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TITANIC: 102 años bajo el agua

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Por: Pilar Pastor


 


En la madrugada del 14 al 15 de abril de 1912, el que zarpó desde Southampton con destino a Nueva York, el majestuoso y lujoso transatlántico bautizado como Titanic, se hundió en las heladas aguas del Atlántico tras colisionar con un iceberg a las 23:40 aproximadamente. El Titanic, conocido como “el buque de los sueños”, emprendía el 10 de abril el primer viaje sin saber que sería el único que realizaría.


 


Menos de tres horas fue el tiempo que se mantuvo a flote el buque tras el impacto. Un impacto que apenas se sintió en el interior del Titanic, pero que marcó un antes y un después en la historia de la navegación. ¿Quién no ha oído hablar sobre esta tragedia o quién no se ha imaginado por un momento lo que pudo ser vivir tal naufragio?


 


No pocos fueron los avisos que recibieron días antes y durante el mismo día sobre la presencia de icebergs. Sin embargo, la ambición de que el barco llegara cuanto antes a Nueva York para así hacer historia fue quizás lo que llevó al transatlántico a su destino. La ausencia de luna y la tranquilidad del océano provocaron que el iceberg no fuese avistado a tiempo y, por tanto, que se produjera la colisión. Además, los botes salvavidas eran insuficientes para todo el pasaje.


 


Tras el impacto y la evaluación de daños, Thomas Andrews, el que fue el arquitecto encargado de diseñar el Titanic, confirmó que el agua había penetrado ya en seis de los dieciséis compartimentos y que aquello era imparable. El barco se hundía. Fue entonces cuando se disparó la alarma y comenzaron a pedir auxilio mediante el código SOS, bastante nuevo para la época. De hecho, el Titanic fue uno de los primeros barcos en recurrir a esta señal. Al naufragio tan sólo sobrevivieron unas 700 personas de los 2.207 pasajeros que viajaban, además de los miembros de la tripulación. De entre los supervivientes cabe destacar que se salvaron unas 200 personas de primera clase, 120 de segunda y 174 de tercera.


 


Muchas son las teorías de por qué, el que entonces era considerado el más grande y lujoso buque jamás construido, acabó en el profundo fondo del atlántico llevándose consigo a más de 1.500 personas.


 


El iceberg ¿Causa principal?


Un estudio reciente llevado a cabo por la universidad inglesa de Sheffield, afirma que en ese año no hubo una mayor presencia de icebergs, al contrario de lo que hasta ahora se había pensado. Es más, ese mismo estudio revela que el número de icebergs en el Ártico fue muy superior en años posteriores.


 


Este bloque de hielo fue el principal detonante del hundimiento del Titanic. No lo llegaron a avistar a tiempo y en menos de un minuto, desde que se percataron de su presencia hasta que el barco colisionó, no hubo tiempo suficiente para evitar el impacto. El Primer Oficial Murdoch, ordenó parar las máquinas y virar el buque. Esa decisión ha sido muy criticada ya que, según los analistas, hubiera sido mejor gobernar el buque directamente contra el iceberg ya que, a pesar de que se hubiese dañado la proa, probablemente el Titanic no se habría hundido.


 


A día de hoy, y más de cien años después de que se produjera la catástrofe, los expertos han llevado a cabo diversas teorías a la de que el iceberg fuera el único responsable del fin del Titanic. Se han tomado en cuenta factores tales como el tipo de material con el que se construyó el barco, el estado del mar en ese momento, las fases lunares, la presencia de icebergs…


 


Según Lauro Bucio Galindo, investigador especializado en metalurgia del IFUNAM, el principal factor fue la negligencia. El no haber hecho caso a las advertencias de hielo en el mar, es decir, prevenir el choque. El segundo factor fue la constitución de la nave.


 


Del fondo del mar a subasta


Numerosos son los objetos personales y del propio buque los que se han podido recuperar del fondo del océano, en el interior del Titanic, durante todos estos años. Por esta razón, se han convertido en objetos de importante valor económico. Entre ellos, destacan los planos originales usados tras el hundimiento, piezas originales de la vajilla, fotografías, el violín que perteneció al director de orquesta Wallace Hartley, un reloj de bolsillo cuyas agujas marcan la hora exacta del hundimiento, una carta que se escribió la misma noche de la catástrofe… todos estos objetos han sido subastados por cifras desmesuradas. Por ejemplo, el violín estaba valorado entre aproximadamente 300 mil libras y su precio final de subasta se cerró en la friolera de 900 mil libras. Este objeto batió un nuevo récord de objetos subastados pertenecientes a la historia del Titanic.


 


La última superviviente


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A día de hoy, 102 años después de que el Titanic tocara fondo, no queda ningún superviviente con vida. Elisabeth Gladys Dean, conocida como Millvina, fue la última superviviente del buque de los sueños. Falleció a los 97 años de edad en mayo del año 2009. Era la pasajera más joven de todo el transatlántico, apenas contaba con tres meses de vida cuando embarcó en el Titanic por lo que, a pesar de haber vivido en primera persona la tragedia, no conservaba ningún recuerdo. Sin embargo, siempre afirmó que lo que ocurrió aquella noche del 14 de abril le cambió la vida porque debería de haber vivido en EEUU en lugar de en su país natal.


 


La familia Dean embarcó en el Titanic para abrir una tienda de tabaco en Kansas. La que se convirtió en la última superviviente del naufragio viajaba con sus padres y hermanos con billete de tercera clase. Todos sobrevivieron excepto su padre.


 


Las cenizas de Millvina se arrojaron en el puerto de Southampton, en el punto exacto desde donde zarpó el Titanic.


 


No fue hasta septiembre de 1985 cuando se descubrió el lugar exacto donde el barco había naufragado. A día de hoy, los restos del Titanic descansan a 3.800 metros de profundidad en el fondo del Atlántico Norte, en estado de deterioro. El barco en descomposición está actualmente bajo protección de la UNESCO como objeto de patrimonio cultural subacuático.


 


 


Lo que comenzó como un viaje de ensueño acabó siendo una de las historias más contadas y sonadas en todo el mundo. Desde entonces, la leyenda del “insumergible”, ha acaparado la atención y la curiosidad de todos.