3 °C
Perfiles

Juan Pimienta, “integrarse y no aislarse”

|

Por: Pilar Pastor



 


“Está el policía y está el ser humano. Ante todo somos seres humanos” 


 


Juan Pimienta Usuga, es un colombiano asentado en Londres desde hace más de 20 años. Amante de su trabajo y de su familia, nos cuenta en esta entrevista sus ambiciones, sueños y logros. Su labor como policía y escritor ha llegado a diferentes partes del mundo, donde ha tenido la oportunidad de demostrar sus cualidades tanto personales, como profesionales. Un ejemplo a seguir de la lucha por la superación, a través del esfuerzo y persistencia.


 


Orgulloso de identificarse con la etnia ibero latinoamericana y la religión católica, Juan Pimienta persigue la integración y adaptación en una ciudad tan cosmopolita y multicultural como es Londres; con el objetivo de conseguir que la sociedad sea cada vez mejor. Su experiencia laboral y su afán por recorrer el mundo, han dado fruto a numerosas obras literarias. La última de ellas, a día de hoy todavía en proceso, es un cómic donde el protagonista es un títere llamado PC Bob, un policía que trabaja en ese Londres (Londinium) tan diverso, en cuanto a cultura se refiere. En la vida real, Juan Pimienta, de la mano de PC Bob, ha creado una campaña antybulling bajo el lema “Stop it, I don’t like it”, cuyo objetivo es reducir los abusos de bullyng en colegios de educación primaria.


 


¿Quién es Juan Pimienta?


Yo soy realmente como cualquier persona, un emigrante que vino a Londres gracias a mi mamá. Me definiría como esa necesidad de identificarse como una minoría étnica y me identifico con los ibero- latinoamericanos. Creo que es importante que nos identifiquemos con una etnicidad porque todas las personas que están aquí en esta ciudad están orgullosas de identificarse como cada raza. Y es que, al fin y al cabo, todos somos seres humanos.


 


¿De dónde eres?


Nací en el norte de Colombia, en la ciudad de Medellín, y allí estuve hasta los 18 años que viajé a Europa.


 


¿Qué estudiaste y dónde?


Cuando llegué a este país llegué con bachillerato y un año de universidad en una de las universidades de Medellín, Ingeniería y Sistemas. Pero te das cuenta de que tienes que volver a aprender. Estudié inglés durante casi tres años y luego estudié dos años en Hammersmith and West London College. Eso me ayudó a ingresar a la University College London donde estudié Literatura Iberoamericana.


 


¿Por qué Londres?


Mi mamá fue el principal motor. Ella vio que era el lugar adecuado para traer a sus hijos y que saliesen adelante. Si ella hizo esto creo que era porque sabía que el estar aquí podría traernos buenos beneficios y augurios para nosotros y nuestra siguiente generación. Fue muy duro, nosotros éramos niños. Mi madre, muy fuerte, salió y no miró hacia atrás. He visto muchas madres en muchos países que dejan sus hijos atrás, su familia, su cultura... y algo que mi madre me dijo una vez fue que nunca deje a mis hijos atrás, así como ella hizo.


 


¿Cómo afrontaste el cambio de idioma y cultura?


Toma mucho tiempo aprender un idioma. El idioma dialéctico lo aprendí en un par de años y el idioma más profesional me tomó 5 años. Aquél con el que uno puede dedicarse a ayudar a una comunidad o tomar un trabajo te puede tomar como 10 años o más. Tienes que entender el humor de donde quieres ser aceptado y hacer que esa cultura también sea tuya. Mi hija Isabela, que ahora tiene 11 años, tiene el pelo así crespo, y me acuerdo que cuando ella tenía 6 añitos lloraba porque no tenía el pelo liso rubio como las demás niñas de su escuela. Entonces, si un niño a esa edad siente esas cosas es importante que uno le ayude y le enseñe a identificarse y a demostrarle que es una persona única. También hay que enseñarles que nuestra cultura también es buena. Lo más importante es integrarse y no aislarse.


 


¿Cuántos años llevas en esta profesión? ¿Qué es lo que te empujó a ser policía?


Hice mi bachillerato en un colegio militar y creo que eso fue una motivación a la hora de ingresar en la policía. Había algo en la educación que recibí en esa academia militar, que me impulsó a querer ser policía. Llevo ya 14 años en la policía y, cuando ingresé, fui el primer colombiano. Fue difícil, pero lo logré. Decidí dar el paso de hacerme policía porque mi mamá sufrió un accidente cruzando un paso de cebra. Dos policías vinieron a casa, me dijeron del accidente y que los acompañase al hospital. En ese transcurso de llevarme de casa al hospital les pregunté que qué necesitaba para ser policía. Me dijeron que fuera a Scotland Yard que había una oficina de reclutamiento. Empecé en el 98 y en el 2001 ingresé a la organización.


