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Reino Unido

Tras elecciones, comunidad inmigrante continúa a la expectativa

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¿Se endurecerán las condiciones tras el triunfo electoral de Cameron?


El reelecto Primer Ministro, David Cameron, podría endurecer las condiciones para los inmigrantes a partir del próximo 27 de mayo cuando salga a la luz su programa legislativo. Algunos de los cambios más drásticos que se predicen indican que, los inmigrantes que no encuentren trabajo en un plazo de seis meses, deberán abandonar el país. Cameron de 48 años ha sido, desde su primera elección en el 2010, el Primer Ministro más joven en 200 años, tras su continuidad en el poder queda la incertidumbre sobre las decisiones que podrá tomar en materia de inmigración.


"The Tories are back!"


Por Ivan Guevara


La jornada electoral del pasado 7 de Mayo en el Reino Unido, ha sido sin duda una de las elecciones generales más emocionantes de que se tenga memoria desde la postguerra. Lo emocionante ha sido no solo la incertidumbre e inconsistencia en materia de encuestas y pronósticos, sino sobre todo la incertidumbre política y financiera de lo que estaba en juego. De una parte estaban las políticas del gobierno liderado por el Primer Ministro David Cameron en coalición con el Liberal Demócrata Nick Clegg, que promulgaron por una política de continuidad de estabilidad política y económica. De otra parte estaba Ed Millband liderando el partido de oposición Laborista con un manifiesto cargado de impuestos para la clase dirigente y empresarial, y con un paquete de políticas favorables para la clase trabajadora del país. Sin embargo, en esta oportunidad a la contienda se unieron otras candidaturas provenientes de partidos tradicionalmente minoritarios pero con una sorpresiva aceptación y carisma. El primero es el partido del Reino Unido Idependiente (UKIP) de Nigel Farage que con sus propuestas para sacar a la Gran Bretaña de la Unión Europea y políticas restrictivas de la inmigración, caló en muchos sectores de la población donde hay el sentimiento de que el Reino Unido ha entregado su soberanía a los Europeos y ha abierto indiscriminadamente su puertas generando presiones económicas y sociales en la salud y servicios públicos. El otro grupo político que se unió a este debate es el Partido Nacionalista Escocés (SNP) liderado por la carismática Nicola Sturgen, el cual luego de ser derrotada en el referéndum del año pasado por la separación Escocesa, se presenta ahora como un frente unido escocés con la pretensión de quitarle los puestos que tradicionalmente han obtenido laboristas, liberales y conservadores en el parlamento, bajo una bandera anti-establecimiento y en pro de la voz escocesa en la casa del Parlamento en Londres. Y para complementar el colorido de estas elecciones, no podían faltar el partido verde y el partido independiente Galés, ambos minoritarios.


En este estado de cosas y luego de varios coloridos debates televisivos, lo único claro era que en estas elecciones se jugaba no solo la estabilidad política y económica del país (en medio de una Europa en grave crisis), la membresía del Reino Unido en la Unión Europea, la política de seguridad internacional (frente a las constantes amenazas del estado Islámico y la incertidumbre que genera Rusia con Putin). Lo otro que ponderaban los analistas de encuestadores de opinión era que ninguno de los partidos (tanto conservadores y laboristas como los minoritarios) tendrían la posibilidad de alcanzar la mayoría necesaria en el Parlamento para poder conformar un gobierno. De manera que todo se decidiría por posibles coaliciones de los partidos con mayor opción de obtener el mayor número de puestos (conservadores y laboristas) pero en coalición con alguno o algunos de los minoritarios.


Lo cierto es que hasta la noche anterior a las elecciones todos los expertos y analistas ponderaban que resultaría casi imposible que alguien lograra el día 7 de Mayo una mayoría suficiente para conformar un gobierno que garantizara políticas estables de continuidad, y el riego inminente de una parlamento bloqueado ("hang parliament") sin mayoría para hacer gobierno podría lanzar al país a un incertidumbre institucional sin precedentes. Como se sabe, El Reino Unido no tiene Constitución escrita, y sus reglas se basan en los precedentes y la tradición histórica. Pocas horas antes de cerrarse las urnas no se sabía con ningún grado de certeza si la Reina tendría un gobierno a nombre el cual dirigirse al Parlamento en el corto plazo.


Pues bien, como nunca antes en la historia de encuestas, sondeos de opinión, y más bien totalmente en contravía de lo que todos esperaban, el partido conservador liderado por el joven Primer Ministro David Cameron, no solo fuel el partido con más alta votación sino que en un resultado sin precedentes, consiguió una holgada mayoría de puestos en el Parlamento, de manera que no solo derrotó a todos sus adversarios de un solo golpe, sino que tendrá plena libertad y autonomía de conformar un gobierno sin necesidad de acudir en coalición con ninguno de los minoritarios. Nadie se imaginaba este resultado. Cameron de 48 años ha sido desde su primera elección en el 2010 el Primer Ministro más joven en 200 años y quien en su momento diera por terminados los trece años de gobierno laborista liderados por Tony Blair.


La otra gran sorpresa la dieron los nacionalistas escoceces (SNP) que pasaron de tener no más de 5 miembros en el Parlamento, a conquistar 56 de los 59 escaños que normalmente ocupan los parlamentarios de origen escocés, propinándole un durísimo golpe a los laboristas y a los liberales demócratas.


Como era de esperarse, los derrotados no solo ya admitieron su derrota, sino que en actos de verdadera gallardía política, cada uno a su manera asumió responsabilidad personal plena por su derrota y por tanto renunciaron al liderazgo de su partido. Así lo hizo Clegg con los Liberales, Millband con los Laboristas y Ferrage con el UKIP. Los grandes perdedores, obviamente Ed Milliband y todo el grupo laborista que aunque retienen un buen número de puestos en el Parlamento y se mantienen como segunda fuerza política, sus principales figuras perdieron su curul parlamentaria. La derrota de los Liberales con Nick Clegg ha sido dolorosa pues no solo perdieron 47 puestos en el Parlamento sino que fueron desplazados como tercera fuerza política del país, por los escoceses y el SNP.


Vuelven entonces los conservadores ("Tories") con un gran respaldo electoral (adquirieron más de 326 puestos en el Parlamento). Sin embargo ya se especula con insistencia sobre el papel que jugarán los Escoceses en el Parlamento con su grupo de 56 parlamentarios que según ellos harán oír "la voz de escocia" en el palacio de Westminster.


Pero lo cierto es que el mandato de David Cameron es claro, entra con una victoria fuerte e indiscutible luego de haber literalmente humillado en las urnas a todos sus opositores, y ya tuvo la oportunidad de hacer la visita oficial al Palacio de Buckingham para recibir formalmente el encargo de su majestad Isabel II, de formar gobierno. "The Tories are back!” fue seguramente el saludo del Cameron al llegar a su audiencia oficial con la Reina.


*Dr Ivan Guevara (Ph.D.)


Cambridge University