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Miscelánea

Se cumplen 20 años de la inauguración del Eurotúnel

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Lucía García
luciagrcgrc@gmail.com


El 6 de mayo de 1984 la Reina Isabel II y François Mitterrand inauguraban lo que sería una de las obras de ingeniería más espectaculares del siglo XX. La frontera natural del Canal de la Mancha que había frenado en otras épocas las ansias de conquistar de muchos, quedaba esta vez derruida a través del gran túnel ferroviario que une los territorios de Gran Bretaña y Francia. Más concretamente las ciudades de Calais y Folkestone, puntos más cercanos entre los dos países.


Pero el desarrollo de esta obra faraónica trajo numerosos imprevistos. En primer lugar, Margaret Thatcher que gobernaba en aquella época se negó desde un principio a que la construcción se financiara con dinero público. Así lo hizo constar junto a Francia en el Tratado de Canterbury. De esta manera empresas de titularidad privada se acabaron haciendo con el proyecto a cambio de que le dejaran explotarlo hasta el año 2052. Pero los diferentes desacuerdos entre compañías, contratas, subcontratas y numerosas discrepancias hicieron que el proyecto se retrasara más de lo debido y duplicara su presupuesto, que acabó costando alrededor de 21.000 millones de euros.


Numerosos expertos franceses y británicos habían afirmado años atrás que el proyecto era viable, aunque tuvo que pasar una década después para que se pudiera finalizar. No es de extrañar que las cosas se complicaran con una construcción de tal envergadura la cual tiene una longitud de 50,5 kilómetros, 39 de ellos submarinos y una profundidad de 40 metros. De esta manera se convirtió en el segundo túnel submarino más largo del mundo, por detrás del Túnel Seikan en Japón.


En realidad la obra consta de tres túneles comunicados entre sí: dos de 7,6 metros de diámetro, uno de ida y otro de vuelta, dedicados al transporte ferroviario; y otro de 4,8 metros, una galería de servicios, preparada para que circulen vehículos eléctricos. Estas tres galerías están unidas por varios conductos de mantenimiento y seguridad que ayudan a disminuir la presión y a que no se propague el humo en caso de incendio.


Para poder desarrollar esta gran obra de ingeniería civil fue necesaria la construcción de una máquina perforadora, construida por franceses y británicos que ayudaría a excavar el túnel. Esta contaba con un diámetro de 8,78 metros y pesaba 11.000 toneladas. Era capaz de penetrar en terrenos de diferente dureza hasta 20 kilómetros sin necesidad de parar.


Gracias a todo ello, en la actualidad, el tren de alta velocidad Eurostar permite a sus pasajeros viajar de Londres a París en dos horas y veinte minutos y de Londres a Bruselas en una hora y cincuenta y siete minutos.  Ha supuesto sin duda un gran beneficio económico gracias a la mejora en el transporte internacional de mercancías y pasajeros. Pero no todo son buenas noticias, ya que la demanda ha sido menor de lo previsto y los beneficios no han alcanzado las estimaciones de los expertos. Finalmente la compañía obtuvo sus primeras ganancias en el año 2007 y comenzó a repartir dividendos en 2009. Además en octubre de 2012, durante las olimpiadas de Londres, el Eurotúnel celebró su pasajero 300 millones.