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Reino Unido

Así se repartió la torta electoral

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Tories ganan ampliamente en UK y SNP en Escocia


Por Isaac Bigio


 Lo que debes saber hoy sobre las elecciones generales



  • El primer ministro británico David Cameron y la ministra primera de Escocia Nicola Sturgeon triunfaron con un gran margen en las elecciones del 7 de mayo.

  • Contra todos los pronósticos los conservadores sacaron solos mayoría parlamentaria absoluta y una diferencia de casi 100 bancas al laborismo.

  • Ahora Cameron podrá hacer un gobierno solo de su partido sin necesidad de Nick Clegg y de los demo-liberales quienes han perdido un 85% de sus 57 parlamentarios.

  • El Partido Nacional Escocés ganó en Escocia con el 50% de los votos y copando 95% de las bancas que tiene dicho país en Westminster.

  • El SNP se masificó en Escocia apelando al voto anti-tory y los tories ganaron en Inglaterra apelando al voto anti-separatista escocés.

  • El Reino Unido puede estar entrando a una serie crisis, pues Escocia va a poder demandar pronto un nuevo referendo separatista, mientras que Cameron insistirá en uno sobre la permanencia o no en la Unión Europea para dentro de 18 meses.

  • La polarización entre Cameron y Sturgeon, algo que ambos quisieron, terminó eliminando a los demás tres grandes partidos británicos. Los líderes del laborismo, liberalismo y UKIP renunciaron a sus cargos.

  • Los resultados finales serían: Conservadores 331 parlamentarios (51% del parlamento), laboristas 232, SNP 56, liberalismo 8, DUP 8, Sinn Fein 4, Partido de Gales 3, laboristas de Irlanda del Norte (SDLP) 3, Unionistas del Ulster (pro-conservadores de Irlanda del Norte) 2 y una banca, respectivamente, para el UKIP< los verdes y una unionistas irlandesa independiente.


Extremos se potenciaron mutuamente


Al norte de la frontera el Partido Nacional Escocés (SNP) obtuvo 56 de 59 de los parlamentarios por Escocia.


En Inglaterra, donde están más del 80% de los ciudadanos del Reino Unido y también de asientos parlamentarios, los conservadores obtuvieron un 41% de los votos y un 60% de sus 533 curules.


El SNP y los tories son partidos antagónicos que se ayudaron mutuamente para surgir y aplastar a las fuerzas que estaban al medio de ambos.


La principal propaganda del SNP era que Escocia siempre vota contra los conservadores y al final acaba siendo gobernada por ellos, que se debía hacer una coalición ‘progresista’ para echar a Cameron del poder, que había que revertir las medidas de austeridad de este gobierno, que se debía eliminar los submarinos nucleares estacionados en aguas escocesas y que se debía dar más autonomía a Escocia.


Cameron, por su parte, respondió al ascenso del SNP diciendo que solo él podía evitar que el SNP acabase dictando lo que se debe hacer al nuevo primer ministro. La carátula del día de las elecciones del Daily Mail llamaba a votar por Cameron para evitar que un promotor de la guerra de clases gobierne con el SNP.  Azuzando el temor al cuco del separatismo escocés y demandando que ahora solo parlamentarios de Inglaterra voten por asuntos de Inglaterra, los tories se potenciaron.


El SNP se masificó encarnando la mayor hostilidad posible a los tories y los tories se aprovecharon de ello para ser reelectos reclamando ser los únicos que podían parar el peligro del independentismo escocés.


Milliband atrapado


El laborismo quedó en medio de ese fuego cruzado.


Muchos críticos acusan a Ed Milliband, quien tuvo que dimitir a su puesto de líder laborista, acusándolo de haber sido muy izquierdista y distante del ‘Nuevo Laborismo’ de Blair y Brown pero, precisamente lo que ha sido el talón de Aquiles de los ‘rojos’ es el no haber estado tan a la izquierda como el SNP, el cual les quitó 40 curules en Escocia desbancando a toda la cúpula del laborismo escocés, incluyendo al ministro en la sombra de relaciones exteriores.


El laborismo al perder Escocia no solo que se quedó sin su bastión sino que dio paso a que los conservadores le retrucasen que Milliband solo podría ser un gobierno débil que dependiese del chantaje del SNP.


El número dos del laborismo, Ed Balls, ministro de finanzas en la oposición, perdió su escaño por unos 400 votos, mostrando cuán efectiva fue la propaganda conservadora acerca del mal desempeño que tuvo el laborismo en la economía que a ellos le dejaron con cero libras en el depósito.


