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‘Podemos’, nuevo paradigma de la izquierda española logra 1,2 millones de votos tres meses después de su creación

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Por: Alba Formoso Getino


 


 


Tras la digestión de los resultados de las elecciones europeas llegan los análisis. En España todos coinciden en apuntar un nuevo punto en el camino, y quizá, en la historia, el alumbramiento de ‘Podemos’, un nuevo partido en juego en la esfera política. Podemos fue registrado como partido hace apenas tres meses, después de los que ha conseguido un resultado cuanto menos significativo: 1,2 millones de votantes en España han confiado en ellos. Este partido sin órganos de dirección ni carnés de afiliados ha conseguido cinco diputados en el Parlamento Europeo, que por cierto, y tal y como han asegurado desde la organización, ninguno de sus eurodiputados cobrará más de 1.800 euros. Eso sí, la llamada a votar en las elecciones europeas ha plasmado el desapego de los ciudadanos con estas instituciones, elecciones que se zanjaban con una abstención de casi un 46% de la población. Los que sí fueron a votar repartieron sus votos, entre otros, a las dos fuerzas mayoritarias; el Partido Popular ha conseguido 16 escaños, el PSOE, por su parte, 14, mientras, Podemos, en sus primeras elecciones, se convierten en la cuarta fuerza política española.


Sólo 48 horas después de los resultados Podemos se convirtió en el partido político español con más seguidores en las redes sociales, con 194.000 en Twitter y más 380.000 en Facebook.


El partido, hereda y materializa los rescoldos del 15M, un partido de espíritu asambleario cuyo objetivo, tal y como ellos mismos aseguran, es “recuperar la democracia secuestrada”.


Las reacciones en la esfera política y mediática han sido también significativas, calificando Podemos, entre otros muchos adjetivos, como “partido populista”. Desconcierto, y por que no decirlo, cierto escozor, especialmente entre la clase política asentada, acostumbrada a canalizar el poder sin mayores impedimentos. Por el momento en España, dentro del maremágnum europeo, se atisba una corriente de ciudadanos de atuendo informal, sí, con coleta y pensamiento inconformista, que más allá del hartazgo con el bipartidismo español corren como la pólvora contra la corriente europea en la que también, en estas elecciones, ha triunfado la extrema derecha, como es el caso de Francia, donde el Frente Nacional cuadriplicó sus votos respecto a los últimos comicios europeos de 2009.