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América Latina

Aumenta la presión sobre Obama para acabar con el embargo a Cuba

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Por: Alba Gallego
Especial para Express News


Diferentes personalidades destacadas de la esfera política y social estadounidense decidieron aunar sus fuerzas la semana pasada para solicitar, a través de una carta, la relajación de las medidas de aislamiento al que el país norteamericano mantiene sometido al régimen cubano de los Castro desde hace medio siglo.


El pasado lunes salió a la luz el comunicado por el que hasta 44 personalidades relevantes instan al presidente Obama a levantar el embargo económico con el que EEUU castiga a Cuba desde hace 50 años. El amplio abanico de solicitantes está conformado por personas de todas las administraciones, desde los propios demócratas miembros del círculo del presidente Obama, pasando por los republicanos de una de las administraciones más radicales en esta materia, como fue la de G.W. Bush. Suenan nombres como el de J. Negroponte, otrora vicesecretario de Estado y director de Inteligencia Nacional, así como Charles Shapiro, embajador de Venezuela por aquel entonces y en la actualidad presidente del Instituto de las Américas.


En el ala demócrata, se encuentran numerosos compañeros de fatigas que acompañaron al presidente en los primeros años de su mandato. Se han sumado a la iniciativa, tanto la ex directora de la oficina de Cambio Climática y los ex secretarios de Interior y Trabajo, así como Arturo Valenzuela, en su día responsable de América Latina en el Departamento de Estado. También, su homólogo con Clinton, Alexander Watson, y otros miembros de dicha administración, desde el ex embajador de la OEA, el entonces responsable de Interior y Agricultura, o Strobe Talbott, vicesecretario de Estado durante su mandato y ahora presidente del Think tank Brookings en Washington. Jeffrey Davidow, otro de los hombres fuertes de la era Clinton, allá por el 96, y también protagonista durante el primer mandato del ejecutivo de Obama, manifestó la importancia del nuevo enfoque que han querido buscar en esta ocasión, apelando a “acciones específicas” centradas en el poder de la figura del presidente, sin el obstáculo que podría representar una votación en el Congreso: “Durante muchos años la mayor parte del debate en EE UU ha sido entre quiénes querían continuar o acabar con el embargo. Eso se ha convertido en un argumento estéril porque a corto plazo no va a haber ningún cambio del embargo porque necesitaría de la aprobación del Congreso”.


A parte de la esfera política, han decidido incorporar su firma a la lista de peticiones varios ex altos cargos militares, como J. Adams, quien fue vicepresidente del Ejército en la OTAN y jefe de gabinete adjunto de Inteligencia con Bush hijo, o James Stavridis, responsable de la división militar de EEUU en América Latina, quien llegó a ostentar el cargo de comandante supremo aliado de la OTAN hasta 2013. De la misma manera se unieron al proyecto diferentes analistas y empresarios, entre los que destacan los nombres de G. Wiksner, vicepresidente del banco Credit Suisse o Andrés Fanjul, renombrado empresario dentro de la industria azucarera, quien ya comenzó meses atrás a exigir una “revisión” de la política de relaciones con Cuba.


Los colaboradores han tachado este proyecto de una oportunidad “sin precedentes” para el presidente, no solo para reafirmar su autoridad sino también para apoyar democráticamente a la marea social que lleva años exigiendo un cambio respecto a la política oficial para con sus vecinos cubanos, un movimiento política y social que cada vez cuenta con más partidarios, a tenor de las encuestas reveladas en febrero. Desde la coalición han definido la misiva como una “ventana de oportunidad” para EEUU en un panorama internacional donde, en el transcurso de los últimos meses, la gran potencia ha quedado aislada en detrimento del auge de las nuevas coaliciones latinoamericanas y europeístas, corrientes que a su vez han ido acercando posturas con el régimen de Raúl Castro.


Las peticiones recogidas en la carta no suponen nada que no se haya pedido ya a través de determinados grupos y organizaciones pro cubanas. El objetivo principal de la carta es que la implementación de los puntos detallados en ella, sirvan como ampliación y desarrollo de las medidas ya anunciadas por Obama a su llegada al poder como presidente y promovidas por diferentes instituciones como el Cuba Study Group y el Consejo de las Américas, organizaciones que cinco años después han vuelto a embarcarse en el proyecto y piden retomar los “contactos directos” entre ambos territorios profundizar en una serie de mejoras acorde a la evolución de las políticas de los dos países durante el último lustro. Durante la cumbre de las Américas de 2009 organizada en Trinidad, Obama sentó las bases de sus futuras relaciones con América Latina a través “del respeto y la igualdad recíprocos", lo que se tradujo en una mínima flexibilización del cerco a Cuba, en lo que a los viajes y la llegada de remesas se refiere. No obstante, cuando parecía que esas medidas iban a materializarse al fin abriendo una nueva vía de negociación que la comunidad internacional defiende desde hace años, el caso Alan Gross explotó poniendo todos estos avances en suspenso. Gross era un contratista de la Agencia Estadounidense de Desarrollo Internacional que fue detenido por las autoridades cubanas en 2009 acusado de atentar contra la seguridad del país. Desde entonces permanece encarcelado en el país caribeño, por más que Washington niega los cargos alegando que la tarea de Gross era simplemente proporcionar internet sin censura a una comunidad religiosa. Más allá de cuestionar la verdadera culpabilidad del señor Gross, que este mes de mayo cumplió 65 años entre las rejas, de esta historia se desprende la fragilidad de los puentes que unen la gran potencia americana y el indómito territorio cubano, desde donde los hermanos Castro prefirieron continuar con el bloqueo al que se encuentra sometido su país desde la caída de Batista, basado en su inmovilidad y asfixia económica.


Lista de peticiones


La lista está encabezada por la flexibilización de las entradas en el país. Por un lado piden el aumento de los intercambios profesionales de forma que faciliten el desarrollo económico y comercial independiente de la isla caribeña. Asimismo requieren que, una vez en Cuba, los ciudadanos norteamericanos disfruten de acceso a las tarjetas de prepago estadounidenses así como otros servicios financieros, entre ellos la posibilidad de abrir cuentas bancarias en el territorio o la dilatación del periodo de extinción de las licencias para organismos señalados, desde las organizaciones no gubernamentales a determinadas instituciones académicas.


El segundo punto es un conglomerado de medidas de apoyo de la sociedad civil. Con respecto a las remesas, sugieren eliminar el límite de tiempo para los envíos y que se puedan emplear como créditos, yendo un paso más allá de las autorizadas actualmente entre “no familiares”. También solicitan que se abran nuevas vías para desarrollar servicios profesionales en Cuba, a la vez  que se favorece la exportación e importación de productos entre los diferentes sectores empresariales de ambos territorios. De la misma manera se apela al derechos de los emprendedores cubanos a ejercer prácticas laborales dentro de las fronteras Estados Unidos, junto con la incorporación de estos ciudadanos a proyectos becados que les permitan desarrollar sus conocimientos alrededor de los diferentes Estados del país norteamericano.


No podría faltar un tercer apartado destinado a explorar las relaciones de interés centrándose en el apoyo a foros bilaterales en diferentes áreas, como en materia de seguridad o los derechos humanos. La controversia que atañe a este punto radica en que se trata de una vía manifiesta para empujar a Cuba no solo hacia la apertura de libertades y derechos sino también para presionar en cuanto a la liberación de Adam Gross.


Por último, en lo referente a las garantías financieras, el grupo ha pedido seguridad en la expedición de transacciones a través de cualquier institución de manera que este tipo de actividades estén respaldadas por una licencia.