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América Latina

Cuba seguirá siendo socialista, si bien demanda mayor inversión extranjera

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Por Carmen Chamorro García, directiva de ACPE y miembro de ADESyD


Ante un auditorio de casi 300 personas y la representación diplomática de más de 20 países, el Club Diálogos para la Democracia organizó un Desayuno Informativo en el que el Embajador de Cuba acreditado en la capital española, Eugenio Martínez Enríquez, destacó que la economía cubana, siendo un modelo socialista donde se combinan los dos tipos de propiedad, pública y la privada, presenta una dificultad que es la deuda externa, por lo que la dirección del Gobierno castrista busca una mayor credibilidad financiera.


Sin olvidar Venezuela, Martínez Enríquez anunció la evidencia de unas relaciones plenas entre ambas naciones, igual que una lealtad infinita a Maduro en el proceso democrático revolucionario bolivariano, “por lo que seguiremos sosteniendo las relaciones, cada vez más profundas”. Cuba considera que el Gobierno de Nicolás Maduro se enfrenta a una dura campaña de desestabilización, pero que saldrá adelante. Los intentos por no afianzar al país caribeño suponen una intromisión de gran calado y en toda regla, en los asuntos internos de Venezuela, dentro de una coyuntura regional cambiante.


También quiso iniciar su intervención aclarando que España es el tercer socio comercial de Cuba y que la gran presencia española en el área turística, que no en el área de la construcción (como Francia), constituye el componente dinámico de la relación bilateral.


Así las cosas, el panorama actual cubano de transformaciones en su nuevo modelo económico mantendrá los mecanismos de planificación socialista, siendo la inversión extrajera la fuente de ingresos para el desarrollo y modernización de Cuba. El Estado seguirá controlando los principales medios de producción, destacando el papel de la cooperativa y el trabajador por cuenta propia, en servicios y producción. “A los cubanos nos funciona el sistema socialista porque nos ha hecho libres. La estabilidad socio-económica será quien marque la velocidad del cambio, dado que existe un gran consenso ciudadano hacia el socialismo.”


La actualización del citado modelo, por tanto, se sustentará en la creación del ritmo del crecimiento sostenible en el tiempo; cambios en la balanza de pagos; fomento de la motivación por el trabajo; optimización de la distribución del ingreso y en la creación de las condiciones idóneas de infraestructura para el despegue económico con un crecimiento del 4% del PIB.


A juicio del Plenipotenciario del Gobierno cubano, existen cuatro problemas estructurales identificados y atenuados con la inversión extranjera. Una matriz de producción energética sobre la base de hidrocarburos, que obliga al Estado a subsidiar esta carencia de los consumidores con costes elevados (por lo visto, la mejor solución es la energía eólica con una futura inversión que supera los 4.000 millones de dólares); el segundo reto al que se enfrentan es la necesidad de elevar la productividad en la agricultura, dado que se detecta escaso terreno fértil. “El 67% de la tierra en Cuba es mala o regular y hay cerca de 960.000 hectáreas sin cultivar”; Cuba tiene una población envejecida con una esperanza de vida media de 79 años, por lo que se deben poner en marcha políticas para incrementar la natalidad”. Y en último lugar, la dualidad monetaria y cambiaria distorsiona la economía y favorece el mercado de importación frente al de exportación. El Embajador afirmó que Cuba es un país con un alto índice de desarrollo social que obliga al sistema económico a ser sostenible. Por eso, “el modelo necesita actualizarse para mantener una creación de riqueza que permita sostenerlo en el tiempo”. La velocidad de los cambios “vendrá determinada por la estabilidad social y política de Cuba”, concluyó.


Sobre la valoración que hacía respecto a la actual ronda de negociaciones en Bruselas, Eugenio Martínez Enríquez explicó que la UE decidió iniciar un proceso de negociación con Cuba sobre la base del ordenamiento interno de ambas regiones, por lo que el Gobierno de los Castro tiene esperanza de avanzar en el acuerdo responsable de 15 países, “dado que la Unión Europea se ha sentado a dialogar con mucho respeto al orden interno cubano y Derecho Internacional”, matizó el embajador.


Por su parte, Fernando Domínguez, Presidente de Tabacalera, compañía que participa al 50% en Corporación Habanos, que lidera el mercado mundial de puros premium, a excepción de Estados Unidos, habló del papel relevante de los habanos en todo el mundo, con una cuota de mercado, a excepción de Estados Unidos, del 70%. También destacó la oportunidad que se abrirá para este producto una vez que se restablezcan totalmente las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, mercado donde se consumen dos tercios de la producción mundial de puros.