 


Si no fueras policía, ¿A qué te hubiera gustado dedicarte?


Siempre quise ser escritor. He sido muchas cosas: camarero, agente de seguridad, he trabajado en los trenes, inspector... pero, tal vez, sería profesor. En esos tiempos, miré la posibilidad de ser profesor en la escuela secundaria. Es algo que me gusta mucho. Acercarme a la persona joven, ayudarle y enseñarle.


 


¿Cómo es un día en la vida de Juan Pimienta?


Muchas veces me levanto a las 3:30 para trabajar, porque vivo en otra ciudad y me desplazo desde ella a Londres. En el trabajo varían muchas cosas. Ahora trabajo en el departamento contra terrorismo. Recibir gente en los aeropuertos, preguntar, saber qué hacen... es muy difícil. Después de la muerte del brasileño Jean Charles de Menezes, me siento muy concienciado de la necesidad de que las cosas se hagan bien y de tratar de estar siempre con la mente abierta.


 


¿Es complicado ser policía en una ciudad tan cosmopolita como Londres?


Lo es, es muy difícil. Un emigrante que sea policía, hay gente que lo admira pero otros lo ven mal. Es importante tener policías de varias etnias. Cada vez se hace más difícil esta profesión, en el sentido de que cada vez hay más violencia, más pandillas, más crímenes... El crimen siempre está cambiando. Hay métodos diferentes de crímenes y tenemos que entenderlos. De ahí, que la mejor manera de combatir crímenes de otros grupos étnicos es dándole oportunidad a esas personas de esas minorías étnicas. La policía necesita el consentimiento de la comunidad para poder ejercer sus funciones. En otros países, es una policía de poder donde se rigen por lo que diga el estado y no la comunidad. De ahí que en muchos lugares la policía vaya armada. Aquí la mayoría de policías no tenemos armas y eso es increíble. Esa manera de comportarse de la comunidad sin armas es lo que mantiene que una sociedad como la inglesa sea un ejemplo de cómo un país funciona a nivel policial, judicial, económico... Además, es una de las pocas policías que abre las puertas a las personas extranjeras. Si tienes la nacionalidad, transcurridos 3 años, puedes ser policía. En otros países es muy diferente.


 


¿Cuál es tu principal satisfacción profesional?


Mi madre nos enseñó a ayudar a las personas. Me acuerdo de mi ceremonia donde me gradué como policía. Estaba muy orgullosa de mí y me dijo que ahora era mi momento de ayudar a los demás. No me di cuenta de ese mensaje hasta que me vi, años después, uniformado y haciendo mi trabajo. Desde entonces, me gusta mucho ayudar a la comunidad.


 


Siempre hay un policía bueno y otro malo ¿Con cuál de estos te identificas más?


Yo creo que no es el uniforme ni el título, sino la persona. Sus valores morales, su educación a través de su niñez con sus padres, las circunstancias que lo rodearon en ese crecimiento hasta el ser adulto. Yo creo que eso es lo que define a las buenas o malas personas y creo que ocurre en cualquier profesión (médicos, policías, ejército...). Está el policía y está el ser humano. Ante todo somos seres humanos. El dicho ese de que “soy bueno, pero no soy santo”, es algo que dice bastante. Por ejemplo, héroes como Spiderman, algo en lo que siempre hacen énfasis es que cuando una persona tiene un poder, tiene una responsabilidad. De ahí que lo desempeñe bien o mal, está en la persona. Cada persona tiene unos valores. Creo que cada uno de nosotros somos héroes.


 


Cuéntanos alguna anécdota como policía en Londres


(Ríe) Me parece muy graciosa y, a veces, no la digo por vergüenza. Estábamos patrullando de noche, como a las 2 de la mañana, y paramos a dos personas. Yo le pregunté “How are you?” Pero el joven me entendió “How old are you?” Y me decía “17”. Yo volvía a preguntarle “how are you?” Y él volvía a responderme “17”. Después de varios intentos me dijo “Ok, I am 15”. De la insistencia mía resultó que, al final, me dijo la verdad sin yo saberlo. Quizás él pensó que yo no le creía. Fue interesante. Es una anécdota que me parece curiosa porque también habla del lenguaje, de la cultura de uno de saludar y el no entender a otra persona.


 


¿Tienes pensado volver a Medellín en un futuro?


