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Turismo

Egipto un desierto rico en cultura e historia

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Por: Lina María Díaz Coronel @linamariadc


Cuando pisé el Aeropuerto Internacional de El Cairo sentí que estaba en otro mundo. Viajar a Egipto y vivir la cultura árabe es un regalo que jamás podré olvidar. He sido por siempre amante de las culturas que envuelven magia en su forma de expresarse. Limitar con dos continentes, África y Asia, el idioma, bailes típicos, música, gastronomía y religión es la riqueza que me permite decir que este país es extraordinario.


Llegué en la madrugada, un joven moreno de cejas tupidas y vestido con camisa y pantalones beige se dirigió a mí.


- ahlan wa sahlan (Bienvenida). Culminó su saludo con una gran sonrisa.


Con mi mano derecha le dije hola y agradecí su compañía. Enseguida nos dirigimos al hotel donde me hospedaría. Muchas luces iluminaban las calles llenas de tráfico. Recuerdo que el guía me dijo con acento muy árabe ¡En Cairo nadie duerme! Mucha gente despierta afuera de sus casas me confirmaba que también era una ciudad nocturna.


Ese mismo día en la mañana mi primer destino fue ir a Las Pirámides de Egipto, esa es la huella más explícita de la Antigüedad. Era un día soleado de mucho calor, con botella de agua en mano llegué al lugar donde conocí las tres pirámides de Guiza, la esfinge y las tumbas de los faraones Keops, Kefrén y Micerino. Me sentí muy emocionada y sólo tuve ojos para apreciar una de las siete Maravillas del mundo antiguo y aunque sé que muchos pueden pensar que es un desierto lleno de piedras y que no tiene nada de interesante, para mí esa tierra amarillenta está llena de la más exquisita historia que vale la pena explorar.


Mezquita Al-Azhar Mezquita Al-Azhar


Caminar por las calles de El Cairo y detallar cada expresión y forma de vestir de sus habitantes me invitaba a observar más sobre la cultura árabe y los lineamientos de la religión Musulmana. Estaba fascinada con cada rincón, las calles llenas de vendedores, la bulla de la gente y el sin fin de colores de la ciudad que embellecía mi visita.


 Todavía recuerdo aquella señora con un velo negro que tapaba su cabeza, estaba sentada vendiendo artesanías. Ella se dirigió a mí en su idioma nativo, no sé qué me dijo, a lo que le contesté en inglés.


-I do not understand you, ella me respondió inmediatamente.


-You seem like a Egyptian, le sonreí y le contesté.


-I am from Colombia. Con leve expresión en su rostro me dijo.


-¡Shakira! Y me regaló una pulserita.


Fue mi primera comunicación con un nativo. Luego vinieron los piropos desenfrenados de los hombres, uno de ellos me ofreció matrimonio, aseguró poder darme dos camellos solamente porque era muy chiquita, refiriéndose a mi baja estatura. Al parecer, ni el idioma ni la religión eran barreras para comunicarse.


Al caer la tarde me subí en una embarcación por el rio Nilo, el más largo de África y sin dudas un plan que hay realizar. Dentro del barco había una fiesta, turistas de todo el mundo quienes cantaban y bailan junto a una bailarina de danza árabe que amenizaba el momento.


Al día siguiente madrugué, había escuchado hablar muchas veces sobre el Monte Sinaí, montaña que tiene una altura de 2.285 metros. Mi objetivo se centralizó en subir y ver desde la cima el amanecer. Caminé aproximadamente 2 horas para llegar, estaba demasiado cansada, pero no podía desistir de mi travesía. Durante el camino muchos nativos me ofrecieron montarme en camello por 20 dólares y así descansar mis pies, pero yo no accedí. Los camellos olían espantoso, ahora me arrepiento de haberme negado a vivir esa experiencia, porque aún no puedo decir que monté camello. Al final tuve que escalar y gatear para llegar a la cumbre. El resultado los rayos del sol sobre mi cara y tapando un poco los ojos con mis manos pude alcanzar a ver uno de los mejores amaneceres de mi vida, con la brisa y el cielo de testigo.


Finalmente, no podía abandonar el país sin mojar mis pies en el Mar Rojo, en Santa Catalina terminé mi sueño. Solo tengo que decir shokran Egipto con una certeza, prometo volver.


Sitios para visitar en El Cairo



  • Pirámides de Giza y la Esfinge.

  • El Museo Egipcio, en Midan Tahrir. Donde se destaca la Galería de Tutankamón y la Sala de Momias

  • La Ciudadela, en el Cairo Islámico.

  • El Nilómetro o Nile-meter

  • Mezquita Al-Azhar

  • Mezquira Ibn Tulun

  •  Museo Coptic