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El Rey Juan Carlos abdica a los 76 años

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Por: Alba Formoso Getino


El rey de España, Don Juan Carlos I, abdica después de 39 años en la jefatura del Estado. Así lo anunciaba el pasado 2 de junio, ante la sorpresa de muchos y el estupor de otros al abrir un nuevo debate en las instituciones españolas, con escaso índice de popularidad entre los ciudadanos.


La cronología de la abdicación fue la siguiente; primero entraba en escena el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien convocaba rueda de prensa. Los pronósticos aventuraban a una posible remodelación del Ejecutivo, quizás algún apunte sobre el proceso soberanista en Cataluña, nada hacia presagiar a la opinión pública que el protagonista sería finalmente el rey. Entre infinitas muestras de gratitud Rajoy daba la noticia, el rey le había comunicado la decisión de pasar el relevo a su hijo, Felipe de Borbón, de 46 años. El presidente del Gobierno no escatimó en elogios para el monarca, al que calificó como “el mejor portavoz y la mejor imagen del reino de España por todos los rincones de España”.


Frente a la embajada de España en Londres /Foto: Luz Acevedo Frente a la embajada de España en Londres /Foto: Luz Acevedo


Apenas unas horas más tarde Don Juan Carlos explica en un discurso emitido por la televisión pública los motivos de su decisión. El rey aseguraba que lo hace “guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles”.  Una decisión tomada el pasado enero, cuando cumplió 76 años, según él mismo señalaba en su discurso de abdicación. “Recuperado físicamente y en su actividad institucional” Don Juan Carlos cree que es el momento oportuno para que su hijo Felipe de Borbón tome las riendas de la familia real y sea él el encargado de recuperar la credibilidad perdida por la institución tras diferentes escándalos como la imputación de la hija del rey, Cristina de Borbón o su viaje a Botsuana en 2012.


¿Qué ocurre ahora?


Ni la abdicación ni el proceso de renuncia y sucesión están reguladas por la ley española, la Constitución sólo indica que debe llevarse a cabo mediante Ley Orgánica. Sin embargo todo el proceso puede concluir en apenas dos semanas, ya que una de las fechas que se baraja para el juramento de Felipe es el 18 de junio.


La ley se tramitará y aprobará por la vía de urgencia hasta que con la publicación en el Boletín Oficial del Estado se haga oficial la subida al trono de Felipe de Borbón, quien pasará a ser Felipe VI. El acto de juramento se producirá ante el Congreso y el Senado, y está vez, la coronación del futuro rey será sin misa pública, el actual príncipe de Asturias parece querer cumplir así con la aconfesionalidad del Estado que recoge la Constitución. Más allá del legítimo debate entre monarquía o república una de las claves del proceso será la gestión del mismo. Para llevar a cabo la aprobación de la ley Orgánica que hará posible la sucesión se necesita el consenso de la mayoría del arco parlamentario español, actualmente el Partido Popular y Partido Socialista reúnen los votos suficientes para aprobar en solitario cualquier iniciativa legislativa.


El riesgo de las urnas


Pese a la posterior lectura de las elecciones europeas, en las que los ciudadanos españoles castigaron con su voto el sistema bipartidista, los pasos a seguir tras la abdicación de Don Juan Carlos no parecen pasar por un referéndum. Sin embargo, apenas unas horas después de la noticia de la abdicación, varias ciudades españolas comenzaban a llenarse de manifestantes que, una vez más, fuera del debate entre monarquía o republica, salieron a las calles para exigir una consulta popular. Muchos son los españoles que reclaman abordar el cambio mediante un referéndum, prueba fehaciente de democracia participativa, quieren responder entre transición o ruptura. La gestión es un camino de oportunidades y riesgos para el todavía príncipe de Asturias, quien podría obtener el apoyo de los ciudadanos en referéndum para continuar con la monarquía y abordar así la jefatura del Estado como una elección en la que pesan criterios de mérito y capacidades frente a la herencia marcada por la genética de un trono.


