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Ligas de futbol infantil: Un juego muy serio

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¿Cómo educar a los niños en principios como el respeto por el rival?


Por Mar Monton


Las goleadas escandalosas, aquellas que apuntan una diferencia excesiva en el resultado final de un partido de futbol infantil, están siendo cuestionadas estos días por la FA Youth Development Riview, la Asociación de Futbol de Inglaterra.


Resultados como un 1-14 que hizo las delicias del joven equipo londinense Roundwood Rangers frente a un desconcertado Daryl´s Dragon F.C hace apenas unas semanas, han reabierto el debate de si conviene limitar el resultado en un partido infantil cuando el marcador desvela un resultado extremadamente desproporcionado. “La humillación no debe tener cabida en unas categorías donde lo importante es que los chavales desarrollen habilidades básicas de movimiento, se diviertan y pasen tiempo con los amigos”, señala Wade Gilbert, profesor de la Universidad Estatal de California en Fresno. Gilbert es experto en deporte base en Estados Unidos, donde las mercy rules (reglas de clemencia) o slaughter rules (reglas contra carnicerías) están muy extendidas en la mayoría de deportes infantiles, incluso en las ligas de instituto y, en el caso del béisbol, hasta en la universidad.


La F.A se ha comprometido a promover en las categorías infantiles los principios de respeto por el rival, el trabajo en equipo y el esfuerzo para que cada jugador pueda desarrollar sus mejores facultades. Aun así no se han pronunciado a favor de limitar los resultados de los partidos o de parar el marcador cuando el resultado pueda ser humillante para uno de los equipos.


Las ligas infantiles españolas, cantera de pasiones del deporte rey, también debaten estos días si limitar las goleadas en los partidos es una forma de poner limites al potencial de los equipos o si, por el contrario, es una forma de educar no solo a los pequeños jugadores sino también a toda la comunidad deportiva y las familias. Nicolás Velasco, entrenador del Virgen de La Concha (Zamora, España) tuvo que aceptar un resultado devastador para su equipo: 1-21, frente al club deportivo Amor de Dios.


Nicolás, justifica que muchos de sus jugadores son menores de la edad que corresponde a esa categoría. En todo caso, asume con deportividad la derrota, como parece que también lo hicieron los chavales. Pero ¿qué han aprendido esos niños (ganadores y perdedores) después de semejante resultado? ¿Qué lección han recibido de unos padres que hacen chuflas durante todo el tiempo e increpan al árbitro por un fuera de juego cuando sus hijos van ganando por 11 goles? A veces este “ensañamiento” sigue una vez abandonan el campo de futbol en las redes sociales; facebook  y twitter van cargados de mensajes, unos divertidos pero otros más provocadores e incluso humillantes. “Si permitimos que algunos partidos se conviertan en una constante agresión al rival sin priorizar y divulgar la idea de que estamos ante un momento deportivo en el que los chavales tienen la oportunidad de disfrutar jugando, provocaremos que algunos abandonen el deporte cansados por la falta de respeto.” comenta José Ángel Peláez, presidente de Federación de Fútbol de Cantabria.


El baloncesto, en España,  acepta cierta regulación en sus marcadores. La mayoría de las ligas autonómicas y de los campeonatos estatales de baloncesto establecen hasta infantil (13 años) que el acta se cerrará cuando un equipo gane por más de 50 puntos, es decir; se sigue jugando pero el marcador no se mueve. “A partir de cadete, esa regla se elimina, en parte porque las diferencias de físico y calidad disminuyen considerablemente”, explica un portavoz de la Federación Española de Baloncesto. En el fútbol, estas medidas son muy minoritarias y consisten en no registrar en la clasificación goleadas de más de 10 goles (así lo hacen, por ejemplo, en Asturias y en la Comunidad Valenciana). Pero la gran mayoría de federaciones, aunque se lo hayan planteado en algún momento, no tienen nada parecido. La catalana, de hecho, tuvo en vigor esa norma, pero la retiró a petición de los clubes.


“Los goles marcan los desempates al final de la liga y los niños quieren ser pichichi”-, explica por teléfono una portavoz de la Federación de Castilla y León de Fútbol. “Además, añade, se trata de ligas federadas, que tienen más exigencia que otras más informales. Cualquier deportista debe tener hambre de competición, de ganar”, completa un portavoz de la federación castellano manchega. Si el deporte es sano y pedagógico, una plataforma de entrenamiento para la vida, el saber ganar y el saber perder deberían ser líneas tácitas por las que guiamos a nuestros pequeños deportistas a desarrollar su potencial.