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Descubriendo los secretos del Tube

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Por: Alba Gallego


 


El Metro londinense, rebautizado como “Tube” en 1890 debido a la forma de los túneles, ostenta el título de más antiguo del mundo, habiendo cumplido su 150 aniversario. El primer viaje se llevó a cabo el 10 de enero de 1863 entre las paradas de Paddington y Farringdon y llegó a transportar alrededor de unos 30.000 pasajeros en sus primeros días en funcionamiento. Un siglo después, consiguió batir su propio récord durante las olimpiadas de agosto de 2012, con 4,4 millones de pasajeros en un solo día.


 


 


Esta semana profundizamos en la historia del metro de la mayor ciudad de Europa, uno de los más transitados del mundo junto con Moscú y París, así como el tercero más extenso después de Pequín y Shanghai. Según las últimas estimaciones, durante la hora punta de las mañanas, Waterloo es el emplazamiento más concurrido con cerca de 57.000 personas. Otras estaciones que se caracterizan por una fuerte aglomeración de usuarios son Camden Town o Convent Garden, destacando el caso de King’s Cross que fue cerrada en septiembre de 2007 por un excesivo volumen de viajeros, seguramente a consecuencia de ser la parada en la que convergen más líneas.


Desde su construcción, el Tube ha jugado un papel muy importante a lo largo de la historia del país y el influjo de diferentes acontecimientos trascendentales se manifiesta a través de las artes plásticas, destacando especialmente el empleo de murales. Las paredes de la estación de Baker Street, hogar del celebérrimo Sherlock Holmes, están decoradas con azulejos de colores ilustrados con la silueta del detective inglés. Los mosaicos de Tottenham Court Road simbolizan la influencia de Denmark Street, cuna de distintos estilos musicales como el jaz o el R&B y zona de paso de estrellas como los Beatles o Jimi Hendrix. En el caso de Finsbury Park, entre las numerosas tonalidades y formas abstractas asoman unas pistolas de duelo en representación del enfrentamiento tradicional mediante el cual los hombres defendían su honor en la antigüedad. Otras estaciones que cuentan con una decoración llamativa son Westminster o Canary Warf, donde, a causa de su semejanza con una catedral, se han llegado a realizar uniones matrimoniales.


La mayoría de nombres de paradas esconde algún significado, siendo uno de los ejemplos más famosos la estación Elephant and Castle, una mala traducción de “Infanta de Castilla”, en referencia a las distintas princesas españolas que pasaron por Inglaterra. Otros títulos llamativos son la Línea Juvilee, en honor al Juvileo de plata de la Reina Isabel II en 1977; la parada de Arsenal, homónima del equipo inglés, que previamente fue bautizada como Gillespie Road; o Seven Sisters, que es como se conocía al grupo de siete olmos que se erigían en la zona en el siglo XVIII.


Por otra parte, además de servir de trampolín y cobijo a numerosos artistas callejeros desde que la licencia se autorizara en 2003, el metro ha sido protagonista de la gran pantalla en varias ocasiones ya que está permitido filmar sus pasadizos por unas 500 libras a la hora. Algunos productos del séptimo arte en los que sus instalaciones han aparecido como telón de fondo han sido exitosas películas de la talla de The Lodge, una de las primeras obras de Alfred Hitchcock cuyas escenas ilustran el interior de la estación de Leytonstone. También es el caso del film Harry Potter y La Piedra Filosofal y el andén “9 y tres cuartos” de la estación de King’s Cross, o una de las secuelas de Tomb Raider, en la que Lara Croft se enfrenta a un aluvión de ratas.


No obstante, no es posible hablar del metro de Londres sin hacer mención a la frase de fama internacional “mind de gap” o “cuidado con el agujero”. En los años sesenta, con ánimo de evitar disgustos a pasajeros despistados, decidieron grabar un aviso sencillo al cual puso voz el actor Laurence Oswad. Tras su fallecimiento en 2001 a los 80 años de edad, su esposa comenzó a rondar las distintas estaciones con la intención de escuchar nuevamente a su marido. La última parada en la que pudo oír su voz fue en Enbankment, y tras salir definitivamente de circulación, desde la compañía obsequiaron a la nostálgica viuda con un CD que contenía el audio original. De entre los muchos artistas que han prestado su voz para el mensaje, llama la atención la actriz Emma Clarke, que acabó siendo despedida tras parodiar la frase en su página web con cierto toque de humor subversivo: “Recordamos a nuestros amigos los turistas americanos que seguramente están hablando muy alto”.


 


 


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