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El caso Isabel Carrasco

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La presidenta de la Diputación y del Partido Popular (PP) provincial de León, Isabel Carrasco, fue asesinada a tiros poco antes de las 17.30 horas del día 12 por una mujer. La edila, tras abandonar su domicilio se dirigía a la sede del partido para, a su vez, acudir a un mitin en Valladolid, cuando de repente recibió los disparos. Según la autopsia cuatro balazos, los dos últimos para rematarla. Carrasco se desplomó y falleció en el acto en el puente sobre el río Bernesga que une los paseos de la Condesa y de Salamanca.


Por: Diego Sánchez


 


La llamada de un policía jubilado, quien por casualidad pasaba por el lugar de los hechos, alertó al 112 Emergencias de Castilla y León y a la Policía. Al cabo de unos minutos se interceptó primero a María Montserrat González Fernández de 55 años de edad y, pasados unos instantes, a Montserrat Triana Martínez de 35, madre e hija respectivamente. Según los testigos ambas habían sido las causantes de la tragedia, por ello las detenciones se realizaron sin ningún tipo de mediación previa. Ese día, los hechos dejaron en shock a los habitantes de León que incrédulos se acercaron al lugar del asesinato.


Las 24 horas siguientes todo lo que se comentaba por la ciudad eran rumores y, a pesar de que, según la prueba de la parafina María Montserrat González había sido la que disparó el arma, ésta se mostraba tranquila. “¿Cuándo se va a aclarar todo esto de una vez para poder irme a mi casa?” se preguntaba mientras que su hija, desde otra comisaría de la ciudad afirmaba que “íbamos a Dulcinea a comprar bombones” a pesar de que la tienda de chucherías se encontraba cerrada. La entereza de las detenidas, que habían reiterado su inocencia durante todo el día, se quebró en cuestión de horas.


Al día siguiente, las detenidas lo confesaron todo tras varias horas de interrogatorios policiales. María Montserrat González confesaba la autoría del crimen: "Se acabó. Yo la maté, por venganza y porque se lo merecía; hizo mucho daño a mi familia. Planeé matarla hace dos años después de que dejara a mi hija en la calle. La odiaba. Ella tenía la culpa de todo. Pensé en matarla varias veces, pero no lo conseguí”. Más tarde, en su declaración ante la juez, la protagonista se ratificó en esta declaración. La hija, Montserrat Triana Martínez, que se había presentado a las elecciones locales del 2007 con el PP –mismo partido político de su madre y de la víctima– había sido despedida hacía dos años de la Diputación de León y debía una importante suma de dinero por una indemnización que más tarde resultó ser equivocada.


El móvil del crimen es, a priori, una venganza o ‘inquina’ personal pero lo que está claro es que hay gato encerrado en el caso. Además del despido y de la deuda de 11.046 euros que tenía pendiente con la institución por cantidades ‘mal cobradas’, existen más problemas que hicieron perder la cabeza a la presunta asesina y a su hija. Puede existir un lío de faldas arrastrado durante años, pero esto es, de momento, un rumor más. Por tanto, quedan muchas incógnitas por resolver y quizás nunca se sabrán. Como es obvio la juez ha decretado el caso bajo secreto de sumario.


 Sea como fuere, a partir del asesinato, como es lógico, las fuerzas de seguridad acordonaron la zona en busca de pruebas y, sobre todo, del arma. Balística cuadriculó el área del asesinato, incluso el propio río. El arma fue una pieza fundamental en el caso porque sirvió para interceptar a una tercera persona implicada. Una Policía Local, Raquel R. G., entregó el arma al día siguiente del asesinato porque se la había ‘encontrado en el maletero del coche’ y supuestamente no sabía de su existencia. Las declaraciones de ésta ‘no son completamente creíbles’ por lo que ha sido imputada, además de suspendida de sueldo y apartada por el Ayuntamiento de León.


El arma con el que presuntamente María Montserrat González asesinó a Isabel Carrasco es un revólver de la marca Taurus del calibre 22 y cuyo número de serie está borrado. La presunta asesina la había adquirido por mediación de un toxicómano ya fallecido hacía dos años. Además del revólver, en el domicilio de las acusadas, los agentes de seguridad encontraron una segunda arma de fuego –que no fue usada–, medio kilo de marihuana y muchas consultas en internet sobre el uso y la adquisición de armas de fuego.


Actualmente, madre e hija permanecen en celdas separadas y con el protocolo antisuicidios en el Centro Penitenciario de Mansilla de las Mulas, un municipio cercano a la capital leonesa. Las dos mujeres, según los penalistas, se enfrentan a una condena de hasta 25 años de prisión, pero aún no se ha determinado por lo que no hay fecha oficial del juicio. La autora no muestra ni un atisbo de arrepentimiento y, según los expertos, tiene una entereza fuera de lo normal en estos casos. María Montserrat al ver la celda exclamó: “¡pues esto no está nada mal!”. Sin embargo, la hija, Montserrat Triana, está derrumbada, no para de llorar y tan sólo pregunta “¿dónde estás mamá?”.