Ahora ese partido entrará en una crisis y en una pugna entre quienes dirán que se debe recuperar el centro (aun a costa de seguir perdiendo en Escocia) y de quienes quieren que el partido se vaya a la izquierda para evitar que el SNP, el Partido de Gales y los verdes le sigan quitando puntos.


Milliband, por su parte, no quiso radicalizarse y, más bien, fue tratando de conciliar con muchas posturas conservadoras como la de aceptar ciertas medidas de ajuste, mantener matrículas universitarias altas (aunque solo reduciéndolas en un tercio), persistir con los submarinos atómicos y ser muy duro con los inmigrantes.


Liberalismo anulado


El peor castigado de estas elecciones fueron los demo-liberales. Habíamos pronosticado que este partido iba a perder la mayoría de sus 57 curules pero nunca nadie previó que iban a perder hasta casi 5/6 de éstos.


El viceprimer ministro Nick Clegg pudo conservar su escaño, pero solo a costa de que a último momento los votantes conservadores le apoyaron para evitar que su gran aliado sea desbancado por el laborismo.  No obstante, figuras claves del demo-liberalismo como Vincent Cable y Simon Hughes, quienes fueran ministros de negocios y de justicia en este gobierno, respectivamente, perdieron los asientos que durante mucho tiempo ocuparon representando distritos capitalinos.


Clegg, que hace 5 años llegó a empatar en las encuestas en el primer lugar y condujo a su partido a tener el 23% de los votos en las pasadas elecciones del 2010, ahora se ha convertido en el líder que ha conducido a la peor derrota en la historia de su partido. Por primera vez en su historia el liberalismo democrático cae de 57 a 8 parlamentarios y del 23% al 7.8% de los votos.


Al haber sido parte de un gobierno conservador que les hizo romper con sus promesas de dar matrículas universitarias gratuitas y de ofrecer una amnistía a los inmigrantes indocumentados, este partido se desacreditó. Ya ha dejado de ser la tercera fuerza a nivel nacional. En término de porcentaje electoral ha quedado detrás del UKIP y en cuestión de parlamentarios muy abajo del SNP.


El conservadurismo usó al liberalismo como un limón para aderezar su ensalada. Una vez que se valió de éste para formar su gobierno y les exprimió les tiró como cáscara  sin jugo, incluso siendo el responsable de quitarle la mayoría de las casi 50 bancas que perdieron.


UKIP: otro perdedor


El Partido pro- Independencia del Reino Unido (UKIP) había sido la gran sorpresa de las elecciones euro-parlamentarias de mayo pasado (que ganó en Inglaterra con casi un 30%) y de varias elecciones parlamentarias locales siguientes.


No obstante, esta vez el UKIP no pudo mantener tal porcentaje. A nivel general superó el 12.5% y en Inglaterra sobrepasó el 14%, pero solo pudo conseguir un parlamentario, con lo cual no podrán tener mayor peso en Westminster.


Nigel Farage perdió por seis puntos en su postulación a parlamentario por Thanet Sur y por ende debería renunciar a su condición de líder del UKIP, partido que, además, perdió a uno de los dos parlamentarios conservadores que en el 2014 se pasaron a sus filas.


Verdes avanzaron  


El partido de la izquierda ecologista superó el 4% de los votos en Inglaterra, cuadriplicando su anterior porcentaje del 2010.


En Gales y Escocia sus porcentajes fueron menores, pero ellos son parte del mismo partido europeo que el SNP que pasó de 6 a 56 bancas (multiplicando más de 9 veces su bancada) y del Partido de Gales que conservó sus 3 parlamentarios.


Caroline Lucas fue reelecta en Brighton Pavillion con una mayor diferencia en su favor.


Golpes a la izquierda


A nivel de la izquierda socialista el disidente laborista George Galloway perdió su curul por Bradford Oeste y ahora buscará competir por la alcaldía londinense el siguiente mayo, donde seguramente sacará un porcentaje significativo.


La Coalición Socialista y Sindical contra los cortes (TUSC) quedó en Inglaterra como la sexta fuerza pero solo con el 0.1% de los votos.


Irlanda del Norte


Esta provincia es la única en la cual no compiten los grandes partidos británicos. Allí se produjeron leves cambios. El Partido Unionista del Ulster (UUP), que en el 2010 corrió junto a los conservadores y no consiguió ninguno de los 18 asientos que Irlanda del Norte tiene en el parlamento británico, ahora obtuvo dos bancas, una a expensas del único aliado local del liberalismo y otra del Sinn Fein, el partido republicano antibritánico que nunca acepta entrar a Westminster.


