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Así se hace un pocho

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Por Elena Barrio


elenabarrioestarreado@gmail.com


Calamaco, pampa, patria, sarape, ruana, huañuy o cushma. Así es como los habitantes de América Latina llaman al famoso poncho, una pieza artesanal que sirve de abrigo. Se ha discutido mucho acerca del país de origen, pero los más estudiosos señalan Perú como el nacimiento del mismo. Sin embargo, otros países como Bolivia, Chile, Colombia, Venezuela y sobre todo Argentina también lo consideran símbolo de su cultura.


El poncho es una pieza rectangular con una abertura en el centro suficientemente grande como para introducir la cabeza. La prenda es llevada dejando caer la tela a ambos lados del cuerpo.


A pesar de que en la actualidad el poncho puede ser fabricado por máquinas, es tradición tejerlo a mano en Sudamérica. El material más comúnmente usado es la lana, aunque también puede estar hecho de algodón, lino, alpaca, vicuña o del pelo de la llama.


Para crear el poncho, los hilarantes necesitan de un telar en el que organizan de forma metódica los diferentes hilos de colores con los que conforman la urdimbre. En ella, los hilos están colocados de forma paralela y se van cruzando unos con otros, alternándolos y trenzándolos progresivamente.


Las figuras y el diseño de la prenda dependen del gusto del tejedor y de su comunidad. Por ejemplo, los argentinos y mexicanos lo prefieren con colores vivos siendo el rojo el predominante a diferencia de los colombianos que utilizan colores más apagados.


Para terminar, los extremos finales pueden ser rematados por flecos de dos o tres dedos de largo, ya sean procedentes de la misma tela o añadidos a la artesanía.


Rescatado de la antigüedad, los diseñadores lo han puesto de moda y es llevado por famosas como Sarah Jessica Parker, Rosie Huntigton Witheley o Suki Watherhouse.