No lo sé. Tengo familia allá. A mí me gusta mi país, lo recuerdo cuando escucho música. La última vez que estuve fue con mi familia en 2010. Me fascina mi país, mi tierra, porque soy de allí. Tengo muchas historias, muy buenas historias. Las personas de Medellín son emprendedoras, luchadoras... Pero sé que si estoy aquí ahora es porque mi madre sabía que era un buen lugar para nosotros. Y me gusta.


 


Viendo tu hoja de vida, veo que tienes un gran espíritu aventurero, ¿Cuál es el rincón más especial de todos los que has visitado?


Sí, he viajado mucho. Hay muchos lugares que me fascinan. Cada lugar en el mundo creo que tiene un sitio especial. Italia, Grecia, Chile, Arica e Iquique me parecieron increíbles; su población; de España me gusta mucho Asturias, Madrid, Barcelona... Aquí en Reino Unido me gustan mucho los parques, por ejemplo. Aunque creo que sí que hay un lugar favorito, para mí personalmente es “La Buitrera”. Es un pueblo del Valle del Cauca, un lugar muy alto en la cordillera donde se ve el valle mismo y parece no tener fin.


 


Nostalgia por tu país...


Me dio mucha nostalgia en el 2012 cuando me dieron el “Premio de la Valentía” que me concedió la alcaldía. Me llamaron desde Colombia, una entrevista en la radio y pusieron el himno nacional. Para mí eso fue un gran orgullo. Fue una nostalgia que celebré con mi familia, con mis amigos... Es un sentimiento grande y sí, sí siento nostalgia. Aquello fue una nostalgia de felicidad y alegría.


Juan Pimienta Stop it


Actualmente estas sumergido en una campaña contra el bullying, ¿Puedes hablarme sobre ésta? ¿De dónde nace la idea?


Creo que es el fruto, no de Juan Pimienta, sino de todas las personas que han estado a mi alrededor. Me acuerdo cuando mi hija Isabela quería que fuese a su escuela a dar una charla de antibullying. Le pregunté a mi hija que qué pasaba si iba con PC Bob. Les pareció una idea genial a mi esposa y a ella. Creamos un guion donde el títere y yo interactuamos y el resultado fue impresionante, tanto niños como profesores disfrutaron; fue en ese momento cuando me di cuenta del poder que tenía el títere. Porque yo crecí con títeres. Ahora en la infancia de un niño no los hay.


 


¿Quién es PC Bob?


PC Bob nace de la necesidad de hacer algo en una comunidad que sufre de discriminación. Es un títere uniformado de policía, me costó 45 libras en una tienda de antigüedades. PC Bob es algo que ha ido creciendo y desarrollándose como se desarrolla un feto en el vientre de una mujer y que dio a luz en noviembre de 2011, cuando hice por primera vez la presentación de PC Bob.


 


Stop it, I don’t like it! ¿Por qué surge este proyecto?


El títere juega un papel terapéutico que ayuda tanto a la persona que lo maneja, como a las personas que forman parte del show. Como ya habíamos hecho muchas conferencias en Scotland Yard e Iglesias, empezamos a tocar el tema de la pedofilia porque son muchos los niños que sufren de abuso y que no tenían a nadie quien los escuchase. No había un sistema que los protegiese, que les diera ese empoderamiento de decir “Stop it, I don’t like it” (Para, que no me gusta) que es el concepto que estamos utilizando.


Es una manera de darles empoderamiento a los niños y que ellos, en ese momento, puedan parar a los agresores que están abusando de ellos sexual o físicamente. Y de ahí pues hemos estado en los últimos 3 años en muchas escuelas llevando el mensaje.


 


¿Cómo está siendo la experiencia durante el recorrido de los colegios de educación primaria?


Es increíble. Cuando ven a PC Bob y los demás personajes, les fascinan. Es increíble ver las risas y, más aún, cuando les invitas a jugar con los títeres. Ellos forman parte del show. Las risas, cuando PC Bob dice adiós que muchos niños lo abrazan, lo besan, lo pegan... Es muy importante transmitir estas emociones y sueños.


 


¿Planes de futuro?


Ahora estoy escribiendo un cómic. La verdad, estoy muy entusiasmado de seguir yendo a las escuelas con PC Bob. Ahora toca Westminster, Chelsea and Fulham. Pensamos hacer una conferencia de “discriminación en el lugar de trabajo”: legislaciones complicadas, métodos de los managers para agobiar al empleado... De momento, esos son los planes de futuro que tengo.


Y, de Juan Pimienta como policía, como individuo, sigue siendo ayudar a los demás, cumplir con mis responsabilidades como padre y vivir y disfrutar con alegría mi trabajo y, sobre todo, ayudar a la gente con esa alegría.


 


"Llevo 14 años como policía en Reino Unido y cuando ingresé, era el primer colombiano"