El resto se mantuvo igual allí: 8 para el DUP (derecha unionista), 4 para Sinn Fein, 3 para los socios del laborismo (SDLP) y una para una disidente que se salió del UUP cuando su partido se coaligó con los tories.


Cameron allí tiene 2 votos seguros y posiblemente 9 más, 11 parlamentarios que podrían refrendarle en muchas leyes.


Sistema no democrático


En Reino Unido ni la jefatura de Estado ni la Cámara Alta son electos y los 650 parlamentarios no son escogidos de manera proporcional, por lo que gana siempre el que gana en la mayoría de los 650 distritos electorales.


Con este sistema el UKIP, pese a tener 4 millones de votos tiene un solo parlamentario. En cambio el SNP tiene un parlamentario por cada 35,000 personas.


Los verdes son otros castigados pues tienen un parlamentario pese a haber bordeado 1, 150,000 votos a nivel nacional.


Los conservadores van a poder hacer un gobierno con más del 50% del parlamento pese a que solo tienen alrededor del 37% de los votos a nivel nacional.



Fallaron todas las encuestas



Las elecciones generales británicas han terminado siendo una gran sorpresa. Todas las encuestas no dieron en el clavo, incluyendo una hecha el mismo día de los comicios para el SUN, el principal diario pro-Cameron, las cuales pronosticaban un empate entre conservadores y laboristas.


En cambio, muchas de éstas acertaron para el caso de Escocia.


Incluso, la encuesta a boca de urna que se hizo para los canales de la BBC, Sky e ITV también no llegó a vislumbrar que Cameron iba a obtener mayoría absoluta dando más curules a laboristas, verdes y ukipistas.



¿Por qué Cameron tuvo tan buen e inesperado desempeño?


La clave fue en que apareció como el único que podía evitar que haya lo que él llamó una ‘coalición del caos’ laborista-SNP que pusiese en riesgo la recuperación de la economía que él había liderado y que pudiese neutralizar al UKIP quitándole votos apareciendo como el único que podía realmente frenar la inmigración y garantizar un referendo sobre Europa.


Si bien se confirmaron nuestros iniciales pronósticos que el SNP arrasaría Escocia y que el bloque entre los nacionalistas de izquierda escoceses y galeses y los verdes bordearían las 60 bancas, no pudimos prever, al igual que el 100% de la prensa, que en la recta final Cameron pudiese calar sobre los indecisos ofreciéndose como la única salida para mantener al actual crecimiento económico y evitar que el separatismo escocés influya sobre un posible gobierno laborista.



¿Qué puede pasar?


Para gobernar solos en Reino Unido se requiere tener la mayoría absoluta de las 650 bancas. Mas, como el Sinn Fein nunca ocupa sus curules, esta vez se requiere tener el 50% más uno de los 646 parlamentarios que estarán en Westminster.


Los conservadores ya han superado esa cifra, pero solo por un manojo de parlamentarios, y podrán contar con los votos de unos 11 unionistas nor-irlandeses, 1 ex camarada suyo del UKIP y 8 de los liberales quienes aún no han dejado de ser sus socios.


Cameron esta vez hará un gobierno solo de su partido, por lo que podrá aplicar su programa sin tener que hacer pactos con los liberales.


Ahora los duros de su partido le exigirán que haga más recortes a los beneficios (se habla de que llegarían a los £10 mil millones) y a los derechos de los inmigrantes, mientras que él quiere moverse hacia el centro demandando hacer un gobierno de unidad nacional y buscando maniobrar para que el SNP no vaya hacia pedir otro referendo.


Con ese mandato Cameron va a poder chantajear a la Unión Europea para que acepte sus demandas a fin que se permita a Reino Unido una mayor independencia con su modelo neo-liberal bajo el riesgo que en el 2017 él llame a un referendo en el cual él pudiese lograr un sí, si es que no se aceptan sus demandas.


Mientras tanto, el SNP va a exigir que se cumplan las promesas de mayor autonomía, de lo contrario podrían ir a las elecciones escocesas de mayo entrante con un manifiesto que pida un nuevo referendo para separarse de Inglaterra.


(*) Esta nota fue escrita cuando solo faltaba contar los votos de St Ives, en la punta oeste del sur de Inglaterra, un distrito que el liberal Andrew Jones detenta desde 1997 pero que es muy probable que pierda ante los conservadores esta vez, debido al poco margen con el que les ganó en el 2010.