Según una encuesta publicada por el periódico El País, de la que también se han hecho eco medios internacionales como The Guardian o Telegraph, un 62% de españoles creen que debería celebrarse un referéndum para decidir el futuro de la jefatura del Estado.


Una abdicación sin incidencias para el gasto público


El Ejecutivo de Mariano Rajoy, quien ya tiene elaborada la memoria para la Ley de abdicación, ha asegurado que este proceso no tendrá coste alguno para las arcas del Estado. Desde Moncloa confirman que la asignación de la Corona española, que actualmente es de 7.7 millones de euros, no será incrementada, es decir, no habrá fondos extra para mantener a un rey saliente y otro entrante. Tal y como ha constatado la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría “el Rey recibe de los Presupuestos del Estado una cantidad global para el sostenimiento de su Familia y Casa, instituciones estas no alteradas por norma que se somete a las Cortes Generales, por cuanto que tanto el Rey que abdica como la Reina consorte permanecerán como miembros de la Familia Real". Será por tanto Felipe de Borbón quien decida el nuevo sueldo de su padre. Hasta ahora, don Juan Carlos recibía 292.752 euros al año y su hijo, la mitad.


El futuro legal de Don Juan Carlos


Renunciar al trono sin una ley explícita que regule los pasos a seguir deja por determinar la futura situación legal de Don Juan Carlos, y su mujer. La figura del rey es inviolable, y no está sujeta a la responsabilidad, tal y como recoge la Constitución. Por tanto, cuando el relevo en la monarquía española se haga oficial el término de “inviolabilidad” dejará de ser efectivo para su figura, esto no afectaría al periodo de su reinado. Ahora queda en el aire sin tanto Don Juan Carlos como doña Sofía pasarán a ser aforados en su nuevo futuro legal, hilo legal en el que parecen estar trabajando desde la Casa Real y Moncloa. El aforamiento, del que disfrutan más de 10.000 cargos en España, implica que, por su puesto podían ser juzgados, pero si fueran imputados por algún delito la causa la llevaría el Tribunal Supremo.


Las monarquías europeas ¿a debate?


 La reina Isabel II durante en el discurso de su 61º aniversario en la corona británica La reina Isabel II durante en el discurso de su 61º aniversario en la corona británica



 Una abdicación o también un recambio para una institución desgastada.


Juan Carlos es el tercer monarca europeo en abdicar en menos de dos años, después que en 2013 lo hiciera la reina Beatriz de Holanda y también el rey Alberto II de Bélgica. Otros soberanos europeos han ido pasando el relevo a sus herederos, como fue el caso de Rainiero de Mónaco en 2005.


Pero no todas las casas reales se encuentran en la misma situación de desgaste. En el extremo opuesto de la corriente se sitúa la reina Isabel II de Inglaterra, que cumplía la misma semana de la abdicación del rey de España su 61º aniversario en la corona británica. Con 88 años la reina cuenta con una buena salud y una apretada agenda pública, y entre sus planes no aparece el relevo generacional. Los medios ingleses también sondearon a la ciudadanía tras la noticia de la abdicación de Don Juan Carlos, y el periódico The Guardian lanzó la siguiente pregunta, ¿el rey Juan Carlos abdica, ¿debería seguirle la reina Isabel?. Los resultados mostraron división en sus lectores, con un 51% contrarios a una posible abdicación de la reina y un 49% de partidarios al relevo en el trono.


Sucesión o elección


Miles de personas salieron a las calles para pedir una consulta pública sobre el futuro de la jefatura del Estado, con Felipe VI o con una posible III República como escenarios alternativos, los ciudadanos han reclamado su derecho a decidir sobre la continuidad de la monarquía.


Pero no sólo en España los ciudadanos ondearon la bandera republicana, ciudades como Londres, con más de 200 manifestantes, Leeds, Berlín, Dublín o Helsinki también recogieron la demanda ciudadana sobre una consulta.