El marido y padre de las detenidas, Pablo Antonio Martínez García, era el inspector jefe de la Policía de Astorga y por estos motivos ha sido relevado de su cargo por propia iniciativa y será trasladado a otra comisaría, según fuentes locales, a la de Gijón. El delegado del Gobierno en Asturias, Gabino de Lorenzo, afirmó que “será recibido con todo el cariño. Ya estuvo 20 años trabajando aquí y se le recibirá con todo el cariño, porque esperamos que pueda recuperarse humanamente de la tragedia que vivió y de la que entiende que es ajeno”. Además, el inspector está colaborando con las investigaciones policiales. Todos los vecinos de Astorga afirman que la pareja estaba separada y que Martínez García ‘es una buena persona que seguro que no tiene nada que ver con lo sucedido en León’.


A pesar de ello, aunque el caso parece cerrado a la espera de la sentencia judicial, siguen existiendo rumores de todo tipo alrededor de los hechos pero hasta el momento ninguno de ellos ha sido confirmado.


 


 Isabel Carrasco


 Isabel Carrasco Lorenzo nació en Santibáñez (León) en 1955. Se licenció en Derecho por la Universidad de Valladolid y en 1980 comenzó a trabajar como Inspectora de Finanzas del Estado. Siete años más tarde fue nombrada Delegada Territorial de la Junta de León, cargo que desempeñó hasta 1991. Durante los siguientes cuatro años volvió a ejercer de Inspectora de Finanzas y en 1995 regresó a la política para quedarse.


 Carrasco llevaba desde el año 2007 en el cargo de presidenta de la Diputación Provincial de León y, a lo largo de su trayectoria política, llegó a acumular 11 cargos públicos más. Presidenta del PP de León, concejala del Ayuntamiento de León, presidenta del Consorcio del Aeropuerto de León, presidenta del Instituto Leonés de Cultura, presidenta del Consorcio Provincial de Turismo, presidenta de Gersul, consejera de Tinsa, consejera de Caja España… y otros cargos más aunque de menor importancia.


Para unos, Carrasco fue la gestora que modernizó la institución con mano de hierro, para otros fue una corrupta más. Tras el asesinato, muchos usuarios manifestaron todo tipo de comentarios desafortunados en contra de la fallecida. Por éste motivo la Guardia Civil investiga en las redes sociales diferentes casos de apología al terrorismo mediante comentarios, canciones e imágenes. De momento un joven de 19 años ha sido detenido en Valencia y una concejala del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Vilagarcía de Arousa (Pontevedra) se ha visto obligada a dimitir y pedir disculpas públicas por escribir el siguiente comentario en Facebook: “prefiero no comentar pero quien siembra vientos, recoge tempestades”.


 En el solemne adiós de Isabel Carrasco en la Catedral de León, los obispos de León y de Astorga agradecieron la labor ‘de conservación del patrimonio religioso’. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; el expresidente José Luís Rodríguez Zapatero, el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera; el alcalde de León, Emilio Gutiérrez; los candidatos del PP al Parlamento Europeo, Miguel Arias Cañete y Esteban González Pons y la mayoría de principales autoridades políticas de España, participaron de la misa por la fallecida.


 


Insultos en Twitter y aprovechamiento político tras la muerte de Carrasco


Por: Alba Formoso Getino 


 


El asesinato de Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León y del Partido Popular en la provincia, ha dejado a su paso la circulación de más disparates de los habituales. Por un lado, la relación del crimen con motivos políticos o laborales y por otro, los ejemplos de pésima educación en las redes sociales.


El crimen de Isabel Carrasco no se ampara en que “la deslegitimación a los políticos se ha puesto de moda” como publicaban editoriales de medios españoles o sugería algún dirigente. El tratamiento político y mediático sobre el asunto ha tenido que ser reducido a lo que finalmente, y tras los datos conocidos de la investigación, todavía bajo secreto de sumario, ha resultado, presuntamente, ser: un crimen fundado en el odio y rencor personal que nada tiene que ver con la indignación o tensión popular. La autora confesa, Montserrat González Fernández, lo dejaba claro en sus declaraciones, el caldo de cultivo fue la “inquina personal”.


Pero un suceso de estas características deja infinidad de comentarios a su paso, muchos propios de un patio de vecinos pero con la incorporación del anonimato que proporcionan las redes sociales. Hemos podido ver numerosas muestras de imbecilidad, ya que ante un crimen atroz como el acaecido en León no cabe la ironía ni mucho menos la satisfacción. El problema es saber dónde se traza el límite entre la libertad de expresión y la apología de un crimen. Cabe destacar que los delitos de calumnias e injurias están regulados por la ley y para su castigo se exige la denuncia del ofendido; no cabe investigación de oficio, por lo que la intención de poner coto vía detenciones del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, puede responder a una intención política de criminalizar las redes sociales, más allá de castigar a aquellos descerebrados que celebran la muerte de un ser humano.