempo resulta decisiva en la segunda parte del Neolítico, cuando por toda Europa se sucedían avances físicos, agrícolas y tecnológicos a un ritmo vertiginoso. "Por el momento -explica el profesor Gaffney-, creemos que esta separación en el tiempo indica que ambas construcciones no fueron concebidas o planeadas conjuntamente… Habrá que esperar a recoger datos más concluyentes".