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Expulsan a los inmigrantes en Melilla a golpe de gas pimienta

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Por: Alba Formoso Getino


Frenar la inmigración en la valla de Melilla sigue siendo un quebradero de cabeza para el Gobierno español. Y, una vez más, los métodos utilizados por la Guardia Civil para “disuadir” a los inmigrantes que trataban de entrar a España han quedado en entredicho. El último intento mediático se producía el pasado jueves, cerca de un grupo de 600 inmigrantes de origen subsahariano se disponían a saltar la valla, alrededor de 140 lo lograron, y otros 150 que llegaron a esa frontera casi imaginaria fueron devueltos a Marruecos.


Durante seis horas la línea fronteriza de Melilla se convirtió en el escenario del duelo entre los agentes y las decenas de inmigrantes encaramados a la valla, luchando, unos por entrar, y otros, tal y como aseguran los altos cargos de la Policía, por hacer cumplir la ley de fronteras. En esta ocasión, la Guardia Civil utilizó aerosoles gas pimienta y un extintor contra algunas de las personas que permanecían en la reja que separa la ciudad autónoma de Marruecos.


Tras el enfrentamiento, han llegado las declaraciones de los diferentes responsables políticos para defender la actuación de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. El delegado del Gobierno en Melilla, Abdelmalik El Barkani, se justificaba en que “la agresividad” de los inmigrantes, asegurando que son “capaces de utilizar cualquier elemento para cumplir su objetivo”. Según El Barkani los inmigrantes se enfrentaron de manera abierta a la Guardia Civil asegurando que incluso algunos de ellos prendieron fuego a sus propias ropas para lanzarlo contra los antidisturbios. Respecto a las imágenes en las que aparece un miembro de la Guardia Civil rociando con un extintor a uno de los encaramados durante las tensiones, el delegado del Gobierno ha sido firme, “el extintor se utilizó para apagar la llama de un mechero”. El Barkani ha asegurado que los cuerpos destinados en Melilla tienen todo su apoyo para usar este tipo de elementos, resaltando, además que, “es un material reglamentario que cualquier cuerpo de seguridad debe utilizar con la proporcionalidad que merece. Los agentes tienen nuestro apoyo y se continuará usando". Incluso en su rueda de prensa hubo tiempo para la ironía sobre el guardia civil que vació un extintor sobre uno los hombres en la valla, diciendo que, quizá, “tenía que haber soplado”.


Los responsables políticos de Melilla repiten hasta la saciedad que no quieren “criminalizar” a los inmigrantes, mientras queda en el aire sí se llevan a cabo y cómo las devoluciones inmediatas, conocidas como ‘devoluciones en caliente’. Aunque los inmigrantes no logren sortear al cien por cien la alambrada, la zona física ya es territorio español. La legislación vigente sobre Extranjería obliga a iniciar un proceso administrativo antes de efectuar la deportación.


Una valla de seis metros de altura que es un arma de doble filo para la legalidad y la ética entre Guardia Civil e inmigrantes. Por el momento, la reinstalación de las cuchillas en la propia valla, las pelotas de goma lanzadas “para delimitar” la línea fronteriza en el mar, el gas pimienta, extintores… y al otro lado, tal y como ha mostrado la Guardia Civil los objetos incautados, al menos en esta ocasión, son palos, cuerdas, garfios, piedras y mecheros