16 °C
Especiales

Deporte medieval en pleno Siglo XXI

|

Por: Pilar Pastor


El pasado 1, 2, 3 y 4 de mayo se celebró en la ciudad de Cuenca (España) el Campeonato Mundial de Combate Medieval. El evento tuvo el privilegio de concentrarse en el emblemático castillo de Belmonte conocido por ser, entre otros, escenario de películas como “El Cid”, con privilegiadas figuras cinematográficas como Sofía Loren y Charlton Heston, así como por ser localización protagonista de anuncios y otras grandes producciones. El castillo, construido en la segunda mitad del Siglo XV, por orden del primer Marqués de Villena, Don Juan Pacheco, viste un estilo gótico Mudéjar, que no pasa desapercibido en plena llanura Manchega, tierra de personajes tan históricos como el mismísimo Quijote de La Mancha.


El campeonato, que se celebraba por primera vez en España, se inauguró el primer día de mayo con un desfile de todos los equipos participantes en el patio del castillo, inaugurando así el torneo. Diecinueve países de Europa, América, Asia y Oceanía, y más de cuatrocientos luchadores, tanto hombres como mujeres, se reunieron en los alrededores del castillo para celebrar dicho campeonato. Cuatro días de recreación histórica donde la única diferencia, entre, lo que pudieron ser tales combates en el pasado y el presente, es la ausencia de un derramamiento de sangre. Historia, entretenimiento, deporte, cultura y gastronomía se mezclan durante estos cuatro días embarcando, tanto a participantes como a espectadores, en una máquina del tiempo con destino a la época medieval, pero en pleno Siglo XXI. Y es que los modos de vida de aquella época se representan con la más absoluta realidad. Nada está ni preparado, ni ensayado durante este campeonato.


Este desconocido deporte de aire medieval, es un deporte de contacto basado en la lucha cuerpo a cuerpo con el objetivo de derribar al equipo oponente, a base de puñetazos, patadas o llaves. Las modalidades de los duelos pueden ser diferentes: desde el uno contra uno, hasta equipo contra equipo. Como todo deporte, cuenta con un código disciplinario donde se especifican las reglas del juego y las sanciones de las faltas cometidas. Fuerza, técnica y estrategia son la clave para llegar a ser el equipo vencedor.


No se escapa ni un detalle en este campeonato. De hecho, hay un comité verificador que da fe antes de que se inicie el campeonato de que, tanto armaduras, como armas, cumplen con la forma y peso de las que tenían las auténticas por aquel entonces. Lo único en lo que se difiere es en que ninguna de las armas tenga punta afilada. Todo ello se hace con el único objetivo de dar el más fidedigno resultado posible. Según narra uno de los combatientes del equipo español incluso uno de los luchadores del equipo japonés participó con una armadura de samurái, de casco cerrad, y una catana.


Los luchadores afirman que no es un deporte ni violento ni agresivo, a pesar de las apariencias. Asimismo, relatan que lo más complicado y agotador de este deporte es portar las armas y armaduras tan pesadas, unos 35-40 kg. Factores como el buen tiempo también influyen negativamente en la práctica, ya que es un deporte al aire libre y la indumentaria no es la más adecuada para altas temperaturas.