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¿Estarías dispuesto a alimentarte con insectos?

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Una nueva alternativa para superar la inseguridad alimentaria


Redacción Express News


Los expertos consideran que los insectos son una alternativa nutricional importante para garantizar la alimentación del mundo, así se dio a conocer en un reciente informe del Banco Mundial.


En el mismo artículo se explica que la cría de insectos con propósitos alimentarios puede llegar a ser incluso necesaria, a la luz del crecimiento de la población mundial. “Con mil millones de personas que padecen de hambre crónica, y con la población mundial que, según cálculos, llegará a los 9 mil millones de personas hacia el 2050, se estima que la producción de alimentos deberá duplicarse”, alerta Andrea Spray, experta en nutrición del Banco Mundial.


Y agrega que “ya el suelo se hace escaso, los océanos sufren de la sobrepesca y el cambio climático pone estrés adicional sobre el sistema alimentario global. Criar insectos para consumo humano o animal es una posible alternativa para satisfacer la demanda global que está virtualmente inexplorada”.


Entre los alimentos que se consumen en países de América Latina se incluyen los chapulines, escamoles y los huevos de un cierto tipo de hormigas. Por su parte, los indígenas Maku de Brasil recolectan insectos durante la temporada de lluvias, cuando es más difícil cazar o pescar. En Quito, Ecuador, también se pueden encontrar escarabajos en el mercado de octubre a noviembre. En algunos departamentos de Colombia es habitual el consumo de hormigas tostadas, explica el informe.


Para la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) existen varias ventajas en el consumo de insectos: hay unas 1900 especies comestibles conocidas, contienen proteína y grasas “buenas”, su cría emite menos gases de efecto invernadero que la ganadería y pueden ser una fuente de ingresos para los más pobres del mundo.


Spray, la especialista, subraya que la investigación sobre el consumo de insectos está aún en sus inicios, y que falta evidencia para probar su relevancia en seguridad alimentaria, nutrición y el medio ambiente.


No obstante, el Banco Mundial está revisando el crecimiento de la población y la demanda de proteína, “no es inconmensurable imaginar una receptividad más amplia a fuentes de comida alternativas. O por lo menos, esfuerzos de incrementar la producción y el consumo de insectos en culturas que son receptivas a este tipo de alimentación”.


Cambiar la dieta no es fácil, porque se trata de un cambio de comportamiento individual, explica. Y aún hay mucho por hacer para recoger evidencias sobre el valor de los insectos como fuente de comida.


“Simplemente documentar la manera en que se cría a los insectos, cómo se procesan y comen en diferentes culturas de América Latina y el Caribe, y evaluar su impacto en nutrición y seguridad alimentaria ya sería una gran contribución”, explica Spray.


Añade que a partir de ahí, el siguiente paso sería identificar oportunidades para desarrollar y promover la cadena de valor en la que los insectos sean accesibles a gran escala, como ocurre ahora con otros tipos de alimentos.


*Fuente Banco Mundial