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¿Cuál es la mejor manera de aprender inglés?

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Por: Pilar Pastor


 


El objetivo principal que desde hace algunos años ha provocado que los jóvenes de diferentes países emigren a Inglaterra u otros países de habla inglesa es, sin lugar a dudas, mejorar el nivel de inglés.


 


Viajar a un país extranjero, emprender una nueva vida, intercambiar culturas, aprender las costumbres... todo eso y más, forma parte del proceso de adaptación cuando se emigra a un lugar para mejorar el idioma. Puede que esta sea la opción más popular en estos últimos años pero no siempre es necesario recurrir a ello para conseguir dicho objetivo. A día de hoy y gracias a Internet y los diferentes medios de comunicación, muchas son las alternativas que se nos ofrecen a la hora de mejorar o aprender un idioma. De hecho, son muchísimas, pero, ¿Cuál podría ser, quizás, la mejor manera de aprender inglés? Un profesor particular o academias y escuelas de idiomas siempre son una buena alternativa, pero no es que sean las opciones más económicas para el bolsillo. Además, a no ser que se trate de un idioma nuevo o desde el que se empieza a aprender de cero, todas las personas tienen un conocimiento mínimo de la gramática del inglés como lengua ya que, por ser el idioma universal, se ha estudiado desde pequeños. Por tanto, en una academia, se va a reforzar lo ya sabido y se va a aprender, por supuesto, aun más si cabe. Sin embargo, no es la opción más económica. A continuación planteamos algunas que tienen como característica principal, que son totalmente gratuitas.


 


 


Desde casa


Visionar series o películas en versión original y con subtítulos, ya sean estos en español o en inglés (este último para los más avanzados) es una opción muy cómoda y entretenida. También lo puede ser escuchar canciones en inglés, entenderlas y traducirlas sirve de gran ayuda en cuanto al “listening” y a la pronunciación se refiere. Escuchar la radio en inglés así como leer libros, prensa y revistas, o hacer crucigramas, son otras alternativas para iniciarse en este sistema de auto aprendizaje.


 


Asimismo, Internet y las nuevas tecnologías han contribuido al incremento de los métodos a la hora de aprender y mejorar el inglés. El uso de redes sociales como Twitter o Facebook, los periódicos digitales que permiten leer prensa de todo el mundo y el hecho de leer webs exclusivamente en inglés son una manera más de aprender y practicar frases, expresiones, vocabulario, etc. Cada vez son más las nuevas apps creadas para iPads, smartphones o “tablets” que, sin necesidad de estar conectados a una red Wifi, sirven para practicar y hacer ejercicios sobre gramática como, por ejemplo, los phrasal verbs tan complicados para el que no habla un inglés nativo. Entretenimiento y aprendizaje se fusionan en esta opción autodidacta disfrazada de juego.


 


Los cursos online a través de diferentes páginas webs o canales como, por ejemplo, Youtube son otra de las alternativas que están en pleno auge en estos últimos tiempos.


 


También lo están los diferentes métodos para aprender inglés como pueden ser el conocido como Método Callan, que consiste en tres etapas: escuchar y hablar; repetir y asimilar; y leer y escribir. Este método utiliza la técnica “Teach Each Other” basada en aprender inglés con un amigo y alternando los roles de profesor-alumno. Para llevar a cabo el método Callan sí que es necesario disponer de libros especiales para ello, tanto electrónicos como en papel.


 


Desde un bar 


Algo muy común y, al mismo tiempo, entretenido y de carácter social es, por ejemplo, lo que se conoce como intercambio de conversación. Se puede practicar el idioma que uno está interesado en aprender, concertando citas con personas que sean nativas de esa lengua que se quiere mejorar. En este caso, una vez más Internet es el protagonista, ya que es el que hace de “centinela” entre las personas que están interesadas, a través de diferentes webs destinadas a ello. Esta manera ofrece practicar el “speaking” aportando a la conversación fluidez y facilidad en cuanto a expresión y pronunciación. Además, es una alternativa recíproca de aprendizaje del idioma ya que se muestra ayuda a la otra persona para alcanzar el mismo objetivo que se desea conseguir y, a partir de ahí, por qué no, conocer gente nueva con la que poder congeniar.


 


Desde pequeños


Aprender idiomas desde pequeñitos es, quizás, la mejor forma pero que se nos escapa a cualquier adulto. Ser hijo de padres de diferentes países o estar en un colegio bilingüe mejora el entendimiento y aprendizaje del niño. Aprender inglés jugando a través de puzles, canciones o películas es una opción divertida, que no deja de ser un juego, y que les ayuda a desarrollar la comunicación. Además, los niños tienen mayor capacidad de aprendizaje en todos los sentidos ya que siempre están descubriendo cosas nuevas, por lo que absorben mejor todo aquello que les resulta desconocido.


 


Desde otro país


Es la que tiene un carácter más aventurero y desconocido y consiste en mudarse a otro país a vivir la experiencia. Encontrar un trabajo, convivir con gente extranjera, conocer gente nueva, tener la necesidad de comunicarte, de sobrevivir sin el idioma natal. Es, sin duda una experiencia de lo más gratificante en muchísimos aspectos y que aporta, no solo una mejora en el idioma, sino que también una perspectiva diferente de la vida.


 


Y tú, ¿en qué idioma piensas?


Normalmente, cuando las personas son bilingües al 100% o tienen un buen dominio de varias lenguas, surge el dilema de en qué idioma piensan. Y cuando digo pensar, me refiero a hablar con uno mismo. Lo más normal es que se tienda a pensar en la lengua materna, aquella que se lleva hablando desde pequeños. Por instinto las personas tendemos a pensar en nuestro idioma natal. Pero sí que es verdad, que si la persona se mueve en un ambiente donde se hable otro idioma, del cual posea un dominio perfecto, dicha persona tenderá, por tanto, a pensar en su lengua no materna. Todo es cuestión de rutina y de día a día. A diferencia de lo que pasa con los sueños, situaciones en las que las personas no podemos controlar en qué idioma hablar o en qué escenario vivirlo. Esto es porque el mundo onírico es aquel universo paralelo e incontrolable dentro de nuestras mentes. Por lo tanto, en los sueños, el individuo no puede controlar el idioma en que está soñando.