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¿Por qué los niños ya no juegan a la gallina ciega?

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No hace muchos años atrás en el que el concepto de infancia y la manera de divertirse de un niño ha sufrido una transformación considerable. Actualmente, son muchos los niños que se dejan ver jugando con sus vecinos o amigos en la calle ya que el entretenimiento vital, hoy por hoy, se encuentra tras una pantalla.


 


La diferencia de aquel niño de entonces al de hoy es dispar, marca una nueva etapa completamente opuesta a la que vivieron nuestros abuelos y padres así como todo joven mayor de 18 años. Este cambio ha sido debido a partir de la llegada de nuevas tecnologías y de aparatos electrónicos como: Tablets, Smartphones, ordenadores y videoconsolas; tecnología que surge en nuestro sociedad y cambia, inmediatamente, la forma de divertirse del niño.


 


Esta semana nuestra colaboradora Pilar Pastor de Express News, le hará un breve recorrido por aquellos recreos escolares de la pasada infancia, evocando a aquellos juegos más representativos de la época y que más de uno recordará con especial cariño.


 


 


“Escondite” y “Pilla pilla”


Clásicos juegos a los que, a día de hoy, todavía se juegan aunque, seguramente, prefieran un videojuego. Todos hemos jugado al escondite, juego en el que uno “se la quedaba” y tenía que contar hasta 30, 40, 50… (depende de con quién jugases) mientras todos los demás se escondían en los sitios más inesperados y recónditos. Cuando el que tenía que encontrar a sus amigos, encontraba a uno, iba rápidamente al sitio desde donde había contado y debía gritar “¡Por Fulanito!”. El “pilla pilla” era igual, la única diferencia es que no era necesario esconderse. El truco estaba en esquivar y correr más que el que debía pillar.


 


Las casitas, papá y mamá


Todas las niñas hemos jugado a las casitas. Desde pequeñitas el instinto maternal se ha revelado y hemos cuidado a nuestros muñecos como si de nuestros propios hijos se tratasen. Cambiarles los pañales, darles el biberón, dormirlos, calmarlos cuando “lloraban”, llevarlos al médico… Deberes y tareas que veíamos en nuestras madres y que intentábamos plasmar de la manera más real posible con nuestros hijos de mentira. Además, jugar a las casitas incluía jugar a los médicos, colegios, bares, cocinitas… En épocas de nuestras madres y abuelas, las muñecas más famosas quizás fueran “La Mariquita Pérez”, “La Nancy” y “Las muñecas de Famosa”.


 


Las chapas (tapitas) y las canicas (bolas)


Típico juego de niños en el que cuantas más canicas y chapas se tuvieran, muchísimo mejor. Las reglas del juego de las canicas era intentar meter esas esferas de cristal en un pequeño hoyo que se hacía en el suelo. Con las chapas podías llegar a ser un pichichi si te atrevías a marcar el mayor número de goles haciendo de las chapas un Messi o un Cristiano Ronaldo.


 


La gallina ciega


Gallinita ciega, ¿qué se te ha perdido? Una aguja y un dedal. Pues da tres vueltas y la encontrarás. Este juego infantil se solía jugar en la calle y se basaba en taparle los ojos a uno/a, cantarle la canción y que, con los ojos vendados y guiado por las voces de los jugadores, pillase a alguien para así poder quitarse la venda e intercambiar los roles.


 


Juegos de la infancia actual


Los niños de hoy nacen prácticamente con un dispositivo electrónico bajo el brazo. Prefieren los juegos del iPad a una muñeca o coche, respectivamente. La mayoría de los juegos destinados a los niños en estos dispositivos son de carácter educativo. Sin embargo, son juegos en los que solo juega uno, por lo que se pierde la interactividad con otros niños.


 


Cuatro en raya, las cartas, la comba,  la peonza o trompo, el diábolo, la lotería, el hula hop, los indios y vaqueros… todos estos juegos y juguetes han formado parte de nuestras vidas y de las vidas de nuestros mayores. No existían las videoconsolas ni los ordenadores, pero tampoco existió el concepto de “aburrimiento” a diferencia de que en estos tiempos sí te encuentras niños que dices estar “aburridos”. Siempre había algo con lo que divertirse. Los niños de ahora se aburren más delante de una pantalla que los niños de antes con una simple chapa. 


 


Por norma general, los que pertenecieron a aquellas generaciones podrán asegurar que eran mucho más felices que lo que pueden llegar a ser los niños de hoy en día quienes teniéndolo todo y más no se conforman  con cualquier cosa. Quizás antiguamente no se tenía dinero para comprarse el último boom de juguete en los almacenes pero sí que con cualquier cosa se elaboraba un artilugio de diversión, y ahora me pregunto yo: ¿Qué pasaría si se le diese a un niño de la generación tecnológica una chapa o una canica?